Se acaba de celebrar la Conferencia de Seguridad de Munich MSC, edición 2026, bajo el contundente título “Under Destruction” (bajo destrucción). Este foro, que reunió a 60 jefes de Estado y presidentes de gobierno, además de representantes de alto nivel de más de 120 países, está posicionado en lo políticamente correctode Europa-Bruselas, en los últimos años-décadas, expone, de forma interesada, como el Orden Liberal Internacional creado tras la Segunda Guerra Mundial (IIWW), desde 1945, está siendo desmantelado por su arquitecto, los Estados Unidos, y aunque lo pudiese parecer, ya les digo yo, y se lo voy a explicar, que no es así.
Para empezar, tras la IIWW, no se creó un sistema mundial liberal (por supuesto ni pacifista ni buenista), porque primero se creó un organismo de seguridad, para mantener el status quo de los vencedores frente a los enemigos de aquella IIWW (según su propio articulado), dando derecho de veto, es decir, de control, a las cinco principales potencias vencedoras, URSS, USA, Francia, Reino Unido y China, en su órgano ejecutivo, el Consejo de Seguridad. Como habrán ya deducido, ese organismo se llama Naciones Unidas, ONU, que lo conforman unos 200 Estados, 3/4 partes de ellos dictaduras y autocracias, y solo unos 50 somos democracias plenas; por lo que sus decisiones, entre el derecho al veto y la mayoría, más que absoluta, de dictaduras no tienen porque beneficiar de por sí, a nuestro estilo de vida Occidental y democrática.
Aunque se crearon organismos aparentemente neutrales, como la OMS o UNESCO, a los pocos meses del fin de la IIWW se fueron conformando dos bloques, desde aquel discurso de Josef Stalin en 1946 en el Teatro Bolshói, donde declaró la incompatibilidad de los dos sistemas, el capitalista y el socialista, iniciándose la Guerra Fría; desde ese momento se crearon dos estructuras antagónicas, propias de un mundo bipolar, una liderada por la URSS y la otra por los USA.
Por un lado, se ratificaron los acuerdos de Bretton Woods, donde surgió el BM (Banco Mundial) y el FMI(Fondo Monetario Internacional), después el GATT actualmente OMC (Organización Mundial del Comercio), en 1949 la OTAN, y en 1950 la CED (Comunidad Europea de Defensa), etcétera; y por la otra parte en 1947 el KOMINFORM (oficina de información de los partidos comunistas y obreros), en 1949 el COMECON(consejo de ayuda mutua económica comunista), en 1955 el Pacto de Varsovia, etcétera; ya ven cómo eso de un Orden Liberal Internacional, nada de nada, eran dos órdenes claramente enfrentados, a muerte, a través de múltiples proxy guerras.
Lo que ha ocurrido, y ese es el problema, es como ha evolucionado el mundo desde el fin de la Guerra Fría, en perjuicio de los intereses de Occidente y su ciudadanía, y es por eso, por lo que aparece la “enmienda Donald J. Trump”, haciendo frente a los beneficiarios de ese rumbo que ha empobrecido a la clase media y dejado sin trabajo a los obreros, a la par que deslocalizó la industria, y traicionó al sector primario agropecuario y pesquero (sobre todo en Europa). Esos “beneficiados”, como ustedes entenderán, se resisten a perder su poder, ni tan si quiera ceder un poco, y que suponen, por tanto, un desafío a nuestra civilización Occidental como diría Arnold Toynbee. Entre los desafíos internos a Occidente están esas élites globalistas, muy nombrados en las tramas tipo Jeffrey Epstein o J.M. Villarejo, y el desafío externo por excelencia es Xi Jinping.
Por eso cuando llegó Trump a la presidencia de USA, removiendo los cimientos del globalismo, lo intentaron silenciar con un tiro, al igual que el presidente eslovaco Robert Fico (con más gravedad); y al que sí asesinaron, fue a uno de los pensadores más comprometidos del MAGA, Charlie Kirk, al igual que a otro líder de la derecha alternativa o soberanista como era Shinzo Abe, primer ministro del Japón. Este primer año de Trump no es rápido, es vertiginoso, dado el poco tiempo con el que cuenta. Y por no alargarme mucho, sólo decir que en esta transformación, el factor europeo es muy importante, y donde también se juega el partido entre globalistas y soberanistas.
