EN LA FRONTERA   / OPINIÓN

Elche: una promesa incumplida

22/10/2023 - 

El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, prometió hasta la saciedad, tanto en precampaña como en campaña, una rehabilitación integral del conjunto de la Mercé (Clarisas) en el corazón histórico de Elche, a escasos metros de La Calahorra y de la Basílica de Santa María. Todo ello después de que el PP de Pablo Ruz, aliándose con Compromís, boicoteara en el anterior mandato la reconversión del monumento para usos hoteleros: era una propuesta que el PSOE de Carlos González acogió de buen grado porque entendió que era la vía más rápida para darle “usos vivos” a La Mercé con turistas y visitantes de alto nivel. Alegaron al alimón Ruz y Esther Díez (Compromís) que el patrimonio cultural no se “privatiza”; sacrilegio. Yo no vi tal sacrilegio dado el estado de degradación de casi todo el inmueble. La idea, impulsada entre otros por el empresario ilicitano Jesús Vicente, un bróker que ha construido un pequeño imperio, hubiera aportado un importante plus de dinamización diurna y nocturna para Elche tras una inversión de 7 millones. Entiendo que los trenes no pasan dos veces.

Parece ser que el Gobierno autonómico ha cambiado de idea: no está dispuesto a gastarse semejante pastizal en un actuación integral para la que se barajó un museo de arte contemporáneo: como si no hubieran ciento y la madre en toda la Comunidad Valenciana, incluido el de Elche, en la plaza de El Raval, cerrado a cal y canto desde hace años (toc-toc, ¿hay algún plan?). Si todo va bien, la apuesta es ahora restaurar la iglesia gótico-renacentista para estos cuatro años de mandato. Así se fraguó el otro día en una reunión entre el alcalde y la directora general del Patrimonio Pilar Tébar, estimada. La cosa no tiene más importancia que la que tiene, tampoco es cuestión de rasgarse las vestiduras. Lo único grave es el incumplimiento de las promesas electorales.

Donde dije digo, digo Diego. Algo así le ha pasado al alcalde de Alicante, Luis Barcala, ocultando sus intenciones de buscar otro emplazamiento para la estación intermodal, prevista en subterráneo en el sitio que ocupa la actual estación y conectarla por TRAM hasta la plaza de Los Luceros (el anterior Gobierno autonómico, Ximo Puig,  ya había iniciado el proceso de licitación con un presupuesto de partida de 132 millones de euros). Barcala, grosso modo, se la ha tenido que envainar porque el diseño sigue como estaba previsto por la sociedad Avant (Adif, Generalitat y Ayuntamiento) tal y como proclamó Mazón, reclamando urgencia al Estado en esta actuación que se enmarca en el la operación integral del Parque Central. Ahora están en lío burocrático, Estado/Generalitat,  por un quítame allá estas pajas. Barcala no dijo en campaña que tenía otro plan... pero como en política casi todo vale, se perdona casi todo. Salvando las distancias (muchas), es como cuando Pedro Sánchez proclamó que jamás de los jamases habría una amnistía general para los encausados por el procés, con el exiliado Puigdemont al frente. Corramos un estúpido velo. Este tipo de cuestiones son el engendro del escepticismo, me incluyo, que provoca la política entre el ciudadano corriente y moliente, todo a mayor gloria de los políticos que en ocasiones nos tratan poco menos que de estúpidos.

Al poco de estallar la guerra Hamás/Israel, tras la masacre provocada por la milicia terrorista del primero, Israel anunció medidas muy tremendas como era de esperar. Las ministras de Podemos en el Gobierno, Ione Belarra e Irene Montero, acuñaron rápidamente la palabra 'genocio' para calificar el asedio del Gobierno de Netayamhu sobre Gaza, y promoviendo manifestaciones propalestinas en toda España. Jugando con fuego y pasándose por el forro la posición de su propio Gobierno y el discurso mesurado de Pedro Sánchez, a quien le restriegan que los votos de los 5 diputados de Podemos son esenciales para la investidura. Belarra/Montero son un minigobierno dentro del Gobierno. Y, lo que más me enoja, es que se auto-otorguen en exclusiva la defensa de la Causa Palestina, la misma que se hubiera medio subsanado si tras los acuerdos de Oslo de 1993 se hubiera creado un Estado (se establecía un plazo de 5 años). Pero no: el asesinato de Isaac Rabin en 1995, entre otros factores, lo congeló todo.

Todos defendemos a los palestinos, parias de La Tierra, y todos, al menos yo, nos encabronamos vivos con esa invasión en Cisjordania a base de colonos y nuevos asentamientos, bajo el método de la patada en la puerta. Y todos rogamos al Cielo, y al Infierno, contra la desproporción de Israel para con los civiles gazatíes. Pero la guerra la empezaron los terrorista de Hamás, cosa que las ministras han olvidado en un plis-plas. Escribo estas líneas justo cuando acaban de abrir el paso de Rafah para que entre la ayuda humanitaria. Un ligero alivio. Ligero, no más.

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