En abril de 2021 la entonces ministra de Exteriores Arancha González Laya tomó la decisión de acoger en un hospital de Logroño al líder del Frente Polisario Brahim Ghali en estado grave por el Covid. Una acción humanitaria en palabras de Pedro Sánchez que no previó lo que pasó luego: mes y pico después una avalancha de más de 10.000 personas, la mayoría jóvenes y menores “tomaron” Ceuta: una represalia del régimen marroquí por socorrer al “enemigo”. Ya entonces,y en ocasiones anteriores, la autocracia alahuita demostró que no tenía el menor escrúpulo en instrumentalizar la inmigración para castigar a España. Recomiendo encarecidamente la crónica que escribió ayer Ignacio Cembeiro en El Confidencial a propósito de los 50.000 personas que a partir del pasado miércoles invadieron literalmente la ciudad autónoma (84.000 habitantes).
Escribo un post en una red social este mismo jueves: “No puede ser que el autócrata marroquí, Mohamed VI, salga de rositas de la fuga de miles de adolescentes, jóvenes, e incluso familias enteras desde Castillejos a Ceuta. Huyendo de las nulas expectativas de futuro cuando no de la miseria. A mí se me caería la cara de vergüenza. Usar la inmigración como arma política de chantaje es impresentable”. Al principio puse dictador y lo suavicé por autócrata porque una amiga de Salem/Rabat, H., salió en defensa del orden constitucional de su país y negando taxativamente y enfadada (bastante) por haber calificado a Mohamed VI de dictador.
Le repliqué pidiendo mil perdones, agradeciendo su inmensa hospitalidad cuando hemos visitado Rabat y subrayando la generosidad de los marroquíes para con sus invitados así como la cultura, la música, y el excelente sentido del humor de sus conciudadanos. Ahí es cuando cambié lo de dictador por autócrata. Aunque le recordé a mi amiga la detención hace un mes del periodista franco-marroquí Alí Lmrabet que reside habitualmente en Barcelona (está casado con una catalana). Supongo que las protestas de Francia provocaron su liberación al cabo de los días tras recibir un trato del todo indeseable. También le recordé los cientos de jóvenes encarcelados que participaron en las protestas de 2025 reclamando mejoras en la sanidad y la educación. Todo ello sin juicio previo.
En Marruecos cualquier crítica se puede interpretar como una injuria al Rey, Príncipe de los Creyentes, el mismo que celebraba el miércoles la fiesta del 27 aniversario de su ascenso al trono obviando por completo el conflicto de Ceuta, como si no fuera con él. Ignacio Cembeiro no estaba en el festín, obviamente: otros periodistas sí que tragaron el anzuelo tan ricamente.

- El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, junto al delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano.
El Gobierno de España ha hecho lo que ha podido, “contra-invadir” Ceuta con la Guardia Civil y el Ejército, provocando en buena medida el retorno de gran parte de los 50.000 asaltantes. ¿Podía haberlo hecho con más agilidad? No lo sé. Pedro Sánchez cometió un error desde mi punto de vista: culpar a las mafias de la inmensa avalancha y silenciar el papel laxo que jugaron las fuerzas de seguridad marroquí en Castillejos al hacer la vista gorda ante una peregrinación que se ha cobrado casi 60 vidas.
Más que las mafias lo que hay es un vacío legal en la Ley de Extranjería en la que se contemplan las devoluciones en caliente en fronteras físicas (vallas, muros....) pero no cuando llegan a nado. Eso viene desde los tiempos de Mariano Rajoy. Se ve que las mafias informaron a la chavalería del país y los subsaharianos que también participaron en la “excursión”, de este vacío legal. De risa.
Zapatero yerró al no hacer ni una mínima alusión el régimen alauí, pidiendo un mínimo de reprocidad y lealtad. Hasta Sumar se lo ha afeado. Hemos (han) claudicado con el Sahara Occidental, igual que Francia, y nos lo pagan así. Qué fuerte. Las causas del bestial enfado de Mohamed VI y su corte no las sabemos: que si la reciente visita de Sánchez a Argelia, que si una reforma legislativa que va a permitir a los saharuis la nacionalidad española, que si la final del próximo mundial debe celebrarse en Casablanca, que si se trata de una acción permanente para anexionarse Ceuta y Melilla....Nada, absolutamente nada, justifica el esperpento/invasión de Ceuta que ha salido en portado en los principales periódicos del mundo: desde el New York Time a Le Monde, pasando por El Corrieri de la Sera y The Guardian. Tampoco es un justificante el hecho de que Marruecos sea una especie de protectorado de EE.UU para ejercer de muro de contención de los islamistas radicales (que ya pululan cerca, por Mauritania).
La derecha y la ultraderecha al degüello contra Pedro Sánchez mezclando churras con merinas (la regularización de medio millon de inmigrantes “sinpapeles” que están residiendo en España). No. Feijóo y Abascal debieran limar sus modales. En Abascal es misión imposible: lo de Ceuta les viene como anillo al dedo para reforzar su discurso xenófobo y racista, satanizar a la izquierda, y ganar votos. En el PP.....no sé; aún me resuenan los aullidos de Miguel Tellado y otros.