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Hyuro, la artista que contuvo una tormenta en un vaso de agua

Fallecida el pasado noviembre, Tamara Djurovic pasó de pintar desde la introspección a posicionarse directamente en luchas sociales y políticas. La UPV recoge su evolución en una exposición con medio centenar de obras

24/05/2021 - 

VALÈNCIA. Tamara Djurovic (1975-2020) siempre llevaba dos elementos consigo a la hora de pintar: un sombrero de paja y un pequeño espejo de bolso. El primero para protegerse del sol cuando daba forma a sus murales. El segundo por una técnica heredada de su padre, que también fue pintor. Para confirmar que sus obras funcionaban, se alejaba de ellas, se daba la vuelta y las observaba a través del espejo. Si podía distinguir sus matices, la obra era efectiva.

Hyuro fallecía el pasado noviembre dejando huérfanos a veintenas y veintenas de murales repartidos por todo el mundo. Argentina, Brasil, España, Bélgica, Países Bajos, Italia… Lugares donde la firma de esta artista permanece todavía en las calles y cuya huella quedará como una marca indeleble mucho después de que la pintura desaparezca. Hyuro ya no está, pero su obra y su esencia permanecen. Y eso, de alguna forma, la hace eterna.

La artista argentina tuvo un vínculo especial con València. Tras formarse en Bellas Artes en su país, viajó aquí para cursar un máster de producción artística en la Universitat Politècnica de València (UPV). Aquel año conoció a Escif, quien tras observar su técnica la introdujo en el arte urbano. Hyuro pasó del óleo y el lienzo a los muros, con obras que veían influenciadas por el art déco y el surrealismo. La Hyuro de aquella época era muy poética. Cargaba sus pinturas de todo tipo de símbolos, muy relacionados con la naturaleza, la condición animal del ser humano y las implicaciones que conlleva ser mujer.


Su entrada en el arte urbano se produjo de forma paralela al momento en que comenzó a plasmar sus ‘procesos’, algo que muestra muy bien la exposición que acaba de inaugurar la UPV en honor a la artista. Se podrá ver hasta el 1 de julio, y en ella se hace un breve recorrido a lo largo de su trayectoria artística en los últimos diez años. Está comisariada por Ricardo Forriols, quien relata a Culturplaza cómo Tamara Djurovic evolucionó durante los años que pasó en València. La universidad, además, ha dedicado la última edición de su festival de arte urbano Polinizados a la figura de Hyuro, invitando a artistas que alguna vez trabajaron con ella para que confeccionen un mural en su homenaje. Así, la muestra, que nace bajo el nombre Procesos a través del espejo, recoge medio centenar de obras que han sido cedidas temporalmente por amigos y familiares de la artista. También incluye una fotografía de Hyuro tomada por una amiga suya, la fotógrafa y periodista Aruallan; y un texto escrito a brocha por el artista Daniel Muñoz.

La importancia de los procesos

El nombre escogido para la muestra no es casualidad. Conforme su técnica fue evolucionando, Hyuro fue depositando mayor valor a los procesos. Y no solo pictóricos. Desde una mujer que se viste y se desviste, hasta la sucesión de movimientos que lleva a cabo un rostro al dibujar una sonrisa, pasando por otra mujer a la que le empieza a crecer pelo por todo el cuerpo hasta desprenderse de él y que este tome vida propia en forma de lobo. Muchas de sus obras relataban este tipo de sucesiones, y nunca dejaron de transmitir mensajes. Hyuro ponía sobre la mesa asuntos como la condición femenina (desde una óptica muy personal y enraizada a su propia experiencia), la naturaleza y los animales.


Ricardo Forriols relata cómo la artista abordó en su Trabajo Final de Máster la necesidad de saltar de los cuadros a las calles. Tras entablar su amistad con Escif, pasó de lo individual a lo colectivo. Es algo que ya se apreciaba en un principio: los personajes que pintaba se basaban en ella misma, pero casi siempre se veían despojados de identidad para servir a la vivencia colectiva. Muestra de ello es que la mayoría de sus figuras carecen de rostro, o bien lo tienen desdibujado.

Con el tiempo, Hyuro pasó de un arte introspectivo a otro que, si bien seguía plasmando su mundo interno, se vinculaba directamente con luchas sociales y denuncias políticas. Cada vez de manera más segura, Djurovic fue interviniendo en la realidad. En 2018 pintó un mural de enormes dimensiones en Brasil en el que se podía ver un vestido colgando de una percha. La imagen simbolizaba el vacío de las mujeres al enfrentarse a un aborto clandestino. “El vestido no tiene fin, continúa por debajo del edificio y seguirá hasta que la ley que prohíbe el aborto no cambie”, explicaba en su perfil de Facebook.


Más allá de las referencias a su yo interno, a Hyuro nunca le interesó la identidad del individuo. Ricardo Forriols manifiesta que lo que le interesaba era dar voz a la colectividad. Y conforme fue pasando el tiempo, la artista fue profundizando en su técnica. La violencia y el arrojo de sus pinturas fue aumentando. La muestra incluye una pieza en la que aparecen varios bloques de ladrillos rodeados de personas grisáceas sin identidad. La pintó alrededor de 2014, y con ella denunciaba la especulación que precipitó a la economía a la profunda crisis financiera de 2008.

Tamara Djurovic fue toda una referencia en el arte urbano de nuestra ciudad. Forriols destaca que lo realmente distinguible de ella era la efectividad de su trabajo. Sus murales obligaban a la reflexión. La elegancia y la carga poética de su trabajo, la agudeza de sus mensajes, la manera en que evolucionó pasando de pequeños bocetos sencillos (aunque contundentes) a inmensos murales cargados de reivindicaciones…


El artista urbano Daniel Muñoz fue invitado por la UPV para pintar un mural a modo de homenaje a Hyuro. Normalmente suele escribir un texto sobre lo que va a dibujar antes de coger sus pinturas, pero esta vez consideró que con el texto lo decía todo. Manda un mensaje a la artista. De entre sus líneas, se puede leer: “Mi mural va sobre el sumar, sobre el multiplicar, más bien… Sobre el cómo combinar las ilimitadas posibilidades que tiene tu trabajo… Sobre esa infinitud que tanto te define. Siempre he admirado tu capacidad de síntesis: esa manera de contener una tormenta en un vaso de agua y lavar los pinceles como si nada”.

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