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puig y sánchez llaman a votar contra "el bloque de la involución"

El PSOE, 'contra' las encuestas: movilización hasta el último día para prevenir un vuelco

21/04/2019 - 

ALICANTE. "No votan las encuestas, votan las personas. Hay que salir a ganar-ganar". Ximo Puig pide a los suyos que no se confíen ante las buenas perspectivas que ofrecen para los socialistas las distintas encuestas sobre intención de voto que se vienen publicando en los medios de comunicación, como la que este domingo publica Alicante Plaza, y pide una mayoría suficiente para liderar con claridad una reedición del Botànic. "No podemos aflojar en los últimos metros; en Finlandia las encuestas pronosticaban una amplia victoria de la izquierda con la ultraderecha como quinta fuerza, y al final quedó segunda por 6.000 votos de diferencia". Pedro Sánchez retoma el discurso en su intervención, y no se cansa de pedir el voto para seguir en La Moncloa con más apoyo que desde la moción de censura.

En el mitin celebrado este sábado en el pabellón de Florida-Babel de Alicante había ambiente de euforia. Unas 700 personas (1.000 según la organización) que aplaudían, agitaban banderas y prometían su voto a voz en grito a cada intervención de los candidatos, llevados por el 'efecto caballo ganador'. A pesar de las fuertes lluvias que anegaron Alicante durante buena parte de la mañana y de la noche previa, nadie quería perderse el mitin central del presidente del Gobierno, que cerrará campaña en València. Muchos de ellos, además, ya de cierta edad. 

Pero el PSOE no se fía de las encuestas. Hay mucho indeciso, a partir del lunes ya no habrá sondeos que analizar, y los dos debates televisados pueden decantar mucho voto sin que luego se mida su efecto en prospecciones sociológicas. Hay miedo a que el votante de izquierdas se relaje en pleno puente, y finalmente los partidos de derechas puedan dar la sorpresa. De modo que Sánchez y Puig se desgañitaron pidiendo el voto a los suyos y los de enfrente, para disponer de cuatro años más en los que aplicar su programa electoral. Sánchez asumió de pe a pa el decálogo del Botànic (financiación, agua, peajes, corredor mediterráneo...) y Puig lanzó la gran promesa de terminar con la pobreza infantil en los próximos cuatro años. Y, claro, advirtieron del peligro de que vuelva a gobernar el PP.


Puig citó en dos ocasiones al ex canciller alemán Willie Brandt, a quien según explicó escuchó en un mitin en 1985, para reclamar para la socialdemocracia los valores de "empleo, justicia social y sostenibilidad". Y para cerrar con una máxima de que "los que están atrapados en el pasado no pueden dirigir el futuro". El presidente pidió una "gran victoria en las urnas para seguir, es una cuestión de decencia no volver atrás". El mismo mensaje, en el plano nacional, lanzó Sánchez, mimetizado con su barón valenciano (y viceversa), al coincidir los comicios generales y los autonómicos. "Las tres derechas se irán juntitas a la oposición", vaticinó el presidente del Gobierno, que pidió el voto "a los que nos votan siempre, a los que a veces nos han votado y otras no, y a los que nunca lo han hecho". Con alusión al voto útil: "sin intermediarios, el PSOE es el único que garantiza mirar al futuro".

El hijo de Carmencita y los muros

Antes había intervenido el ministro Pedro Duque, cabeza de lista al Congreso por Alicante (a punto estuvo de protagonizar un lapsus con el nombre de la Comunitat Valenciana, pero paró a tiempo cuando ya había pronunciado la 'M' de Madrid), quien en un tono mucho menos mitinero y más pausado, esgrimió la sanidad universal, el crecimiento sostenible y el diálogo como las principales conquistas de los últimos diez meses. O la consellera de Sanidad, Ana Barceló, candidata a Les Corts por la provincia, que se centró en la políticas feministas y recordó a "las hijas que nos han robado", una de las exclamaciones que más aplausos levantó en toda la mañana.

El primero en subirse al atril fue el candidato a la Alcaldía, Francisco Sanguino. ¿Quién es ese?, preguntaban los periodistas madrileños de la caravana electoral del PSOE. "El hijo de Carmencita Oliva", como se refirió a sí mismo y ya ha hecho en más ocasiones, que "será el próximo alcalde de Alicante". Sanguino recordó que Gabriel Miró cumple este año 140 años, como el partido del puño y la rosa (en el que, al menos que se sepa, no milita), y citó como gran aspiración derribar el "muro" que separa a los barrios de la ciudad, en referencia al soterramiento de las vías y el parque central que, criticó, ahora está boicoteando el PP.

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