VALÈNCIA. La ola del autoconsumo en la Comunitat resiste los embates de los últimos años en el sector energético. Pese a los precios a cero de la luz (e incluso en negativo), empresas y particulares valencianos han seguido instalando placas en sus tejados o terrenos, hasta el punto de alcanzar los 120.612 usuarios en la región valenciana, según datos de la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación.
Entre 2022, el número de consumidores con autoconsumo en la Comunitat era de 35.820, lo que significa que los usuarios se han triplicado en estos cuatro años. En otras palabras, se ha producido un espectacular incremento del 237% en el parque fotovoltaico residencial y empresarial de la región. Pero, ¿a qué factores responde este incremento?
Este auge no solo se ha visto impulsado por las más de 3.000 horas de sol anuales, sino por un robusto ecosistema de incentivos. Entre ellos destacan las deducciones permanentes de hasta el 40% en el tramo autonómico del IRPF tras la validación del IVACE, las ayudas directas de la Generalitat para comunidades energéticas, y las bonificaciones de hasta el 50% en el IBI que grandes municipios como València, Castelló de la Plana o Alicante aplican de forma sostenida para aliviar la inversión inicial de los ciudadanos.
De hecho, son más de 20.000 los expedientes de ayudas al autoconsumo que ha tramitado la Generalitat en tres años. Sin embargo, el escenario idílico del 'boom' original ha topado en los últimos dos años con la proliferación de precios cero y valores negativos en el mercado mayorista de la electricidad durante las horas centrales del día. Esta saturación de energía solar en la red nacional ha provocado un desplome en la compensación de excedentes, desinflando las expectativas de aquellos usuarios que confiaban en amortizar sus instalaciones vendiendo la energía sobrante a las comercializadoras a mitad del día. Aunque esta coyuntura ha enfriado el ritmo de nuevas altas respecto al ritmo vertical de años anteriores, el sector valenciano no se ha detenido.
De hecho, según los datos de Red Eléctrica, se puede observar cómo el ritmo de instalación en 2025 y 2026 ha sido inferior al de 2024 pese a que no ha dejado de crecer. En lo que llevamos de año se han conectado a la red un total de 70,8 megavatios, mientras que en 2025 se conectaron 319,8 megavatios. El gran salto en los últimos años se registró en 2024, cuando se conectaron 462,4 megavatios. El año anterior, en 2023, se conectaron 251 megavatios mediante placas para el autoconsumo, una cifra inferior a la de 2025. La potencia total en lo que llevamos de 2026 es de 1.595 megavatios.

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Cambio de estrategia: el poder de las baterías
Ante la pérdida de atractivo del vertido simple a la red, el mercado del autoconsumo en la autonomía ha redirigido sus esfuerzos hacia la gestión inteligente y el almacenamiento. La rentabilidad ya no se mide por la energía que se vende, sino por la que se es capaz de retener. Esto ha disparado la instalación de baterías físicas en los hogares valencianos, permitiendo guardar la producción barata del mediodía para consumirla durante las horas nocturnas, cuando los peajes y los precios del mercado vuelven a encarecerse.
Paralelamente, la irrupción masiva de las "baterías virtuales" por parte de las comercializadoras ha blindado el ahorro de los usuarios, permitiendo acumular el valor económico de los excedentes primaverales y estivales para compensar de forma íntegra los términos fijos de la factura y los meses de menor radiación, tal y como revelan diversos balances de la UNEF (Unión Española Fotovoltaica) y de APPA Renovables (Asociación de Empresas de Energías Renovables).
En la Comunitat Valenciana hay 111.362 instalaciones de autoconsumo actualmente, según los datos más recientes facilitados por la Conselleria de Medio Ambiente. A nivel provincial, Castellón es la que más instalaciones tiene con 52.466, pero Valencia es la que más potencia acumula al acaparar 753.919,49 kilovatios.
