ALICANTE. Investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (Isabial) y de la Universidad Miguel Hernández de (UMH) han aplicado, por primera vez, un análisis molecular consistente en la secuenciación de ARN de célula única en sangre para estudiar la enfermedad de Huntington. Esta técnica permite analizar individualmente las células sanguíneas para identificar alteraciones moleculares relacionadas con la enfermedad que pueden resultar difíciles de detectar mediante otros métodos de análisis.
La investigación, publicada en la revista científica Scientific Reports, se ha llevado a cabo mediante la colaboración entre Isabial y el Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche de la Universidad Miguel Hernández. Esta estrategia permite manejar la complejidad celular de la sangre, que habitualmente oculta los rastros de esta patología, y abre una nueva vía para avanzar en la búsqueda de biomarcadores sanguíneos que, en el futuro, puedan contribuir a monitorizar su evolución de forma mínimamente invasiva.
La enfermedad de Huntington es un trastorno hereditario, altamente incapacitante y letal. Las personas que viven con la enfermedad desarrollan movimientos involuntarios y posturas corporales anormales, así como deterioro mental y, finalmente, la muerte. Esta patología está provocada por una mutación en el gen que produce la proteína ‘huntingtina’. El investigador principal del grupo en genética, epigenética y transcripción en neuropatologías de Isabial y líder del estudio, Luis M. Valor, indica que "mientras se trabaja en el hallazgo de una terapia efectiva, las personas portadoras de esta mutación necesitan herramientas específicas para evaluar su estado real, predecir la aparición de los síntomas y medir la progresión del deterioro".
Superar los desafíos del análisis de sangre
Aunque el análisis de sangre es uno de los métodos de cribado y monitorización más adecuados por ser mínimamente invasivo, la búsqueda de biomarcadores específicos para esta patología presenta importantes desafíos. El motivo son las variaciones naturales entre personas, como la edad, el estilo de vida o las interacciones genéticas, que enmascaran las sutiles alteraciones de la enfermedad que se presentan en sangre. Por ello, resulta muy difícil obtener una prueba de sangre única y fiable para cualquier paciente que permita predecir la progresión y manifestación de la enfermedad. Para superar este obstáculo, el equipo científico aplicó el análisis individualizado de las células de la sangre, lo que facilita la detección de la alteración molecular que indica el estado de la enfermedad.
El estudio empleó modelos de ratón para comprobar que las alteraciones moleculares detectadas en la sangre reflejan fielmente el daño cerebral. A pesar de las diferencias entre especies, el equipo encontró una conexión muy relevante. Detectaron que los ratones con peor coordinación motora presentaban una alta actividad del gen Irf7, que participa en la respuesta inmunitaria y la inflamación del organismo. Como la enfermedad de Huntington genera una inflamación constante en el cerebro, este gen parece activarse de forma exagerada.
"Lo más prometedor de este estudio es que detectamos este mismo cambio molecular tanto en la sangre como en la región del cerebro más afectada por el Huntington", indica Valor. "Esto abre la posibilidad de que, en el futuro, un análisis de sangre pueda aportar información sobre la evolución de la enfermedad sin necesidad de recurrir a pruebas más invasivas. El investigador del Isabial asegura que "estos resultados derivados del análisis de células individuales complementan los estudios previos dirigidos a obtener biomarcadores en sangre para medir el inicio y la progresión de la enfermedad".
Próximos pasos hacia la aplicación clínica
Los investigadores subrayan que estos últimos resultados se han obtenido exclusivamente en modelos animales, por lo que todavía están lejos de traducirse en una herramienta de uso clínico. El siguiente paso consistirá en identificar aquellos genes cuya relación con la enfermedad de Huntington resulte más sólida en modelos animales. Su validación en voluntarios que satisfagan los requerimientos estadísticos necesarios. como parte de un esfuerzo colaborativo con diversos hospitales y centros de investigación. Si estos resultados se confirman en pacientes, podrían contribuir en el futuro al desarrollo de análisis de sangre capaces de reflejar con mayor precisión lo que está ocurriendo en el cerebro durante la evolución de la enfermedad.
Además del investigador de Isabial Luis Miguel Valor, firman el estudio la investigadora de la Universidad de Navarra y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de La Obesidad y Nutrición (Ciberobn), perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, Paula Martín; la investigadora de Isabial Samanta Ortuño; el investigador del IDiBE UMH Juan Gallego y la investigadora de Isabial Silvia Martí.
Este trabajo científico ha sido posible gracias al respaldo financiero de diversas instituciones públicas a nivel autonómico, nacional y europeo. En concreto, el Instituto de Salud Carlos III y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional el Ministerio de Ciencia e Innovación – NextGenerationEU.