ALCOY. Uno de los símbolos más propios de las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy es el caballo a cuyos lomos el niño que representa a Sant Jordiet lanza flechas desde lo alto del castillo en el acto de la Aparición, que clausura la Trilogía. Sin embargo, a pesar de su trascendencia en el contexto festero, poco se sabía de esta figura.
Ahora, la Alferecía de la filà Realistes, históricamente una filà de caballería, ha aportado no solo luz a este elemento, sino que además ha donado un nuevo caballo, que garantiza el futuro del acto en perfectas condiciones, relevando al que se venía utilizando y que, como mínimo, tiene más de dos siglos.
Y es que, promovida por el Álferez de los Realistes, Miguel Espí Mayor, y su séquito en estas próximas Fiestas, como son su Favorita, las Hurís, Emires, el Santón, la Sàvia de la Madrassa y todos sus niños, se ha llevado a cabo una investigación en torno a dicho caballo que ha permitido aportar conocimientos plasmándolos en el libro 'De la Cavalleria a l'Aparició. Ritual, Festa i Identitat', del que se han editado 2.000 ejemplares y se ha repartido de manera gratuita. Un proceso que ha culminado este 23 de abril, Día de San Jorge, con la donación del nuevo caballo para celebrar el acto de la Aparición, mientras que la que se venía utilizando quedará a buen recaudo en la Asociación de San Jorge, garantizando la conservación de una pieza histórica y se prevé que quede expuesta para poder ser contemplada.
El acto se ha formalizado ante el castillo de Fiestas, y el niño que representa a Sant Jordiet, Mateo Vilaplana Blaak, ya ha probado el nuevo caballo, a la espera del acto que culminará las Fiestas el lunes 27 de abril.

De la curiosidad de una foto a los Rayos X a la figura del caballo
Una imagen de la Procesión de San Jorge en la que podía verse la figura del patrón sobre un caballo, recogida en el libro 'España al terminar el siglo XIX. Apuntes de viaje', de Sinesio Delgado, despertó la curiosidad del Alférez de la filà Realistes y de algunos de sus amigos unidos a la alferecía, que empezaron a preguntarse si podría ser el mismo caballo de la Aparición y desde cuándo existía. Y en vez de pasar página, decidieron profundizar y ver dónde podía llegar este tema.
Las investigaciones puestas en marcha se han desarrollado en dos líneas. Por una parte se realizaron pruebas físicas a la figura del caballo que permitieron aportar una visión más clara de cómo está construido este elemento tan emblemático de la Fiesta, así como sobre su estructura interna y los materiales utilizados en su elaboración original. El veterinario Juan Sirvent fue el responsable de las pruebas radiológicas, Indalecio Carbonell colaboró activamente en el dibujo, la toma de medidas y el estudio directo de las proporciones del caballo; mientras que Miguel Espí Carbonell y Raül Llopis participaron en la documentación y desarrollo del proceso y la artista Gloria Segura se ha encargado de pintarlo. También ha sido fundamental la colaboración de la Brigada de Obras del Ayuntamiento de Alcoy, que ha facilitado los espacios y los medios necesarios para llevar a cabo las actuaciones con todas las garantías.
Las técnicas empleadas —basadas en el análisis no invasivo— han permitido estudiar la estructura del caballo sin alterarlo, identificando refuerzos internos, sistemas constructivos y posibles fases de intervención a lo largo del tiempo.

Paralelamente, se ha llevado a cabo proceso de investigación científica destinado a la datación de los materiales, con el objetivo de profundizar en el conocimiento histórico de la pieza. Historiadores de la filà cómo Jordi Linares, así como investigadores de la Fiesta como Francisco Fernando Simón 'Kiko Templario' han aportado contexto histórico, documental y festivo al conjunto del proyecto. Entre los datos a destacar de la investigación los que aportan desde la Universidad de Salamanca, que datan el caballo entre 1693 y 1878 con una probabilidad del 88,9%, concentrándose principalmente entre 1810 y 1878 (62,6%).
En el transcurso de la investigación Francisco Fernando Simón localizó una imagen en un portal de subastas en la que se muestra el caballo utilizado por el Sant Jordiet en la Aparición dentro de los Estudios Fotográficos Matarredona de Alcoy, una imagen poco habitual en la que se pueden observar además a dos personas montadas sobre el mismo animal. Tras ganar la subasta, se consideró que su lugar natural tenía que ser el archivo público municipal, garantizando así su conservación y difusión. Así, esta documento, junto con otras fotografías y materiales históricos, ha sido objeto de estudio por parte de los colaboradores del proyecto que ha impulsado la creación de un nuevo caballo para la Aparición.