ALICANTE. Nueva fase para otro proyecto vinculado a los combustibles en el Puerto de Alicante. Además, en un emplazamiento que ya quedó asociado al almacenaje de ese producto, y que generó tanta contestación social que sus instalaciones acabaron desmantelándose y trasladándose hasta la partida dels Reiets. Se trata de la parcela situada en la avenida del Faro, a espaldas del edificio de la antigua Estación de Benalúa -hoy reconvertida en sede de Casa Mediterráneo-, que albergó los antiguos depósitos de Campsa.
La sociedad Repsol Comercial de Productos Petrolíferos acaba de retomar su propuesta para la instalación de una estación de servicio en un cuadrante de la parcela que ocuparon esos silos con la intención de poder hacer uso de ese suelo una vez finalizados los trabajos de descontaminación generados, precisamente, por esa actividad preexistente.
En concreto, la compañía proponente ha reactivado la solicitud del permiso de actividad para situar una gasolinera sobre 2.495 metros cuadrados en el borde más próximo a la avenida del Faro (la prolongación de Óscar Esplá hasta el acceso del Puerto que comunica con la estación de Orán) entre los más de 41.000 metros cuadrados que llegaron a ocupar las antiguas instalaciones de Campsa, con cerca de 30 depósitos de distintas dimensiones.
El planteamiento de Repsol comprende la construcción de una estación de servicio al uso, con un edificio de 146 metros cuadrados, tres isletas para la distribución de los surtidores, y un espacio habilitado como lavadero de vehículos. Su implantación parte con un presupuesto de 976.195,13 euros (sin impuestos) y ya cuenta con licencia de obra concedida desde el año 2014, según concreta la memoria que acompaña la solicitud de permiso de actividad.

- La parcela del Puerto en la que se proyecta la estación de servicio, en imagen de la memoria. -
De hecho, la compañía llegó a iniciar las obras un año después, aunque quedaron en suspenso después de que en el subsuelo se detectase la presencia de agua contaminada por hidrocarburos por efecto de la actividad desarrollada por Campsa. A partir de ahí, la Autoridad Portuaria inició el proceso para requerir a CLH (la denominación de la empresa que sucedió a Campsa, que después dio paso a Exolum) para promoviese la limpieza de esos terrenos.
La tramitación de las autorizaciones comenzó en 2017 y, finalmente, los trabajos dieron inicio en 2025, tras recabar el último visto bueno de la Conselleria de Medio Ambiente. Tanto es así que ahora se encuentran en fase de finalización. Así, ahora es Repsol la que espera la concesión de los últimos permisos para poder ejecutar su propio proyecto once años después.