En este entorno es donde se ha celebrado, concretamente en Alemania, el MSC 2026, aquí fue donde hace casi ya 20 años, Vladimir Putin, dijo, leyéndole entre líneas, que los designios imperiales de Moscú volverían a campar a sus anchas, y de lo que algunos avisamos en artículos publicados en 2008. Ya saben lo que ocurrió después, Bruselas siguió actuando como si nada, se aprobó la construcción del Nord Stream 1 (para así cerrar las centrales nucleares alemanas, agenda 2030 diktat), que, por cierto, ya sea por complicidad, estulticia o corrupción, permitió financiar el desarrollo armamentístico de Rusia y esas ansias imperiales. Ahora, esos mismos globalistas de Bruselas pretenden seguir combatiendo (después de cuatro años de guerra que está perdiendo Ucrania), a base de más impuestos sobre nuestras más que desgastadas economías, y a base sobre todo de las vidas de los ucranianos, para beneficio… ya se lo pueden imaginar, que al no vender coches quieren vender tanques.
Entre los conferenciantes egregios que han participado en este MSC 2026, y que más impacto han provocado, sobresale Marco Rubio, uno de los más ovacionados, a diferencia de lo ocurrido el año pasado con J.D. Vance el Vicepresidente de USA. Pero qué ha dicho el Secretario de Estado de USA, para empezar Rubio a diferencia de Vance repitió en 20 minutos la palabra “juntos” casi 30 veces, después repitió una serie de ideas fuerza en línea con esa revolución del sentido común que propugna Trump, y que quizás muchos de ustedes estarán de acuerdo, ahora lo verán. O Estados Unidos de América no tiene sus raíces en Europa, como afirmó Rubio, porque, “Para nosotros los estadounidenses, nuestro hogar puede estar en el hemisferio occidental, pero siempre seremos un hijo de Europa”. O no creen que las relaciones entre los Estados Unidos y Europa trascienden lo meramente económico y militar, abarcando también las dimensiones culturales y civilizatorias. O no desean, como europeos, que Europa sea más fuerte y capaz de sobrevivir. O no creen que los ejércitos deben luchar por sus pueblos, naciones y formas de vida. O no reconocen que la deslocalización de la industria ha contribuido a nuestra pobreza y dependencia de cadenas de suministro extranjeras. O no cuestionan la eficacia y rapidez de las Naciones Unidas para resolver los conflictos. Estas son algunas de las sensatas afirmaciones que hizo Rubio, ya saben la revolución del sentido común.
Por eso, si la mayoría de los teóricos europeístas, vaticinaban el año pasado, tras el discurso de Vance, un divorcio entre Europa y los USA (aunque algunos asegurábamos que la sangre no llegaría al río, ni se iba a romper el vínculo transatlántico), ahora tras el discurso de Rubio les parece que no; y éste ha quedado tan bien con sus palabras, tan diplomático, que Trump, medio en broma en su Board of Peace (Junta de Paz) ha asegurado que ha pensado en despedirle. Hemos cambiado del alarmismo de un divorcio USA-UE, a lo que puede ser simplemente un cambio de régimen económico en nuestro matrimonio transatlántico, sustituyendo una sociedad de gananciales a una separación de bienes, que cada uno se pague su fiesta, y su seguridad.
Ya ven, después les dirán que Rubio es el mensajero de Trump para revitalizar la extrema derecha europea, o les ocultarán que simplemente es un emisario del sentido común occidental. Lo que me ha parecido curioso es que Rubio recuerde sus orígenes sevillanos, la familia Reina, pero se equivoque en el origen de Cristobal Colón, que jamás dijo que su origen fuera italiano, ni escribió en italiano en cartas dirigidas a italianos, y que finalmente en un análisis de 2024 de su ADN parece tener posiblemente orígenes valencianos conversos. Será por eso que tenía una excelente relación con Luís de Santángel, también de origen valenciano y de familia conversa, su valedor ante los Reyes Católicos, al que envió su primera carta tras volver del Hemisferio Occidental, y ser Santángel, otro de los personajes fundamentales en el descubrimiento de América, el financiador, pero esa es otra historia.