Cultura

La huella de la Fnac en Alicante: "Culturalmente somos más potentes con la tienda que sin ella"

Cuatro agentes culturales de Alicante (incluyendo el primer gestor cultural de Fnac en la ciudad) dan su visión sobre el cierre de la tienda

  • La tienda de la Fnac en la avenida de la Estación de Alicante.
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ALICANTE. "Algo se muere en el alma cuando un amigo se va", pregonaban los autores Manuel Garrido y Manuel García en su famosa sevillana El adiós. Y no sé si amigos, pero compañeros de ratos de soledad, de silencio autoimpuesto o de socialización decidida sí son. Libros, música, videojuegos, material de fotografía... Unos amigos que, entre otros lugares, se podían encontrar en la Fnac de Alicante durante 25 años. Un cuarto de siglo al que se puso fin el sábado, 24 de enero, con una bajada de persiana definitiva del local ubicado en el edificio Bulevar Plaza, en la avenida de la Estación.

"A mí el cierre me ha afectado. Seas creador o consumidor, cualquier persona siente pena por el cierre de un lugar tan mágico", lamenta el cantante alicantino Funzo. Una nostalgia que se ve acentuada al evocar el olor de los libros que sentía al entrar a la tienda de pequeño. "Es cierto que, con el paso de los años, otros métodos de compra y consumo han ido remplazando la importancia de esta gran superficie, aunque me apene. Pero es innegable que los cimientos de industrias enormes como la musical o la literaria se han basado en tiendas como Fnac".

Funzo pasó de comprar juegos para la Play con su hermano o escuchar lo último de Melendi en la tienda a ver sus CDs reposar sobre los estantes: "Reconozco que cuando salió nuestro disco de Inmortales iba a la Fnac a colocarlo en mejor posición y a la vista de todos", admite divertido. "Se nos va otro pequeño hueco", afirma con nostalgia. "La realidad es que Fnac es una de esas trincheras donde los turistas no pueden pervertir la ciudad ni ensuciarla; es un lugar para los ciudadanos, para los que no venimos aquí a disfrutar de una feria".

"Fue un punto de reunión interesante", considera Leónidas Spinelli, director de PhotoAlicante. "En la tienda se abarcaron propuestas contemporáneas relacionadas con el arte, la cultura, el diseño..." y, dentro del certamen de fotografía, se realizaron exposiciones y actividades. Sobre qué se pierde con el cierre de Fnac tras 25 años de trayectoria, Spinelli comenta que es dar "pasos atrás" con lo que se intenta construir para "cambiar el paradigma" de la ciudad, enfocada a "la playa y el ocio festivo". "Lamentablemente, en Alicante estamos acostumbrados a perder referentes de la cultura".

La Fnac: ¿Modernidad o sepultura de librerías pequeñas?

Dentro de la nostalgia también hay espacio para la reflexión y la crítica. La escritora Elia Barceló mira al pasado para recordar la apertura de la Fnac en Alicante como un "progreso infinito": "Hace 25 años me daba la sensación de que nos hacíamos modernos", menciona en contraposición a su visión actual. Y es que la autora cuenta que se fue dando cuenta de que "esas grandes cadenas aplastan y destruyen a las librerías pequeñas y de toda la vida, así que empecé a estar en contra de esas grandes superficies".

Una opinión que se fundamenta en su experiencia. "He presentado libros en la Fnac de varias ciudades durante los 15 últimos años y siempre he tenido la sensación de que es muy frío; no es lo mismo que si vas a una librería donde te conocen, te aprecian y recomiendan tus lecturas. En Fnac solo formas parte de su calendario", contrasta. Por ello, apunta que le preocupa más el cierre de pequeñas librerías de siempre "que crean cultura en su barrio".

Los efectos de la especulación urbanística

Aunque Funzo tilda de "útil" y "necesario" el gimnasio que van a abrir como reemplazo, invita a reflexionar sobre esta acción: "Podemos verlo de forma pesimista, como que cambiamos los libros y el arte por la superficialidad del físico. Pero eso es pasarse ya de filósofo". Un rol -el de filosofar- que sí adopta Dani Simón, primer gestor cultural y responsable de comunicación de la tienda en Alicante. "La especulación urbanística se lo come todo", critica. "Están subiendo los alquileres y esto desemboca en que la gente no puede pagar sus casas y, en este caso, le ha pillado a paso cambiado a la Fnac. Pasó con 80 Mundos por los pisos turísticos y aquí se prefiere que Fnac se sustituya por un gimnasio".

Hablando sobre 80 Mundos, Simón considera que ve "normal" la reacción de enfado ante el cierre de una librería tan arraigada en terreno cultural, pero no esperaba la reacción positiva en contra del cierre de la Fnac. "Porque, aunque la gente que trabajábamos allí nos la creíamos, no deja de ser una multinacional. Y el apoyo cultural a la tienda a veces tenía que ser -no sé si decirte a nivel político- con la boca pequeña, porque nos gustaba comprar allí, pero al final era defender los intereses de una multinacional francesa".

"Frikis" con conocimiento de causa

"La gente a la que contrató Fnac para Alicante queríamos ser esos frikis expertos en la materia", asegura el primer gestor cultural de la tienda, quien agradece el puesto que "supuso todo" para su carrera profesional. "Apostaron por un lechuguino de 22 años, recién licenciado y sin experiencia laboral, pero con seis páginas de las actividades culturales que había montado por amor al arte", expone, indicando que "no hubiera sido concejal de Cultura si la Fnac no hubiera confiado en mí".

Al darle el empleo, Simón se enfrentó a "la dictadura de los 30 huecos", es decir, a programar cultura todos los días del mes. Presentación de libros, de discos, ciclos de conferencias... Incluso pequeños conciertos que, durante un tiempo, se prohibieron en el área comercial de Bulevar Plaza por no estar insonorizado el edificio. "Sin la música en directo yo pensaba que las charlas podían morir. Así que trasladamos los conciertos a una sala de la ciudad y, de alguna forma, extendimos la programación cultural en Alicante".

Lejos de terminarse los conciertos, por la tienda han pasado figuras musicales como Raimundo Amador, Ismael Serrano, Sidonie, Julieta Venegas, Nach "o quienes estuvieran de moda en ese momento", añade al recuento. Y señala que "hubo un antes y un después entre no tener una Fnac y tenerla. Culturalmente éramos más potentes con esta tienda que sin ella".

 

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