ALICANTE. Alicante certifica y mide por primera vez el impacto del cambio climático sobre la actividad turística a través de un informe elaborado de manera conjunta por la Cátedra de Cambio Climático-Aguas de Alicante y la Cátedra de Turismo Ciudad de Alicante-Patronato de Turismo. Y sus conclusiones constituyen todo un toque de atención que emplazan a adoptar medidas a través de la planificación urbanística y el desarrollo de nuevas infraestructuras relacionadas con el tratamiento y la captación del agua de lluvia, por ejemplo, con el fin de evitar consecuencias como la pérdida de empleo en el sector, ante la preferencia de los visitantes por otros destinos en busca de un mayor confort climático y ausencia de riesgos asociados a inclemencias meteorológicas como los episodios de lluvias intensas con situaciones de posibles inundaciones.
En concreto, dicho estudio identifica algunos aspectos clave que evidencian el efecto de las variación climática. Entre ellos, el incremento de las temperaturas medias, lo que ha llevado que en Alicante se registren a lo largo del año cerca de 100 noches tropicales (más de tres meses en total) en las que las mínimas no bajan de los 20 grados, con la pérdida de confort térmico que supone. Se trata de una circunstancia que solo se daba en 15 o 20 ocasiones al año hasta mediados de los años ochenta, según ha apuntado el catedrático de Climatología de la Universidad de Alicante (UA), Jorge Olcina, durante la presentación del estudio.
Además, ha precisado que en el informe también se identifica otra evidencia del impacto del cambio climático en la ciudad relacionado con el agua, tanto por la existencia de periodos de escasez como por el registro de episodios cada vez más habituales de lluvias intensas, con riesgo torrencial. Y el tercer impacto del que también se deja constancia tiene que ver con los llamados eventos extremos, "que cada vez vemos con más frecuencia: cuando no es viento, es lluvia, cuando no es temperatura extrema", ha explicado.
Ese cúmulo de huellas del cambio climático traslada efectos sobre la actividad turística como uno de los principales sectores económicos de la ciudad, según ha apuntado el catedrático del departamento de Organización de Empresas, Juan Llopis, quien ha señalado que los visitantes buscan condiciones de confort y seguridad, por lo que ha señalado que, de no satisfacerse esas dos necesidades, podría producirse un desplazamiento de la llegada de turistas a otros destinos, con la consiguiente pérdida de ingresos y de puestos de trabajo. "El informe vislumbra que el cambio climático existe en Alicante y que, además, si no se hace nada, hay riesgo en pérdida económica, con una reducción del rédito que genera el turismo, y en disminución del ingreso por impuestos y por tasas a recaudar por la administración", ha señalado.
En esta línea, el estudio realiza una proyección del impacto económico que podría tener el cambio climático en Alicante contemplando diversos escenarios en función de si se adoptan o no medidas adaptativas, y de la intensidad del propio cambio climático. Así, los efectos adversos previstos para 2050 se mueven en una horquilla que va desde la pérdida de 50,7 millones y más de 500 empleos en el mejor de los casos, hasta los 253,8 millones y más de 2.500 empleos en el peor escenario contemplado. De hecho, el informe destaca también que el cambio climático está ya modificando los patrones de demanda turística, favoreciendo la desestacionalización en periodos del año en los que se disfrutan de temperaturas suaves.
Medidas a adoptar
¿Qué medidas pueden adoptarse para evitar o frenar esos efectos del cambio climático? Los dos catedráticos han señalado que debe actuarse en medidas de planificación que permitan adaptar a la ciudad a esas nuevas circunstancias, con actuaciones como la generación de zonas verdes que contribuyan a refrescar el ambiente a modo de refugios climáticos, el desarrollo de sombrajes con sistemas de entoldado en algunas calles principales, o la disposición de puntos de acceso al agua en la vía pública. Además, han citado la necesidad de que se continúe desarrollando infraestructuras y sistemas para la captación de agua de lluvia en momentos de precipitaciones intensas con el fin de evitar inundaciones y de que se produzca el alivio directo sobre la costa, con la consiguiente contaminación de las aguas por el arrastre de materiales.
En esta línea, han citado ejemplos como los tanques antitormenta o el parque inundable de La Marjal, entre otros, y han abogado también por la necesidad de introducir criterios bioclimáticos también en la construcción de viviendas, de hoteles y de apartamentos turísticos. Además, también han apuntado la necesidad de que se trabaje la concienciación de la población, con una labor educativa desde los niveles inferiores de la enseñanza, y que se arbitren los mecanismos necesarios para que se pueda alertar a los turistas de la existencia de algún episodio meteorológico que pueda entrañar riesgo. "La ciudad tiene que prepararse, y como destino turístico, necesita una serie de obras y de actuaciones que implican a la parte de la planificación urbanística, puesto que necesitamos que haya más arbolado, y que tenga más agua en la calle, con fuentes para podernos refrescar, y que esté preparada para recibir grandes cantidades de agua, con un alcantarillado con la capacidad suficiente para absorberla y con depósitos antitormenta", ha incidido Olcina.
