ALCOY. La tarde alcoyana de este 25 de abril ha cedido todo el protagonismo a las huestes de la media luna, con la Entrada de las 14 filaes del bando moro, destacando los Marrakesch y Realistes, que han ocupado la Capitanía y Alferecía respectivamente, lo que implica poner en escena los respectivos séquitos y boatos que acompañan a los cargos, así como escuadras especiales, con la vistosidad que todo ello comporta puesto que los diseños, carrozas, ballets… se confeccionan especialmente para la ocasión.
Con la Entrada Mora las calles se han vestido de suntuosidad, propia del bando, y ha transportado al público a los ambientes más morunos. Mientras el bando cristiano se caracteriza por unos diseños guerreros, el moro escenifica su riqueza, de manera especial en los boatos de los cargos y escuadras especiales, pero también en los diseños oficiales de cada filà. Apuntar que las filaes Magenta, Benimerines y Chano ya han optado por el mismo diseño para festeros y festeras, mientras que el resto los visten diferenciados.
A pesar de que la cadencia de las marchas moras es más lenta que la de los cristianos, el desfile ha discurrido fluido a lo largo de los 1.260 metros del recorrido, algo que ha sido aplaudido y agradecido por el público, que lleva muchas horas en una silla.

- Foto: MIGUEL ÁNGEL VALERO
José Ignacio López Romá, Capitán por la filà Marrakesch, ha hecho su entrada en Alcoy con un boato dedicado a Al-Azraq, representando la vida de los musulmanes en la zona. El conjunto ha construido un relato visual que ha recorrido el universo cultural del Magreb y del Al-Ándalus, combinando historia, simbolismo y una puesta en escena buscando conectar el espíritu de la tradición. Tres ballets y nueve bandas de música o grupos musicales, incluyendo la de la escuadra especial, han formado parte de una Capitanía donde la presencia de los elementos propios de los Marrakesch han estado presentes.
Y si esta filà abría la Entrada, los Realistes han sido los responsables de cerrar el desfile del bando moro, con una Alferecía encabezada por Miguel Espí Mayor, que ha trasportado al público a la edad de oro del Islam, al Bagdad del siglo IX, pero también a tierras alcoyanas, donde desarrollan su vida. El caballo, como símbolo propio de la filà y parte de su historia, ha estado presente en un séquito donde los dos ballets y la música de siete agrupaciones han ensalzado su paso, destacando también la escuadra especial cerrando el desfile.
Entre los dos cargos han ido desfilando los festeros y festeras del resto de filaes, Abencerrajes, Mudéjares, Ligeros, Cordón y Magenta, llegando a los Verdes, que este año ostenta el Mig por el bando moro, lo que le otorga el derecho a una escuadra especial, algo que siempre es agradecido por el público al aportar un diseño creado a propósito. Tras el Mig, las filaes Chano, Domingo Miques, Judíos, Llana, Benimerines y Berberiscos han ido aportando sus tropas. Apuntar que la filà Llana es la del niño que ocupa Sant Jordiet, Mateo Vilaplana Blaak, quien ha desfilado en una carroza especial, y será este domingo cuando saldrá por primera vez a la calle vistiendo el diseño del cargo.
Tras una intensa jornada de desfiles, donde el público y la música se alían con los festeros y festeras para alcanzar la espectacularidad, este domingo es la jornada que Alcoy dedica a su patrón, San Jorge, donde las procesiones, misa mayor y pasacalles son los protagonistas, mientras que el lunes tendrá lugar el Alardo, donde la protagonista será la pólvora.

- Foto: MIGUEL ÁNGEL VALERO