ELCHE. Cambian los directores pero la música que suena sigue siendo casi la misma en lo respectivo a los presupuestos autonómicos y su afección a la ciudad de Elche. Hace unos días el Consell presentaba sus últimas cuentas de la legislatura, con las que irán a las elecciones, y como quien dice, hay quien ve el vaso medio lleno frente a quien lo hace medio vacío. Más allá de apreciaciones según el color político, como ha ocurrido siempre, la realidad es que a pesar de los años, la coyuntura sigue siendo muy similar con las cuentas públicas ya aprobadas, a falta de que entren en vigor tras un plazo de alegaciones y entrados en el verano. Lo que ya indica, a su vez, que los tiempos van a estar ajustados para los nuevos proyectos.
Ese caso, el de los nuevos proyectos, es sobre el que algunos ponen el foco, no solo la oposición, porque para las iniciativas de nuevo cuño, en este caso, apuestas de este Ejecutivo autonómico, o van lentas o cuentan aún con poca financiación muy incipiente. En algunos casos puede valer para arrancar, pero en otras como el E-Tram, siguen planteando dudas. Toda vez que el próximo año hay elecciones y si hay cambio de asientos en el Cap i Casal, la película vuelve a cambiar. Y con ello la música. O no.
La letra pequeña de los PGV, entre lo ordinario, lo nuevo y lo que ya está en marcha
Mientras que el alcalde Pablo Ruz valora positivamente el documento, incluso calificándolo de "histórico" por los 27,5 millones de euros, el demonio está en los detalles. Por ejemplo, uno de los principales vectores de inversión, el educativo, con 5,3 millones de euros. Sin embargo, el grueso son anualidades que ya estaban calendarizadas y que obviamente necesitan continuar y seguir para no paralizar obras. En este caso, para el final de Les Arrels y el Virgen de la Luz, proyectos que vienen de legislaturas anteriores, lo cual ya es un ejemplo más de lo que cuenta a la administración autonómica cumplir con Elche. Al menos en plazos.
Al igual que destacaba que se han consignado 3,5 millones de euros para el centro de salud de Travalón y cuya situación es idéntica: una iniciativa que viene al menos de trámites desde el Botànic, cuya consignación se fue pasando al año siguiente, hasta que en esta legislatura ya se licitó y echó a andar. La obra ya está en marcha y como es lógico, tiene partida consignada para seguir la obra y finalizarla. Otra situación similar está ocurriendo con la reforma de San Fermín, con 150.000 euros, cuando viene también de etapa del Botànic, planeada, pero sin ejecución. El año pasado con el actual gobierno valenciano tenía mayor dotación, a la que ahora se le ha aminorado bastante la consignación.

- Visita a las obras del centro de salud de Travalón el pasado año - AP
Y estos casos hablando de inversiones de obras del día a día. En el caso educativo no hay novedades salvo los 50.000 euros para redactar el posible traslado de La Torreta, pero sin un segundo Edificant o plan con otro nombre que pueda desplegar grandes actuaciones o centros (como el esperado 38 que unifique Casablanca y Ausiàs March) o necesitadas reformas de institutos. En Sanidad la novedad es la consignación para la reforma integral de los quirófanos y varios departamentos.
Una 'deuda histórica' que se zanjó como contrapartida por grandes inversiones que están a la espera o incipientes
Hace unos años, con PSOE y Compromís gobernando y PP y Vox en la oposición uno de los debates recurrentes en los presupuestos era la ya olvidada 'deuda histórica' de los 43 millones de euros por los terrenos de la UMH y la discusión con el qué es inversión ordinaria y qué no. Se entendía como ordinaria aquella necesaria del día a día para mejora de los servicios públicos (Sanidad, Educación, Transportes) como la ordinaria, frente a la extraordinaria que pudiera responder a proyectos emblemáticos y que a priori era la del objeto del resarcimiento de esa deuda histórica.
Hoy, esa deuda histórica ya está zanjada, sin traspaso alguno, porque así lo decidieron tanto el alcalde como el entonces presidente Carlos Mazón. Porque se supliría, como justificación, con la finalización de la Ronda Sur, competencia estatal, por parte de la Generalitat, así como la promesa del tranvía. Cuatro años después y con estos presupuestos, los últimos del mandato, para el tranvía se ha firmado un nuevo convenio de 100.000 euros, a pesar del anuncio grandilocuente no solo de un proyecto de 195 millones de euros, sino que estaría en marcha antes de que acabase la legislatura. Cosas de la campaña. La administración y la realidad se impusieron.