"Son cuestiones en las que ya se está trabajando y en las que se tiene que incidir en las próximas décadas", ha recalcado. "Y luego es muy importante transmitir información al turista, a través de paneles informativos, o desde los mismos establecimientos en los que se hospeden", ha dicho. Se trata de que "puedan estar informados para poder tomar posibles precauciones", al margen de que se trabaje la labor divulgativa. "Tenemos que adaptar la estructura física de la ciudad como las actividades económicas, entre las que el turismo es una de las principales", ha recalcado Olcina.
En este sentido, Llopis ha añadido que, en primer lugar, "se debe tener en cuenta la realidad y lo que nos espera" y se debe abordar un "trabajo intersectorial en el que estén implicados distintos departamentos del Ayuntamiento y del conjunto de administraciones, además del sector privado, así como el mundo universitario y de la investigación". "Si todo eso está conectado, los riesgos van a disminuir seguro", ha recalcado. En esta línea, el estudio aboga también por la elaboración de un Plan Municipal de Adaptación al Cambio Climático con medidas específicas para el turismo y por medidas enfocadas en la movilidad sostenible, entre las que se contempla la ampliación de la red del servicio metropolitano de tranvía, conocido como el sistema Tram. Además, el informe también pone el acento en la necesidad de profundizar en la transición energética, en la mejora de la gestión del agua y en la diversificación de la oferta como pilares esenciales para garantizar la sostenibilidad turística.
Actuaciones en marcha
Por su parte, el alcalde, Luis Barcala, que ha cerrado la presentación, ha vuelto a destacar el valor del informe en la medida en que supone obtener información objetiva con la que poder apoyar la toma de decisiones, y ha señalado que ya se está trabajando en la adopción de parte de las medidas recomendadas en el informe en un contexto en el que se está perfilando el nuevo Plan General Estructural (PGE). "Alicante vincula el futuro de su modelo turístico sostenible a una variable tan importante como el cambio climático, que es una realidad", ha incidido, y ha detallado que en ese futuro planeamiento ya se contemplan actuaciones como "la creación de cinturones verdes en la ciudad y la adaptación de la forma constructiva que prima los espacios verdes para compensar y reducir la huella de carbono", así como la apuesta por concentrar la edificabilidad en altura para liberar superficie en la que puedan desarrollarse más zonas ajardinadas.

- Olcina, Sánchez, Barcala, Poquet, Llopis y Lumbreras, en la presentación del informe sobre clima y turismo en Alicante. -
Al tiempo, ha sostenido que también se prevé incorporar otras medidas transversales que suponen ampliar la superficie de zona verde y actuar frente al riesgo de inundaciones, con planteamientos como el proyecto del Parque Central y la generación de otros grandes espacios verdes previstos en las Lagunas de Rabasa y el Parque Agrario de La Condomina. También se ha referido a la eliminación del riesgo de inundabilidad mediante la construcción de tarques antitormenta ya planificados en hasta doce ubicaciones distintas del término municipal o el desarrollo de la estrategia Alicante Agua Circular, también conocida como el proyecto Vertido Cero, con el que se pretende optimizar el uso del agua depurada para que pueda tener un segundo uso para el regadío agrícola y que "es clave para proteger nuestra bahía y la mayor superficie municipal de la ciudad, que es nuestro mar Mediterráneo".
Además, ha subrayado que ya se está trabajando también en la plantación de nuevo arbolado y que se sigue estudiando la mejor planificación posible para instalar sistemas de sombraje por medio del entoldado en determinadas calles, aunque ha reconocido que no es una cuestión fácil en la medida en que no todas las calles lo permiten. Además, respecto a la movilidad sostenible, ha subrayado que también se está trabajando ya en la necesidad de planificar un sistema que coordine las necesidades del conjunto de la comarca ante la necesidad de dar servicio a una población de más de 600.000 habitantes con el fin de reducir desplazamientos en vehículo privado y, con ello, evitar emisiones contaminantes.
Por último, el primer edil ha precisado que el conjunto de estos objetivos, además de en el PGE, también se plasman en la Estrategia Alicante Destino Turístico Sostenible 2027-30 en su última fase de elaboración por parte del Patronato Municipal de Turismo, en el que se prevé poner el foco en la mejora de la oferta con el fin de buscar un turismo de calidad, una vez conseguido el objetivo cuantitativo, en los que se ha conseguido récord de afluencia de visitantes y ocupaciones medias de hasta el 80% durante la mayor parte del año.