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limitaciones a grandes obras 

El comercio como sujeto urbanístico, los ejes que plantea el Patsecova y su pulso a la gran superficie

20/03/2019 - 

ALICANTE. Hacer del comercio un sujeto de desarrollo urbanístico. Ese es el objetivo del Plan Territorial Sectorial del Comercio de la Comunitat Valenciana (Patsecova)Un plan que estaba previsto que se aprobara a final de la legislatura, pero con lo apretado del plazo y ahora el adelanto electoral, será imposible. No obstante, el propio director general de Comercio, Natxo Costa, reconoce que de todas formas ese plan “llega 20 años tarde”, ya que hasta ahora no había una herramienta urbanística para vertebrar y uniformar el sector comercial en el territorio valenciano.

El plan está pendiente de la aprobación de Medio Ambiente para luego pasar por el Consell y que se apruebe el decreto. Ahora mismo, el objetivo de la Generalitat es intentar dejar este proyecto en el Consell Jurídic Consultiu, para que ya pueda salir adelante con lo que resta de tramitación en la próxima legislatura. Un plan que ha salido dos veces a exposición pública como informa Costa, para que fuera lo más amplio posible. De hecho, ha recibido más de mil alegaciones.

Límites a las grandes superficies comerciales

Una cuestión lógica, ya que como tantas otras ocasiones, las actuaciones urbanísticas siempre chocan con otros intereses, sean patrimoniales, paisajísticos o en este caso, comerciales. De hecho, el Patsecova quiere limitar la creación de centros comerciales de más de 120.000 metros cuadrados en todo el territorio valenciano. Algo que sigue generando choques con Puerto Mediterráneo en Paterna, ahora rebautizado Intu Mediterrani, cuyo proyecto se intenta evitar desde distintos flancos, que genera tensiones en el Botànic y que la patronal aconseja no dejar escapar. Es una de las directrices de ordenación comercial que más polémica ha generado en el sector ya que la Conselleria a la que está adscrito Costa apuesta más por un modelo de comercio más tradicional y cercano y no por el de grandes superficies. “Para evitar pelotazos”, especificó el director general durante su presentación en Elche. 

En este plan se incluye el Área Funcional Comercial para establecer cómo se regirán las zonas territoriales dentro de este sector, teniendo en cuenta que lo que hace o deja de hacer el polo atractor o el municipio de referencia influye sobre la vida comercial del resto. Un vector mediante el que se pretende combatir, al menos desde la teoría, la despoblación comercial, desarrollando ejes comerciales en los que este se distribuya y se asiente. Un apartado que lanza también reflexiones no sólo a nivel macro, también de la influencia en pequeños núcleos poblacionales. Por ejemplo, las disyuntivas a las que se enfrentan municipios más pequeños o cascos históricos donde hay mucha gente mayor, ya que en algunos puede haber problemas de abastecimiento al no haber plantas bajas comerciales cercanas.

Evitar los "pelotazos"

Otro aspecto que regulará el Patsecova, y en parte de ahí las limitaciones a las grandes superficies comerciales, es el de poner coto a los pelotazos en suelos no urbanísticos que luego se reclasifican para poder construir habiendo comprado más barato. En boca de Costa, se pretenden evitar “aberraciones urbanísticas”, por lo que también se limita el comercio en zonas industriales, donde habrá unas compatibilidades que regular. Otro aspecto es el de potenciar la movilidad sostenible para evitar afecciones al medio ambiente. El director general y su equipo se amparan además en normativas europeas para escudarse en estas decisiones que ya han traído bastantes alegaciones y quejas por parte de grandes operadores del sector. Por último, la normativa también se concibe como algo flexible, de forma que por ejemplo se puedan utilizar elementos protegidos o protegibles como comercio, con las pertinentes rehabilitaciones respetuosas. “No sirve de nada un casco histórico bonito pero sin contenido”, matiza Costa.

La rigidez de los grandes planes urbanísticos

Hasta que se apruebe este plan con sus sistemas nodales y subareas comerciales, que pretende abordar como no se ha hecho ahora el conflicto permanente que se vive en el espacio urbano, la realidad es que uno de los problemas que tiene este plan es el mismo que tienen todos los grandes planes: su lentitud y su tamaño. Como buen documento y estrategia urbanística, sus trámites son densos y una vez aprobado, su aplicación puede conllevar conflictos e interpretaciones libres si no se delimitan bien los términos. Con todo, el principal riesgo, clásico también de los grandes planes, es que sea insatisfactorio para solucionar las necesidades del momento por sus lentos pasos para maniobrar y que se quede desfasado. Algo que puede ser decisivo en un sector dinámico como el comercio y cada vez más cambiante, como muestra el auge de los negocios online en los últimos tiempos. A riesgo de que se quede desfasado, siempre es útil contar con otras normativas municipales más flexibles que aplicar con celeridad y sencillez.

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