El conseller de Medio Ambiente, Vicente Martínez Mus, ha expuesto en varias ocasiones que la agilización administrativa es un reto de legislatura ante "el crecimiento pujante" que está experimentando el sector energético y, especialmente, el autoconsumo. De hecho, ha reconocido "grandes atascos" enesta cuestión, aunque defendió que los 20.000 expedientes de solicitud de subvenciones se han tramitado "en realtivamente poco tiempo" gracias a que "se ha forzado la maquinaria" ante la cantidad de expedientes acumulados.
Incentivos autonómicos y europeos
El fuerte crecimiento del autoconsumo en la Comunitat Valenciana se apoya en un sólido marco de incentivos fiscales y financieros coordinados a nivel europeo, estatal y local. Por un lado, los fondos europeos Next Generation EU (canalizados a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y gestionados por la Generalitat Valenciana mediante el IVACE y la Conselleria de Transición Ecológica) llegaron a inyectar más de 67 millones de euros en la región para financiar directamente hasta el 40% de las instalaciones residenciales. A este impulso se suma la deducción en el IRPF, donde coexisten dos vías: la deducción autonómica valenciana de carácter permanente (gestionada tras obtener la certificación del IVACE, con deducciones del 20% al 40% de la inversión) y las deducciones estatales por mejora de la eficiencia energética que permiten desgravarse hasta un 40% o 60% en la declaración de la Renta (según el tramo de ahorro energético certificado), un beneficio fiscal prorrogado y plenamente vigente para las obras ejecutadas.

- Imagen de archivo de placas solares. -
- Foto: AYTO VALÈNCIA
A nivel local, los ayuntamientos de la Comunitat Valenciana desempeñan un papel crucial gracias a la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, aplicando bonificaciones sobre el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO). Municipios de gran envergadura como València o Castelló de la Plana aplican un alivio fiscal considerable que reduce el IBI hasta un 50% durante un periodo de hasta 10 años, mientras que otras localidades como Alicante, Elche, Torrevieja o Paterna otorgan reducciones del 50% en plazos de entre 3 y 5 años. Estos incentivos municipales, combinados con rebajas del ICIO que habitualmente alcanzan el 95%, actúan de forma directa reduciendo los costes fijos de mantenimiento de la vivienda y acelerando notablemente el retorno económico de la inversión fotovoltaica para los usuarios de la región.
El 67% de la potencia nueva instalada procede del autoconsumo
El 67% de la nueva potencia solar instalada en 2025 corresponde al autoconsumo. Según los datos de Red Eléctrica (REE) a cierre de 31 de diciembre de 2025, la región valenciana alcanzó los 1.852,8 MW de potencia solar fotovoltaica acumulada, de los cuales, 1.241,376 megavatios proceden de paneles solares instalados en tejados o terrenos de particulares y empresas.
Esta eclosión de la energía descentralizada contrastó el pasado año con la parálisis o el retroceso de otras tecnologías. Durante 2025, la Comunitat incorporó 322 MW de nueva potencia renovable, y la totalidad de estos megavatios correspondieron a la solar fotovoltaica. Gracias a este impulso, las instalaciones verdes ya representan el 46,3% del parque generador total valenciano, situando a la región como la séptima comunidad con mayor potencia renovable del país.
A pesar del aumento en la capacidad de los paneles, la producción real de energía limpia no siguió la misma tendencia. Según el informe del Observatorio de Energías Renovables de Opina 360, la generación renovable en la Comunitat Valenciana cayó un 12,6% en 2025. Este descenso provocó que el peso de las renovables sobre el total de la electricidad producida en la región bajara hasta el 20,2%, una cifra que sitúa a la autonomía a la cola de España, solo por delante de Cataluña, País Vasco y Baleares.
El motivo de este frenazo se encuentra en el comportamiento de las fuentes convencionales. La energía eólica, que sigue siendo la principal fuente limpia de la región al generar el 71,9% de la electricidad renovable, registró una caída en su producción del 14,9%. Peor suerte corrió la hidráulica, que se desplomó un 37,8% anual. En este escenario, la solar fotovoltaica fue la única tecnología que logró amortiguar los malos datos de generación, con un incremento del 14,6% en su aportación al sistema.