SAN VICENTE DEL RASPEIG. El Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig está ejecutando obras para reurbanizar algunas de sus calles y barrios. Una de las áreas de actuación se sitúa en la urbanización Haygon, donde el Consistorio ha invertido 1.069.419 euros para ampliar zonas peatonales, mejorar la accesibilidad y reurbanizar las redes de servicios urbanos.
Sin embargo, las obras no son del agrado de toda la ciudadanía. Un vecino de Haygon ha pedido que se anule el proyecto de obra hasta que se adecúe a la legislación y se justifiquen las decisiones que se están tomando. El afectado también ha señalado "indefensión" al no haber sido notificados del inicio de las obras y haber accedido al expediente "de manera parcial". Y ha avisado de que el proyecto sigue 12 normas derogadas.

El vecino de la zona presentó un escrito al Síndic de Greuges dándole la razón, ya que el Ayuntamiento no le facilita la información pública sobre el expediente de obras. Tampoco se aclara por qué el alcorque que se prevé situar delante de la casa del afectado no se puede plantar en otro lado, indicando únicamente el Consistorio que este traslado no se estima "suficientemente justificado" en los criterios del proyecto.
Así, el Síndic ha considerado que, "si no se puede acceder a los documentos que forman parte del expediente, resulta imposible poder formular alegaciones y aportar documentos con conocimiento de causa". Por ello, el Defensor del Pueblo ha recomendado al Ayuntamiento que facilite al autor de la queja toda la información solicitada y que se desplace el alcorque que dificulta el acceso a la vivienda.

Islas de calor: de 103 árboles a 23
Además de la problemática expuesta anteriormente, la masa de árboles se verá reducida. En concreto, en la calle Geranios Norte se pasará de 30 árboles a dos, quedando en la totalidad del área de trabajos en 23 árboles, de los 103 con los que se contaba antes de la ejecución de las obras. Lo que priorizaría el pavimiento sin sombra.
El CSIC, en su estudio de marzo de 23, recoge que el arbolado urbano bien situado reduciría la temperatura del aire hasta 8°C -hasta 12°C en superficie-, combatiendo las islas de calor, donde el asfalto podría alcanzar los 65ºC. Según la documentación presentada al Síndic, caminar por esas aceras supondría un "grave perjuicio" para la salud de los vecinos, "contrario al espíritu del proyecto, que busca mejorar calidad de vida".