ALCOY. El tercer día de la trilogía de Moros y Cristianos de Alcoy, el Alardo, representa la batalla por la villa de Alcoy entre los dos bandos, rememorando la que tuvo lugar en 1276 y en la San Jorge intervino para salvar a la villa del ataque morisco. De hecho, este año se conmemora el 750 aniversario del patronazgo de San Jorge, a quien se dedica la segunda jornada de la trilogía. Por ello, el estruendo de la batalla es la banda sonora de la jornada, con un sonido atronador a lo largo de este lunes, tercer día festero.
Para ello, el protagonismo se centra en la pólvora y en la palabra, ya que tras las Embajadas, sin que se alcance un acuerdo sobre quien es el señor del castillo, empiezan las batallas de arcabucería y las luchas, que finalizan a mediodía con el castillo en manos del bando moro, para cerrar la tarde recuperando la villa los cristianos.
Este año cabe destacar que los dos estafetas, que son quienes llevan el mensaje pidiendo la rendición del bando contrario, están por primera vez a cargo de dos festeras Almudena Pastor, de la filà Marrakesch por la mañana, y Sandra Terol de los Andaluces por la tarde. Tras no aceptar la rendición, llegan los parlamentos de las Embajadas, que al no fructificar dan paso a las batallas de arcabucería.

En cuanto a la pólvora, este año son 2.960 los kilos que las filaes han solicitado para cumplir con el acto del Alardo de la mañana y de la tarde. Señalar que de un tiempo a esta parte se han multiplicado las medidas de seguridad en el tema de la pólvora y el Alardo, tanto en lo que respecta al reparto de la munición como en el hecho de que cada tirador debe contar con la pertinente licencia para poder manejar el arcabuz, que además están todos homologados.
Tras las batallas, la jornada se cierra con el acto de la Aparición de San Jorge y sobre las almenas del castillo el niño que representa a Sant Jordiet, este año Mateo Vilaplana Blaak, lanza flechas montado en un caballo, que se estrena gracias a una donación de la Alferecía de la filà Realistes. El caballo histórico, con más de dos siglos, quedará expuesto para que pueda verse, previsiblemente en el Museu Alcoià de la Festa.
De esta manera y con esa cena festera que son 'els soparets' en las calles del Centro, Alcoy despide en la noche de este lunes unas Fiestas que un año más han sido multitudinarias, tanto en participación como en público y visitantes. Las jornadas del viernes, previa con el Dia dels Músics, y el sábado con las Entradas Cristiana y Mora, han permitido que los establecimientos hoteleros hayan colgado el cartel de completo, siendo un motor económico para la ciudad. Se calcula que generan un volumen de negocio de unos 25 millones de euros, con todos los servicios, industria y artesanía que implica sacar a la calle unas Fiestas de estas características.
El alcalde, Toni Francés, ha valorado de manera muy positiva el desarrollo de estas Fiestas, incidiendo en que "no podíamos haber empezado con más fuerza la celebración del 750 aniversario del patronazgo de San Jorge", reiterando que "una vez más se ha demostrado la capacidad de todo un pueblo para llevar a lo más alto este patrimonio que tenemos y que es reconocido a nivel internacional”. Junto a ello, remarca la implicación de las filaes para cumplir con algo tan necesario como ajustarse a los horarios en los desfiles de las Entradas, así como aplaudiendo al imprescindible público y músicos, "se han cumplido todas las expectativas". Ha destacado la importancia que también tienen las Fiestas en cuanto a atracción de visitantes y repercusión en la economía alcoyana, agradeciendo el trabajo de todos los que las han hecho posible.