- La nueva depuradora de Algorós será de los pocos grandes proyectos cuya obra sí empezará este mandato - AP
En cuanto a la Ronda Sur, esta sí que está en trámite, pero fruto de los engranajes administrativos, su lentitud y la revisión del proyecto, habrá que esperar a 2027 para que se puedan empezar las obras, si todo va rápido, porque la compañía que tiene que definir el trazado presentará el diseño y proyecto durante el primer trimestre de 2027. Entonces habría que licitar las obras. De momento ya se han alterado las cantidades en las plurianualidades. Así pues, por ahora lo que más avanzado está y que sí tiene visos de ponerse en marcha pronto es la depuradora de Algorós y su reforma integral. El concurso público está en fase de análisis de oferta y a priori queda poco para su adjudicación. Este año hay una primera anualidad de más de 3 millones de un proyecto que costará sobre 80. Actuación esperada y que llega a final de mandato.
Se puede decir que una vez más, las de palacio van despacio. Y en Elche, más. Sobre todo si se mira con la eterna comparativa con Alicante, donde el peso de la capital se hace notar con las inversiones estatales y autonómicas. Aunque el regidor intenta aplacar posibles críticas sobre ocho años de falta de inversiones y que ahora sí se apuesta por la ciudad, las sensaciones en general van más por otra dirección: inversiones ordinarias siguiendo en marcha, pero las que están llamadas a ser más emblemáticas, a una velocidad mucho menor. En unos casos bien por la lentitud administrativa, en otros por no ser prioridad o tener bajo presupuesto. Y como pasaba con anteriores gobiernos, nadie quiere ser excesivamente beligerante con su gobierno superior cuando es del mismo color político.
Misma música
Situaciones, en cualquier caso, que en absoluto son nuevas, también pasaba en la etapa de PSOE y Compromís en el gobierno local, en unos casos intentando destacar por ejemplo en los Presupuestos Generales del Estado la inversión en los servicios públicos frente a la falta de otras actuaciones (por ejemplo la esperada Ronda Sur), partidas que se iban aplazando año a año sin ejecutarse, desde San Fermín o el centro de salud de Travalón o el bloque quirúrgico del Hospital, la depuradora... En algunos casos, con una materialización ahora. Y cuando se firmó el protocolo para los 43 millones de euros, que costó bastante rubricar, después no hubo ni dio tiempo a ejecutar ninguna de las teóricas iniciativas llamadas a ser emblemáticas con ese monto.
Presupuestos de medio año
En el caso actual, además, la administración valenciana para intentar agilizar inversiones impulsa convenios o subvenciones nominativas, como es el caso del Tram o la Ronda Sur, pero son fórmulas jurídicas que han tardado bastante en realizarse, y ahora hay que tener en cuenta de que el Ejecutivo valenciano tendrá presupuesto solo para medio año y tiene que priorizar. Con Clarisas, que ya dispone de diseño y proyecto, quedan 500.000 euros que a priori se transferirán también al Ayuntamiento para que licite y pueda adelantar. Aunque en ese caso, es curioso que a diferencia de otras propuestas, no figuraba en el documento de las cuentas una calendarización con las plurianualidades previstas.
Así, la realidad varios años después es que sigue costando mucho materializar actuaciones, sean ordinarias o sean hitos, y mucho de lo previsto son cuestiones pendientes de anteriores legislaturas. Cuando no más convenios, como se hizo también para la Learning Factory, aún sin arrancar.

- Claustro de Clarisas - AP
Con ello, el hándicap que tiene Elche respecto a las prioridades es que carteras como Infraestructuras están muy centradas en la recuperación tras la dana. Lo mismo que otros tantos municipios. A ello se pueden sumar detalles como los de la falta en general de fondos o recortes importantes al Plan Edificant, del que tan solo quedan las actuaciones en marcha, pero sin otro plan similar con el que dar un impulso fuerte a las infraestructuras del sistema educativo.
Falta de fondos: de la muralla islámica al conservatorio
Sobre la falta de fondos, cabe recordar que en su primera visita del exvicepresidente Vicente Barrera (Vox) a Elche, para presentar un proyecto que ya ha quedado en el olvido, el de la rehabilitación de la muralla islámica, insistió mucho en que les habían dejado sin dinero en las arcas públicas. Indicativo. No es casualidad que apenas haya habido inauguraciones estos años de grandes actuaciones. Quizá un ejemplo claro sea el del Conservatorio nuevo para Elche, con años a la espera de la delegación de competencias, y que esta no se produce porque no tiene consignación presupuestaria. Sin dinero no hay posibilidad de realizar dicha delegación al Ayuntamiento.
Ahora vuelven a salir a la palestra cuestiones que suenan familiares
Por último, y al albur de la colaboración entre Alicante y Elche retomada estos días atrás, y sobre movilidad, ahora hablan del impulso de una línea de transporte de alta capacidad que una puntos estratégicos de ambas ciudades. Con lo que no se ha aclarado por ahora si esto se refiere a los buses de alta capacidad, al modo trolebús, que se planteó por parte del Botànic en la anterior legislatura, y que quedó reflejado como alternativa en el Pmome, el plan de movilidad sostenible entre ambas ciudades. Ni quién lo sufragaría. Pero eso es, también y como casi siempre, la misma música.