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un futuro repleto de hipótesis

Entre Icomos y Aparcisa, el Ayuntamiento en manos de terceros con el Mercado Central de Elche

1/12/2018 - 

ELCHE. Nada nuevo bajo el sol. O al menos, relativamente. Tras la reunión mantenida entre el alcalde Carlos González y el gerente de Aparcisa, Álvaro Gordillo, y tras las críticas de la oposición por la voluntad de PSOE y Compromís de rescindir la relación contractual con la adjudicataria, ayer llegó un nuevo escrito de Icomos, esta vez oficial, y a petición del alcalde —algo que se refleja, nadie quiere pillarse los dedos— para que tenga más enjundia. Un comunicado que ratifica el informe de mayo, en el que indicaba que el proyecto no podía seguir en los términos planteados y recomendaba su desistimiento por su afección al Misteri d'Elx. Sin embargo, Gordillo reiteró que la intención la empresa es seguir con el proyecto, por lo que la situación sitúa al Consistorio en un brete en el que poco puede manejarse.

Más noticias de Icomos, pero no determinantes

Por una parte, el organismo asesor de la Unesco reitera que hay una afección del proyecto al refugio de la Guerra Civil y es un tema pendiente, así como su declaración como Bien de Relevancia Local, que habría que hacer efectiva tramitándola a través del Plan General y aprobándola en pleno. Según la versión de Conselleria; según la del Ayuntamiento, es Valencia quien debe encargarse de la protección y ordenar la búsqueda del mismo, ya que tiene las competencias en Cultura. Una vez más, un limbo en el que hay dos perspectivas diferentes, enquistadas, que no hacen avanzar este tema. Un asunto que para Icomos es "fundamental", ya que "afecta a la salida prevista del aparcamiento y en consecuencia ésta sería viable. No nos consta otra alternativa".

Además, recomiendan al Consistorio que cree un Plan Director o herramienta legal similar para la gestión del patrimonio cultural con el que cuenta la ciudad, de forma que se puedan evitar casos similares en el futuro. Una posible consecuencia directa de que no cuente con algo similar, lo mencionado en el párrafo anterior, evitar que la competencia vaya de tejado a tejado sin que haya ejecución alguna por parte de ninguna de ambas administraciones. En cualquier caso, se entiende que no habrá más comunicaciones de Icomos —que aseveró estaría atenta a posibles afecciones al patrimonio para advertir a la Unesco—, por lo que esa bala de momento ya está gastada por el alcalde, en cuanto a que 'ya se ha ratificado' en el informe. No encontrará más contundencia mientras no haya más información sobre el refugio por el que ni Valencia ni Elche dan un paso definitivo. 

La adjudicataria, decidida a pelear por el proyecto

En el otro lado, viendo que Icomos de momento no hará mucho más, el tripartito —o en este caso el bipartito, por la opinión díscola de Jesús Pareja y el Partido de Elche sobre la rescisión—, pasa de las manos del organismo asesor de la Unesco a Aparcisa, que como era de esperar tras la primera toma de contacto, tiene intención de seguir con el proyecto. De hecho, Gordillo informó al alcalde que tienen la intención de solicitar en enero a Conselleria permiso para derribar el viejo inmueble. Por el momento, el gerente ha hecho oídos sordos a la opción que le propuso González, que el Ayuntamiento se hiciera cargo del servicio del mercado provisional, así como abonarle el dinero invertido hasta ahora. 

Algo insuficiente para la adjudicataria, que tiene en sus manos un contrato legal, irregularidades apartecomo la falta del informe de tráfico del PRI—, y un sustancioso beneficio por delante con la concesión de cuarenta años del aparcamiento del mercado si este llega a construirse. Además, el hecho de que de momento la cosa vaya lenta, beneficia por una parte al Ayuntamiento, para que no haya ninguna explosión previa a las elecciones, y para la propia concesionaria, que está contemporizando para ver si en el caso de que cambiaran los colores del ejecutivo local, tuviera vía libre para seguir con el proyecto. Por lo tanto, tras esta primera ronda, sigue la incertidumbre revoloteando por el tejado de todos: Consistorio, placeros y Aparcisa. González espera que la mercantil reflexione, como le pidió a Gordillo, y obtenga una respuesta próximamente, pues entiende que "nadie tiene que perder" en referencia a ese triángulo. Los placeros han abonado la mayoría del dinero para sus futuros puestos a la mercantil, esta tiene un legítimo interés y un contrato legal, y el Ayuntamiento no quiere una repentina importante carga en sus cuentas.

Pocas certezas y una oposición que sigue presionando a PSOE y Compromís

Un escenario incierto en el que como hace un par de semanas, mientras todo el mundo esperaba el informe de Icomos, el Ayuntamiento sigue de nuevo a la espera de la decisión de un tercero; antes el organismo patrimonial, ahora Aparcisa. En este juego de desgaste, a ver quién cede antes, no hay prisas para no forzar ni romper nada. Y si finalmente se llega a los tribunales, una opción bastante plausible visto el panorama, será cuestión de ver cuántos años se demora el proceso, y sobre todo, cómo afecta al casco histórico, ya que el viejo inmueble seguiría en pie, vacío, junto a unos Baños Árabes que siguen sin estar puestos en valor, y siguen esperando su catalogación como Bien de Interés Cultural (BIC).

Entre tanto, Partido Popular y Ciudadanos han unido fuerzas una vez más, y buscan la de Jesús Pareja, con quien David Caballero se reunirá el sábado, para convencerle de que firme también la propuesta de los dos primeros de registrar el lunes que se celebre un pleno extraordinario sobre el tema de marras. Creen que no hay una base jurídica suficiente en el nuevo escrito de Icomos para rescindir el contrato. Además, los naranjas plantean también que sin aportar la información sobre el refugio que el organismo requiere, no se puede plantear siquiera esta opción. Habría antes que recabar esta información para en ese caso sí tener un argumento de peso. Una posición que por otra parte choca con los planteamientos que tenía la oposición cuando se descubrió el tema del refugio hace meses. También el PP considera que esto puede suponer un precedente en cuanto a inseguridad jurídica para futuros concesionarios.

Así pues, habrá que seguir esperando durante los próximos meses para ver cómo se desarrollan los acontecimientos y cómo reaccionan las partes implicadas, lentamente y con pequeños pasos, salvo que por sorpresa alguien ceda, o que se aporte la documentación que Icomos requiere. Lo cual resulta imposible si Ayuntamiento y Conselleria no se ponen de acuerdo con el susodicho refugio y quién tiene que buscarlo. En el aire, muchas cuestiones que plantearse, como el tiempo que puede estar enquistado esto en los tribunales —si se llega—, cuánto dinero podría aceptar Aparcisa para irse o cómo afectará la gestión al tripartito, que como con la Corredora, se ha dejado la decisión y los asuntos de más peso al final de la legislatura, cuando son más peligrosos. No sólo para ellos, puesto que los cálculos electorales pueden jugar malas pasadas.

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