Tiene gracia que en Compromís se rasguen las vestiduras por los privilegios de la clase política. No solo porque sus estrellas formen parte de esa atmósfera, sino porque son los primeros que disfrutan de esos destellos de luna de miel del poder. Que no sean hipócritas. Se suben al carro del descontento democrático por meros intereses electorales. Se nota en el ambiente que queda un año para las elecciones; los nervios se palpan, pero en realidad, en la época en la que vivimos —donde el tiempo pasa más deprisa— las campañas electorales duran cuatro años en sí mismas.
Ojo, un servidor está de acuerdo con todo lo que dicen. El problema es que sus actos dicen más que sus palabras. Tengo amigos en Compromís: buena gente, competentes. El problema que tiene su partido es que mucha gente que ha medrado, si no fuera por la política, no llevaría la vida que lleva. Conozco casos de personas que, tras haber sido cargos públicos, han estado deambulando como un holandés errante a ver quién se apiadaba de ellos y les regalaba unos tulipanes. Una desgracia. Me compadezco de ellos, pero el mayor problema es necesitar la política para vivir. En el momento en el que un dirigente no tiene donde pisar tierra más allá de los pasillos enmoquetados, su existencia como representante se convierte en un privilegio en sí mismo que le socorre de las arenas movedizas.
Me parece bien que, a propósito del "Airbnb" de Mazón, pongan sobre la mesa la casta que representan los políticos en esencia. Hubiera estado acertado que, en su momento, criticaran el nombramiento de Ximo Puig como embajador en París más allá de una disimulada pataleta del diputado Alberto Ibáñez en 2024; seguro que un cuerpo diplomático hastiado de ese tipo de prebendas contrarias al mérito hubiese sido el primero en secundar la moción. El problema es que no les molesta el trato de favor que va a recibir el expresident Mazón por el cargo que ha ostentado; lo que les inquieta es su persona y que ha sido presidente con el Partido Popular. ¿Se habrían puesto en pie de guerra si Mazón fuese del PSOE o de Compromís? No, habrían hecho la vista gorda. Lo mismo que cuando al alicantino le achacaban que no hablase valenciano y, sin embargo, callan cuando alguno de sus cargos públicos tampoco lo habla. Así son las políticas de hoy en día: medidas de sastre hechas para el traje de la corbata que lleven según las circunstancias. Espero que si en 2027 gana Diana Morant, o a quien pongan de candidato en el PSOE, en 2031 sigan defendiendo que el expresident no debe tener ventaja ninguna con respecto al resto de los mortales.
Si tan a favor están de desechar todo tipo de privilegio político, ya se pueden poner las pilas en hacer sus listas electorales. Escojan a gente que tenga experiencia, como cuando promocionaron a personas como Manuel Alcaraz. El exconseller de Transparencia representa el paradigma del perfil que debe engrosar puestos de responsabilidad: currículum con experiencia y que, el día que deje la política, pueda volver a su puesto de trabajo. Todo lo que se aleje de ese prisma seguirá primando a los que vean en la política un modus vivendi y no un servicio público. El apartamento de Mazón no es más que un reflejo del ascensor que cogen ciertos dirigentes hasta una torre de marfil.