ALICANTE. El Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA) ha cerrado 2025 con 106.706 visitantes, un nuevo récord que mejora en un 3,07 % el ya histórico dato del año anterior, cuando superó por primera vez la barrera psicológica de los 100.000. Sin embargo, más allá del crecimiento anual, otro dato cobra especial importancia y son los 920.642 visitantes que ha registrado desde su apertura en 2011. El millón ya no es una aspiración, sino que es un dato alcanzable a corto o medio plazo.
“La gran oferta del MACA, con su colección permanente y la calidad de sus exposiciones temporales, atrae cada vez a más público”, sentencia Nayma Beldjilali, edil de Cultura, quien lo resume así desde la gestión y la convicción política, subrayando además una dimensión menos visible pero decisiva, que es “su vertiente educativa y social, con actividades para todos los públicos durante todo el año”.
Estas iniciativas y proyectos, que dan trascendencia a la sala, le están consolidando como algo más que un museo, generando un hábito y un punto de encuentro desde el que se configura como una ‘puerta de entrada cultural’ que atraviesa con frecuencia el público alicantino, pero que también atrae a miles de personas que llegan desde fuera. De hecho, el público internacional es el que domina en el perfil de visitante.
Un museo que habla muchos idiomas
El perfil de visitantes elaborado por la dirección del museo confirma una realidad que ya se percibe en sus salas. El 50,62% del público es internacional, frente a un 37,84% de visitantes nacionales y un 11,54% procedente de Alicante y su provincia. El MACA es hoy una postal cultural de la ciudad, pero también un espacio de traducción del arte pare el visitante, y del visitante para la ciudad.
Ese diálogo se extiende al ámbito digital, convertido en una prioridad estratégica. En 2025, la web del museo ha registrado 186.112 visitas, mientras que sus redes sociales consolidan una comunidad creciente: 16.000 seguidores en Facebook, 11.000 en Instagram, 6.158 en X, 3.477 reproducciones en YouTube y un TikTok que, tras apenas unos meses de vida, ya suma 1.032 seguidores. El museo ya no se limita a ser visitado, sino que también se sigue, se comparte y se comenta.

Trabajo silencioso, impacto visible
Detrás de cada cifra hay un engranaje. En 2025, el MACA ha programado tres exposiciones temporales, sobre Esther Ferrer, Kara Walker y Juana Francés, nombres que dialogan entre generaciones, lenguajes y miradas críticas. A ello se suma el préstamo de 90 obras para 10 exposiciones temporales en otras instituciones, una señal clara del peso del museo en el circuito artístico nacional.
Sin embargo, el patrimonio también crece, ya que han sido ocho las obras recibidas en donación, así como 784 libros y documentos incorporados a sus fondos y 48 obras en depósito refuerzan una colección viva, en movimiento. “Ha sido un año de muchísimo trabajo que se ve sostenido por un público fiel”, explica Rosa Mª Castells, conservadora del museo, para quieneste balance va más allá de la programación.
“El MACA es un referente turístico de primer orden, una institución de prestigio nacional y, al mismo tiempo, un lugar cercano y habitable para el público local, que vuelve una y otra vez”, sentencia Castells, quien también apunta a algo esencial, como es la experiencia. “Que el museo estimule la imaginación, el diálogo, la reflexión y el pensamiento crítico. Que se comparta y se participe. Ese es nuestro deseo para 2026”, apunta.
Educar, mediar, incluir
Si hay un cimiento que sostiene el edificio del MACA, ese es el de la educación y la mediación cultural. En 2025, 4.891 escolares de todas las edades han pasado por sus salas; 308 personas han participado en proyectos inclusivos, y 422 visitantes han asistido a las visitas de fin de semana. El museo no espera al público: sale a su encuentro. Ese impulso se refleja también en la programación paralela. En los últimos doce meses, 19.198 personas han participado en las 524 actividades organizadas por el MACA. Talleres, encuentros, visitas, acciones puntuales y propuestas estables que convierten al museo en un organismo activo, casi cotidiano.

- El edificio del MACA, en el Casco Antiguo de Alicante
El millón en el horizonte
El MACA se acerca al millón de visitantes, pero quizá lo relevante no sea el número redondo que espera a la vuelta de la esquina, sino el camino recorrido y el que encara para el futuro, con una ambiciosa reforma de sus instalaciones, creciendo sin perder su escala humana y haciendo del arte contemporáneo un lenguaje accesible.