Al rebufo de las gigantes tecnológicas  

Los sectores más amenazados por el empuje de la innovación

24/10/2016 - 

VALENCIA. Lo utilizan muchas startups como barómetro para desarrollar y vender soluciones, pero también los gurús y los cazadores de tendencias suelen estar atentos a las nuevas líneas de negocio que abren las corporate. Gigantes como Google, Amazon, Facebook… marcan el paso a escala global. El problema es que han diversificado tanto el negocio que pocos sectores pueden sentirse a salvo de ser llamados a filas. 

Emprendedores de la talla de Elon Musk no se conforman que revolucionar el sector de la automoción, como ha hecho él con Tesla, sino que extienden su ingenio a áreas tan dispares como sistemas de pago (cofundador de Pay Pal) o la industria aeroespacial (cofundador de Space X). En todas es referente en la pugna empresarial por la innovación tecnológica. 

La industria de la automoción

El pasado 20 de octubre, Tesla sorprendía al mundo con la noticia de que todos los nuevos coches fabricados por la marca serían, no sólo eléctricos, sino también autónomos. Es decir, que aunque aún no podrán circular sin conductor, van equipados con toda la tecnología necesaria para hacerlo con tan sólo instalar el software.  Unos días antes de que saltara la noticia, decía Javier Sirvent en una conferencia de Cooltura Lab: “uno de los sectores que va a experimentar grandes cambios es el de la automoción. Coches autoconducidos, que no requieren la intervención humana, van a llegar a una velocidad bestial”.

  

Javier Sirvent es un technology evangelist, pero el anuncio no era un vaticinio sino una realidad. Ya son varias las marcas que se han adelantado al coche autónomo y Google es una de ellas, con el Lexus RX450h. “Personas mayores, niños o invidentes, podrán desplazarse libremente en coche”, es la lectura positiva que hacía Sirvent pero, en la parte opuesta, hablaba del resquebrajamiento de la industria. “Van a pasar de ofrecer un producto a un servicio de transporte.  Si no se transforman, yo creo que en 5 años muchos van a tener que cerrar el negocio”.

Interconexión

Está por ver cuál será ahora la respuesta de Google a su desplazamiento a un segundo plano en la revolución automovilística, pero siempre le quedará la opción de tirar de otra de sus líneas de negocio para retomar la cabecera innovadora. “Para conocer todos los negocios en los que se está metiendo Google, basta con consultar en Alphabet, que es como se llaman ahora”, dice Sirvent. Efectivamente, no hay que indagar demasiado en la red para consultar el entramado de la multinacional Alphabet Inc, la compañía más cotizada en la bolsa mundial, cuando Apple se lo permite. La corporación se creó a mediados de 2015, teniendo como principal subsidiaria a Google (con Android y Youtube), pero el armazón incluye también empresas de domótica  (para el IoT), una división para la exploración espacial, telecomunicaciones, salud y biotecnología. 

La revolución genética

Dentro de la subsidiaria biomédica de Alphabet, destaca Calico. A la cabeza de la compañía se sitúa, desde su fundación, Arthur D. Levinson, antiguo CEO de Genentech y presidente de Apple. La misión de Calico es la lucha contra el envejecimiento y las enfermedades asociadas. “Vidas más largas y más saludables”, es la promesa de la compañía en la búsqueda, ahora ya científica, de la vida eterna.  También científicos como Raymon Kurzweil, director de ingeniería en Google y catalogado como “eminente futurista”, predicen que será a lo largo de este siglo cuando la humanidad asista al final de la muerte. No seremos inmortales, porque el riesgo de accidente o causas violentas seguirán ahí, pero sí amortales.

George Church, otro prestigioso genetista estadounidense, desarrolló una tecnología para secuenciar el ADN de las personas de forma mucho más ágil y barata de lo que se hacía hasta entonces. Uno de sus proyectos actuales es la secuenciación del ADN de 100.000 personas para ponerlas en internet a disposición de cualquier interesado en el estudio y la mejora de enfermedades como la diabetes o el cáncer.  “Pocas cosas se hacen desinteresadamente, al final parece todo una cuestión de datos, tanto en small como de big Data-dice Sirvent- Cuanto más sepan de nosotros, mejor nos venden las cosas. Tienen claro el modelo de negocio”.

La robótica y el mercado laboral

También la robótica tentó en un momento determinado a los inversores del buscador de Larry Page. Así, tras adquirir en 2013 la compañía Boston Dinamic (BD), en marzo de este año anunciaba ya su deseo de deshacerse de esta división. Otros dos grandes, Amazon y Toyota, se alzaron como los más interesados en adquirirla. El argumento de Google fue que eran productos poco comercializables y que apenas reportaba beneficios, pero tampoco debía de ayudar mucho a la imagen de la compañía un vídeo que circuló del robot Atlas donde se ve al bípedo electrónico de 1,8 m, ideado originalmente para tareas de búsqueda y rescate, cargando y descargando cajas de cartón mientras le maltrata un supuesto encargado con un palo. “Además estos no entienden de huelgas ni de horarios laborales”, dice Sirvent, refiriéndose a los robots que, está convencido, no tardarán en ser nuestros compañeros de trabajo. 

La banca

Paythunder es una solución de patente española que aporta herramientas de pago electrónico a través de cualquier tipo de teléfono en todos los comercios físicos y con cualquier entidad bancaria. El objetivo es asegurar la supervivencia de aquellos pequeños comercios que no han hecho el trasvase tecnológico al e-commerce o que desean alternar el entorno analógico con el digital. Pero no son los comercios los clientes finales de esta startup, sino los bancos amenazados por los grandes actores tecnológicos del mercado.

“Esto está cambiando mucho- explica Francisco Javier Gómez, cofundador de Paythunder- Los bancos tienen un problema y es que tienen que bailar con la más fea. Hay una empresa que se llama Apple, que tiene activos para comprarse todas las empresas del Ibex 35, que ha lanzado una plataforma de pago con el fin de convertirse en un banco. Y hay otra empresa que se llama Google, que tampoco son malos tecnológicamente, que ha lanzado otra plataforma de pago online que, lo que pretende, es cargarse las tiendas físicas y fomentar la venta online, con la que ellos ganan dinero. Así las cosas, el banco tiene 2 opciones, o adaptarse tecnológicamente o desaparecer”.

Esta visión la comparte Marc Jovani Polo, CEO de Inunyi, plataforma que ayuda a la digitalización del pequeño comercio. “Es cierto que los bancos operan con sus propias pasarelas de pago desde hace tiempo, pero son tan feas y tan farragosas que los comercios optan por soluciones como las de Pay Pal que, aunque sea más cara, lo pone todo mucho más fácil. Todos los grandes, también Amazon, tienen su propia pasarela. Obtienen ganancias mediante el cobro de comisiones pero lo más importante son los datos porque les permite diseñar patrones de consumo”.

No siempre aciertan. Podría hablarse también de cientos de incursiones fallidas de grandes tecnológicas en el mercado, pero tienen que arriesgarse. Para ser el paradigma, no vale con alcanzar el liderazgo sino que deben mantenerlo. Decía otro visionario nacional, Edgar Martín Edgar Martín-Blas, CEO de la empresa de realidad virtual New Horizons VR, que hay que aprender a distinguir entre una burbuja y una ola. Las primeras estallan y las segundas, mucho más raras, se quedan. Sólo el tiempo decide, así que recurrimos a la frase de Kung Fu Panda con la que Sirvent suele cerrar sus intervenciones: “El pasado es historia, el mañana es un misterio, pero el día de hoy es un regalo. Por eso se llama presente”.

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