Opinión

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Desde mi rincón

Construir o destruir

Publicado: 26/01/2026 ·06:00
Actualizado: 26/01/2026 · 06:00
  • La UME durante la covid -
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La rutina y el ritmo impuesto en los trajines de la vida en sociedad dificultan observar y reflexionar más allá de los trabajos, quehaceres domésticos, ocupaciones y preocupaciones de cada día. Cuando nos detenemos un poco y conseguimos sacar la cabeza de la atmósfera de nuestro mundo privado, y dirigimos la mirada y el oído al panorama y ruido de la vida pública nacional o foránea, el espectáculo ruidoso no puede ser más desconcertante e incluso triste. Todo patas arriba.

Los que somos ya viejos hemos vivido, desde que conseguimos la democracia, una larga época de estabilidad política y desarrollo económico hasta los años, que podríamos fijar, del 2007 al 2010, cuando la gran crisis de la economía mundial. Años después padecimos la pandemia del coronavirus, catástrofe humana y económica también.

En el terreno de la economía nos hemos repuesto bastante bien a nivel global, pero en política y en políticos, dicha crisis ha ocasionado un peligroso desastre, sobre todo en Occidente. Ha desaparecido la ética y moral públicas, se ha roto el derecho internacional, guerras brutales, peligrosas maneras de hacer política, se escuchan expresiones y un lenguaje que dan vergüenza, insultos personales, mentiras, desinformaciones. Partidos políticos con un afán de poder desmedido se lanzan a conseguir el poder con los medios más inmorales. Ya no hay contrario político sino enemigo. No se escucha al otro, se ha roto todo diálogo, se practica la crispación y el disparate, despreciando el lenguaje… En este panorama público se representan dos Españas enfrentadas, como tribus primitivas.

Quizás lo más grave y triste es la estrategia que se está desarrollando por parte de algunos partidos políticos agresivos que se nutren de las crisis económicas inacabadas, las insatisfacciones y desencantos, problemas de tantas gentes que no consiguen lo que necesitan o anhelan. Como los buitres se alimentan de las miserias, vulnerabilidad, inseguridad, incertidumbres en la que viven grandes capas de jóvenes y mayores. Saben acrecentar el victimismo removiendo sus bajos instintos e inyectándoles odio, rencor, miedos, rechazo a todos y todo, sin propuestas factibles a emprender. Esta estrategia es muy grave y peligrosa porque generan bolas de nieve de odio que ruedan, engordan y explotan ocasionando daños muy duraderos en la sociedad

Qué ha podido ocurrir para que en tan corto espacio de tiempo se haya intoxicado la atmósfera social y desaparecido de la escena pública un comportamiento educado, dentro de la propia competencia, y una visión política donde caben todos? Cómo se puede permitir que tantos logros conseguidos con gran esfuerzo pudieran irse al traste tan fácilmente?

  • Invasión de Irak, cerca de la frontera iraquí en el norte de Kuwait - Getty Images 

En la escena pública los analistas españoles sitúan el origen de este cambio de hacer política en la gran mentira que el gobierno de Aznar fabricó para atribuir a ETA del salvaje acto terrorista de los trenes de cercanías de Madrid el día 11 de marzo de 2004. También participó en otra gran mentira, junto al presidente de EEUU, George Bush, en la guerra contra Irak por las armas de destrucción masiva en poder de Sadam Husein. Ya no importa manipular y mentir para justificar lo injustificable, y desaparece el esfuerzo de averiguar la verdad de los hechos.

Pero en la escena privada hay otro factor no menor e invisible, que nos viene dado “de serie”. Está arraigada en toda persona la costumbre de buscar siempre al enemigo fuera. Una visión más sensata y esclarecedora podría ser, en este contexto, buscar al enemigo dentro de nosotros. Reinan en el interior de cada ser humano dos fuerzas opuestas que luchan entre sí, el egoísmo, el poder, miedos, la ambición, envidia… Como también la compasión, la sociabilidad, cooperación… , pasiones y emociones estas que impulsan a los ciudadanos en sus interrelaciones sociales con opuestos resultados. La sociedad es un fiel reflejo de nosotros mismos. Esta visión también podría darnos una acertada respuesta de lo que es capaz de destruir o de crear el ser humano.

La evolución de este ser humano a lo largo de la Historia ha sido un prodigio. Es admirable su ininterrumpido esfuerzo para conseguir superar las infinitas adversidades para sobrevivir, como igualmente admirable las poderosas capacidades, cualidades que ha sabido desarrollar, y las cotas de civilización y humanidad alcanzadas.

Es urgente que las altas esferas políticas, sociales, los poderosos de toda índole retomen las buenas prácticas y un acercamiento a la ética pública que contagien a todas las capas de la sociedad. Es urgente asimilar el sabio consejo de Sócrates: conócete a ti mismo, tomar la opción constructiva. Las sociedades, desde antiguo, avanzan y seguirán avanzando cuando se amortiguan los instintos primarios de sus ciudadanos, y se practican la cooperación, el respeto, justicia, tolerancia, la reflexión, los derechos y obligaciones… . Este es el valioso legado heredado de los grandes maestros, filósofos, espirituales, profetas, juristas, poetas…

Es urgente recuperar la responsabilidad, el esfuerzo individual y colectivo para mejorar este país, al que tanto queremos, haciéndolo sencillamente más habitable.

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