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La nave de los locos / OPINIÓN

Peste de moderados

Foto: KIKE TABERNER

El país se ha llenado de moderados tras las elecciones. Están en todas partes. En los bares, en los mercados, en las fábricas. Si se os acerca alguno, huid. Estáis en peligro. No caigáis en la trampa de aceptar su centrismo y mesura. Son lobos con piel de cordero  

10/06/2019 - 

La celebración de las elecciones ha levando un enorme entusiasmo por la moderación. Este hecho reviste un carácter excepcional en un país tan dado al uso de la navaja cabritera con el adversario político. La historia de España puede resumirse en una crónica de guerras civiles con breves intervalos de paz como el actual. 

Si antes de los comicios generales temíamos salir a la calle y encontrarnos a un fascista en cada esquina, ahora sucede lo contrario. Hemos sustituido al facineroso por el moderado, y no sé qué es peor, probablemente lo segundo.

Se empieza a hablar menos de frentes y de bloques y más de diálogo, centralidad y moderación. Todo es una pose, por supuesto. La peste de la moderación no alcanza por el momento a filoetarras, carlistas vascos y catalanes, comunistas de urbanización, fanáticos de Blas de Lezo y a la muchachada, siempre alegre y dinámica, de Compromís.

La moderación, el moderantismo y la templanza ideológica y retórica es patrimonio de los denominados partidos constitucionalistas, PSOE, PP y Ciudadanos.

Vayamos con ellos.

En otra muestra de inteligente oportunismo, el presidente maniquí se presentó, en las dos últimas campañas, como el adalid de los moderados. Heredero del guerracivilista Zapatero, el presidente será de todo menos un moderado. Sus personas de confianza son la vicepresidenta Carmen Calvo, perteneciente a la rama más integrista del feminismo, y el señor José Luis Ábalos, procedente de la izquierda comunista. La fingida moderación de Pedro el Aventurero es el anzuelo en el que picaron millones de compatriotas.

Los quintacolumnistas del PP

Pero quienes se disputan la medalla de oro de la moderación, como dos perros famélicos que se pelean por las sobras del festín, son el PP y Ciudadanos. En el partido conservador, los moderados ejercen de quintacolumnistas a las órdenes del melancólico registrador de la propiedad y la menina reconvertida en ilustre abogada.

Foto: EDUARDO MANZANA

Entre tales moderados hay donde elegir: el andaluz Juanma Moreno, presidente por carambola pese a cosechar el peor resultado de los conservadores en Andalucía; el gallego Feijóo, conocido por sus amistades peligrosas y su falta de gallardía para cruzar el Duero cuando tocaba, y el vasco Alfonso Alonso, que acaba de descubrir el alma foralista de su partido. Como es público y notorio, el PP vasco sólo tiene un vago predicamento entre el colectivo LGTBI de Gexto y Zarautz y muy poco más, la verdad. Podríamos añadir otras figuras menores de moderados como el bobo ilustrado de Lassalle, ex de la Batet; las señoras Ana Pastor e Isabel Bonig, los exministros Nadal y Catalá

Ha hecho bien el joven Casado en sostenerle el pulso a esa pandilla de pusilánimes y blandos, de centristas de la nada, responsables de la hecatombe sufrida por la derecha clásica en las urnas.

El centrismo bisexual del niño Albert

Ahora bien, la moderación pura y dura, la moderación cristalina está asociada a la derecha exquisita y fetén, al centrismo bisexual y andrógino del niño Albert, que todavía no sabe que quiere ser de mayor. Ciudadanos es el Peter Pan de la política española. Son tan guapos como vacuos. Yo les voté y, como me sucede siempre, ya me he arrepentido. Aún no se han dado cuenta de que la política es pactar con el diablo, y el diablo tiene a veces nombre de diccionario. La política, como la vida, mancha, pero Ciudadanos se resiste a mancharse las manos. Prefiere mantenerse virgen, ¡uy!

La moderación cristalina está asociada a la derecha exquisita del niño Albert, que no sabe que quiere ser de mayor. Ciudadanos es el Peter Pan de la política española

Si sigue tonteando y confundiéndose con el deseo de sus votantes (que no es el de apuntalar el poder del presidente maniquí), Ciudadanos está muerto a medio plazo. Le sucederá como al CDS de san Adolfo Suárez que estás en los cielos.

Como a Unamuno, a mí también me duele que España se llene de moderados y centristas. Lo tengo claro: entre moderado o exaltado, me quedo con lo segundo. Prefiero el vértigo de los reaccionarios. Mis formas puedes ser educadas y suaves, pero mi fondo es el de un exaltado que lleva varios días sin tomarse la medicación. Cada día que pasa me veo más ultramontano, radical (radical es ir a la raíz de las cosas) y extremista. Por las noches sueño con ser el secretario particular de Robespierre. A mi lado, los de Vox son unas hermanitas de la caridad. 

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