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el candidato popular abarrota el adda

Casado busca su hegemonía en la derecha: mochila austríaca y binomio Sánchez más independentistas

21/04/2019 - 

ALICANTE. Como ya pasara en un lejano 2014 con Podemos, la irrupción de Vox ha puesto de vuelta y media el sistema partidista español, y el primer reflejo de ello es la victoria de la derecha en el Andaluz, otrora feudo socialista. El segundo es cómo está arrastrando a Partido Popular y Ciudadanos en su discurso. Por ello, ambos lo han estado modulando estos meses, y el partido de Pablo Casado no ha sido menos. En su mitin del sábado en el Auditorio de Alicante, abarrotado de gente —con el salón principal, de 1200 personas, lleno—, el candidato azul lanzó un duro discurso contra Pedro Sánchez y su apoyo con los independentistas catalanes, pero también propuso por primera vez en campaña la mochila austríaca. Una de las propuestas estrellas naranja cuando saltó al escenario nacional. 

Como se esperaba, tras las loas a la provincia alicantina, a la que se encuentra muy unido por sus vínculos familiares, una de sus primeras fuerzas, que viene siendo habitual tanto en él como en el resto de líderes del partido, fue la de "reconstruir España", no sin antes deshacerse en elogios del carácter emprendedor de Alicante y de haber puesto en valor la gestión del PP en el pasado hablando del desdoblamiento de la autovía, la llegada del AVE o la inauguración del aeropuerto: "Vuestras reivindicaciones son las mías". A partir de ahí, Casado sacó la mano dura contra los respectivos presidentes con los que se la juega su partido el próximo 28 de abril. 

Contra independentistas y buscando su conexión con Sánchez

Para Ximo Puig y su gestión con Compromís, atacó una vez más la política lingüística, acusándoles de utilizarla para dividir entre españoles en la educación —apelando una vez más al derecho a decidir colegio, es decir, al distrito único— y también en Sanidad: "el valenciano debe ser un incentivo, no un requisito". Algo que considera una "imposición", por lo que piensa que el ejecutivo valenciano está cayendo en una deriva "pancatalanista", "la lengua tiene que vertebrar, no dividir". Tras un ligero paso autonómico, fue el turno de subir un peldaño, eso sí, hablando de nuevo del catalanismo. Casado volvió a hablar del documento de Pedralbes sobre las supuestas cesiones a los independentistas catalanes —como ya hiciera hace un par de semanas su mentor Aznar—, cargando duramente por su dependencia con ellos y advirtió de un posible gobierno tras el 28-A con Pablo Iglesias, Oriol Junqueras y Arnaldo Otegi

En ese sentido, el candidato y presidente del PP hizo un paralelismo del actual PSOE con el de José Luis Rodríguez Zapatero de 2008, destacando de ambos su "falsa moderación" y el conocido "nos conviene la tensión" del expresidente, apuntando a que en ambos casos "se ocultaron las cifras económicas" y recurriendo una vez más a que el PP "tuvo que arreglar" el desaguisado socialista como con González. Puesto a nombrar a mentores, Casado también hizo mención a Margaret Thatcher, madrina del neoliberalismo, haciendo suyas sus frases célebres sobre el despilfarro de dinero público. En cualquier caso, la receta del joven aspirante popular estaba clara: agenda "reformista" y vuelta a crear empleo tras gobierno del PSOE, señalando también la última etapa de su partido en el Gobierno. Eso sí, sin nombrar una vez más a Mariano Rajoy, al igual que hizo Aznar, intentando borrar su pasado, evitando brindar munición corrupta a sus rivales.

Medidas económicas para retener a patronal y electorado

Si bien por esta parte Casado sacó su parte más dura discursiva, como ha venido haciendo desde que es presidente, para evitar más fuga de votos a su derecha con Vox, en lo económico, se esforzó por hacer guiños liberales más allá de rebajas impositivas de Sucesiones o Patrimonio —tenía delante a patronales varias—, para presentar en primicia la mochila austríaca, un método de cotización a la Seguridad Social que ya vino con Ciudadanos y Garicano bajo el brazo cuando dio el salto de Catalunya a todo el Estado. En esta especie de cartilla el trabajador va acumulando puntos durante su trayectoria laboral, independientemente de su lugar o residencia de trabajo, para que progresivamente obtenga unas posibilidades de mayor prestación, "para que pueda capitalizar su esfuerzo", apuntilló el candidato palentino. Una medida que acabó por disiparse en su momento y que generó bastante polémica entre Cs y las centrales sindicales.

No es la única propuesta de un corte más 'liberal' del PP en su lucha por intentar retener votos en el amplio espectro de la derecha. También planteó su "revolución fiscal" para "devolver 16.000 millones de euros a los españoles, 700€ a cada contribuyente": la rebaja del tramo del IRPF, del impuesto de Sucesiones y de Sociedades, aumentar la tarifa plana de autónomo de 50 euros a dos años, además de intentar rebajar al máximo la burocracia para crear una empresa. "Una autopista administrativa para abrir un negocio en cinco días". También retomar el bono FP dual, una ayuda de 430 euros a los jóvenes "que será compatible con el salario para ayudar a acabar con el drama del paro juvenil". 

Un pack de propuestas que culminó cuarenta minutos de balanceos por la gama del discurso económico y político tradicional de la derecha española. Rebaja general de impuestos de su electorado real y potencial, defensa de la gestión y crítica del PSOE, así como la mascada protección de la nación frente al secesionismo. Incluso él o alguno de los que le precedió hizo referencia a la nación más antigua de Europa, llamando a recuperar esa grandeza. Reminiscencias que recuerdan al partido de Abascal implícitamente. O puede que sea explícitamente, en otro guiño a un nacionalismo más exacerbado, a pesar de un discurso de Casado más comedido en comparación a otras intervenciones recientes. En cualquier caso, el objetivo está claro: conseguir que nadie le discuta el trono en su espectro ideológico, y lograr que no se le vaya electorado a alguno de los dos partidos que son sus naturales aliados. El 28-A se verá cómo ha salido la jugada.

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