¿Qué hacer con el Asilo de Benalúa de Alicante? El Obispado pretende reactivarlo, abierto a su venta

Alicante

Promueve su recuperación para un uso social alineado con los fines de la Diócesis, de forma que acoja actividades en beneficio de la ciudadanía todavía por concretar. Contaría con la colaboración de entidades privadas y requeriría de la anuencia municipal en la concesión de permisos.

  • El edificio del antiguo Asilo de Benalúa, propiedad del Obispado.
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ALICANTE. El edificio que albergó el antiguo Asilo de Benalúa, en Alicante, se asoma a un posible rescate. El inmueble que permanece en desuso desde hace más de 16 años entra de nuevo en los planes del Obispado de Orihuela-Alicante -su propietario- con la intención de darle un uso social alineado con los fines de la Diócesis, según confirman fuentes consultadas. La propuesta sigue sin desvelarse en su contenido concreto, aunque, según las mismas fuentes, básicamente se trataría de que pudiese albergar actividades pastorales en beneficio de la ciudadanía.

Se trata de un objetivo -en parte ya anticipado ante las preguntas formuladas por el grupo municipal de Compromís ante el propio Obispado- en el que se contaría con la colaboración de entidades privadas, así como con la anuencia del Ayuntamiento de Alicante, toda vez que se requiere de la concesión de los preceptivos permisos para acondicionar el inmueble (a pesar de que ha estado sujeto a actuaciones puntuales para procurar su mantenimiento y conservación, estando cerrado) y facilitar el acceso público cumpliendo las condiciones que requiere la normativa, según las mismas fuentes. 

Esos contactos a varios niveles todavía en curso son los que no permiten despejar aún una posible fecha para que el icónico inmueble pueda volver a tener un destino definido. Como mínimo, el Obispado no anticipa ningún posible calendario para que se produzca esa reapertura con fines comunitarios hasta que se despejen los trámites previos que permitan desarrollarlos. En principio, no se prevé que se lleve a cabo una intervención demasiado exigente para que se pueda habilitar la entrada al menos en algunos de sus espacios susceptibles de acoger la organización de actividades que requieran ciertos aforos, según las mismas fuentes. 

Eso sí, esos planes no impiden que el Obispado siga abierto a la posibilidad de escuchar ofertas por parte de cualquier interesado en adquirir o arrendar el inmueble. Es un escenario que ya se planteó entre 2016 y 2017 con el grupo IMED, quien concertó un acuerdo de alquiler con opción a compra con la intención de rehabilitarlo y transformarlo en uno de sus hospitales. No obstante, ese entendimiento se truncó ante las dificultades urbanísticas que entrañaba la operación, después de haber planteado distintas modificaciones en su proyecto de adaptación del edificio con las que se pretendía ampliar la protección y recuperación de su configuración arquitectónica original. 

IMED abogó, finalmente, por desarrollar un hospital de obra nueva en el nuevo barrio de Vistahermosa Norte, ahora en su fase final de construcción. Y el antiguo Asilo de Benalúa siguió desocupado, sin que se haya reactivado una posible venta o alquiler alternativo por parte de la iniciativa privada. Al tiempo, se da por descartada la posibilidad de que el Ayuntamiento de Alicante asuma su titularidad o la concesión de su gestión. Tanto es así que no se contempla la opción de gestionarlo para habilitar en él el centro comunitario comprometido para el barrio desde hace cerca de veinte años.

La confirmación definitiva de ese descarte llegó el pasado mes de mayo, cuando la Junta de Gobierno aprobó el inicio del expediente para buscar un local en régimen de arrendamiento en el barrio que permita habilitar un centro de mayores, en una decisión de la que todavía no se ha conocido resultados concretos ante la dificultad que se estaría constatando para encontrar un espacio con el tamaño y las condiciones requeridas para admitir esa función, según fuentes municipales.

Así, el inmueble seguirá en manos del Opisbado, que asumió su propiedad después de que la congregación de las Hermanas de los Pobres Desamparados abandonase la gestión de la antigua residencia de ancianos que albergaba hasta el 2010. Ese fue su uso prácticamente desde su apertura, en torno al año 1885, como informó este diario. Su construcción se inició en 1880, tras la puesta en marcha de una campaña de recopilación de donativos y de que, en una iniciativa promovida por el Marqués de Benalúa, se cediese el solar sobre el que se asienta, en el momento en el que se estaba desarrollando urbanísticamente el conjunto del barrio. 

La función original del inmueble en el momento de su apertura fue la de "dar cobijo a transeúntes, ancianos y enfermos, así como a personas en situación de desamparo". Esa función se fue ajustando hasta convertirse en un asilo, primero, y en una residencia para la tercera edad, después

El solar en el que se ubica cuenta con una superficie total de 12.931 metros cuadrados en una ubicación inmejorable al disponer de buenos accesos y situarse cerca del Centro, junto a uno de los principales núcleos administrativos de la ciudad: las dependencias de la Ciudad de la Justicia, que ahora se encuentran en plena ampliación, tras el proyecto de construcción del nuevo complejo previsto sobre el solar del antiguo cuartel de San Fernando, adjudicado durante la pasada legislatura a la UTE compuesta por Ferrovial y Servicios Servitria.

El edificio del antiguo Asilo queda recogido en el catálogo de protecciones aprobado de forma inicial en septiembre de 2020, en el que se considera como inmueble a conservar por su singularidad arquitectónica, aunque no bajo la condición de Bien de Relevancia Local (BRL) -como sucede con todas las iglesias de la ciudad-, ya que, en su redacción, se concluyó que se trataba de un edificio que albergó un uso asistencial, que no tendría la consideración de edificio religioso por el mero hecho de albergar una capilla en su interior. El cuerpo central del edificio fue diseñado por el arquitecto José Guardiola. Y, al margen de sus naves anexas, también dispone de un amplio patio ajardinado utilizado como zona de esparcimiento del antiguo asilo.

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