Alicante

Adiós (también) al barco-taxi de la 'isla flotante' por inoperativo: el Puerto plantea rescindir su contrato

Rechaza la propuesta de modificación presentada por la empresa fabricante como 'reparación' al concluir que no se ajustaba al proyecto original y podía suponer pagos adicionales.

  • El barco encargado por la Autoridad Portuaria como transbordador hasta la 'isla flotante'.
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ALICANTE. Primero, la llamada isla flotante. Y ahora, el barco-taxi que debía servir como medio de transporte para acceder a ella. El Puerto de Alicante da el paso y plantea rescindir el contrato concertado con motivo de su construcción después de constatar que la embarcación puesta a su disposición presenta defectos en sus condiciones de maniobrabilidad, por lo que no cumple con los objetivos pretendidos y no resulta operativa para el fin previsto.

Así se puso de manifiesto, de hecho, en un informe que se dio a conocer ante el consejo de administración el pasado noviembre, en el que se resolvió encomendar a la empresa fabricante -Nasai Marine- que llevase a cabo su reparación para que garantizase su navegabilidad, como informó este diario. No obstante, en su lugar, la compañía habría propuesto una reconstrucción del barco, con cambios en sus motores, entre otros elementos, lo que habría supuesto la ejecución de un proyecto nuevo, según fuentes consultadas.

En ese escenario, el Puerto considera que concurren causas suficientes para acordar la resolución del contrato por causas imputables al contratista, en una propuesta que se pretende elevar a la consideración de los consejeros en la reunión prevista para este próximo lunes. El acuerdo supondría, también, el rechazo a la recepción de ese transbordador al no poder cumplir la finalidad que motivó su contratación, así como la incautación de la fianza depositada por la empresa y el rechazo al pago de cualquier cuantía pendiente por su fabricación. De hecho, el Puerto se reservaría la posibilidad de emprender acciones para solicitar la restitución de los perjuicios ocasionados.

Se trataría, además, de una decisión independiente de que también se haya acordado ya la demolición de la propia isla flotante -la estructura construida en la bocana de la dársena interior como elemento de conexión entre los diques de Levante y Poniente- y de que haya decaído el objeto del encargo de ese barco, puesto que, en el momento en el que se ejecute ese derribo, ya no existiría plataforma a la que trasladar a posibles pasajeros.

 

Como informó este diario, el Puerto concertó la fabricación de ese catamarán en septiembre de 2023 por un precio de 463.430 euros (impuestos incluidos). La embarcación debía disponer de 10 metros de eslora, 4,80 de manga, 1,20 de puntal y un calado a plena carga de 1,20. Debía contar con capacidad para transportar 38 pasajeros, además de dos tripulantes, así como disponer de un sistema de suministro de energía solar para propulsar sus motores. Sus pruebas de funcionamiento se abordaron en diciembre de 2024. Y ya entonces se constató que ofrecía problemas a la hora de realizar maniobras de atraque y cuando se trataba de mantener el rumbo.

A partir de ahí, la Autoridad Portuaria encargó un informe pericial para evaluar la construcción del transbordador, en el que se certificaron sus deficiencias constructivas. Después, se emplazó al astillero a subsanarlas, pero Nasai Marine acabó planteando modificaciones no ajustadas al proyecto original, en una última propuesta registrada el pasado mes de abril, que se desestimó al interpretarse que no se ajustaba al pliego del contrato y que podía suponer el pago de un precio adicional. Así, se habría concluido que la empresa habría incurrido en un incumplimiento suficiente para acordar la resolución del contrato.

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