supone un alto consumo de recursos y transferencias de rentas

El coste de la dispersión poblacional supera el 37% del gasto corriente en Elche y Crevillent 

14/03/2021 - 

ELCHE. El daño colateral de términos municipales como el ilicitano, grandes y con una población muy diseminada, supone un aumento del gasto corriente de las ciudades, ya que requieren un alto consumo de recursos, que además también presentan problemas de eficiencia. Algo que afecta también a Crevillent y a muncipios del norte de la provincia en cuanto al coste de la dispersión urbana a nivel municipal. Todos están por encima de la media de la comunidad, que es del 20%. En estos casos llegan a un 37% del gasto corriente.

Precisamente por estas cuestiones es por lo que está en tramitación el Plan de Movilidad Metropolitana Sostenible del Área de Alicante-Elche (PMoME), ahora en fase de análisis ambiental dentro del farragoso proceso de este tipo de planes. Como contó este medio, se trata aún de un borrador y por tanto sus propuestas —como la de la posibilidad de crear una única autoridad en materia de transportes entre Alicante y Elche— no son vinculantes. Aunque sí pone de relieve distintas problemáticas fruto de cómo ha sido la disposición en el territorio durante décadas por la ausencia de una coordinación. 

Ciudad compacta VS dispersa

De hecho, como explica el informe, el crecimiento de suelo urbanizado en el área funcional de Alicante-Elche fue en el periodo 1996-2006 de un 82%, superior al crecimiento producido en el Área funcional de Valencia y al autonómico. En cuanto a suelo artificial, se ha producido un crecimiento importante en algunos usos de suelo sellado, predominando el crecimiento disperso frente al compacto en el uso residencial, en detrimento del suelo agrícola y forestal. Y aquí está el quid de la cuestión, precisamente en un momento en el que al albur de los debates sobre la sostenibilidad, se enfrentan los modelos de las ciudades compactas con las dispersas. Las primeras suponen una mayor eficiencia en los recursos y tienen a priori un menor impacto en el medio ambiente al tener la población más cerca las dotaciones o servicios públicos, lo que supone una movilidad más eficiente. Los desarrollos dispersos tienden a lo contrario. 

Ineficiencia en los recursos para con el Camp d'Elx

En este sentido, los procesos de ocupación del suelo en el ámbito urbano de Alicante y Elche han favorecido un modelo que, aún obedeciendo a las preferencias personales por este tipo de hábitat distinto de la ciudad compacta, genera externalidades negativas derivadas de la dispersión y que repercuten en el mantenimiento de los servicios urbanos, y en otras variables relacionadas con la calidad de vida y el consumo de recursos, produciéndose realmente una transferencia de rentas y recursos de la ciudad compacta a la dispersa. Este mayor coste atribuido a la dispersión en el territorio está por encima de la media de la Comunitat Valenciana (20 % del gasto corriente) en toda el área urbana abarcada por el Plan de Acción Territorial Alicante Elche (Patae), y alcanza sus máximas cotas en los municipios del norte del área metropolitana de Alicante y en Elche-Crevillent, superando el 37% del gasto corriente medio en estos municipio, como señala el Patae.

A todo esto hay que añadir la gran cantidad de tejidos diseminados en el territorio que se han producido al margen de la legalidad vigente. Y un caso muy representativo es el del Camp d'Elx, del que el propio informe apunta que puede hablarse de una verdadera 'ciudad difusa'. Es precisamente una de las razones por las que el Consell ha optado por instalar en Elche la Agencia Valenciana de Protección del Territorio (AVPT). Este problema desborda en muchos casos la propia realidad local y genera notables impactos en el medio ambiente. 

Así pues, para ejemplificar cómo ha sido este desarrollo, en el área Alicante-Elche el crecimiento del suelo discontinuo de baja densidad respecto al crecimiento de suelo urbano compacto, siendo el primero 102% y el segundo apenas de un 26%, ha provocado una situación de insostenibilidad territorial ya que esto genera un aumento de consumos de agua, suelo, energía y otros servicios, y un incremento de la movilidad privada motorizada. El crecimiento de suelo urbanizado ha aumentado en una proporción de 3 veces más que el crecimiento de la población durante el mismo periodo de tiempo, debido a la dispersión de nuevos usos de suelo, aumento de la edificación de baja densidad fuera del casco urbano, usos industriales, comerciales y zonas verdes.

Trasladado al plano de los usos de suelo de naturaleza forestal, otro aspecto derivado de este crecimiento es la pérdida de bosque esclerófilo, coníferas y del matorral mediterráneo para dar lugar a pastizales naturales, los cuales protegen menos al suelo frente a los procesos erosivos.

Así pues, y a modo de conclusión, tanto el PAT como el PMoME destacan que el modelo urbano actual que consiste en la superposición de planeamientos municipales de la aglomeración urbana de Alicante y Elche es insatisfactorio en cuanto a sostenibilidad territorial por la nula viabilidad en el mercado que tiene el suelo clasificado, además de la insostenibilidad generada por superar los índices máximos de crecimiento, por encontrarse lejos de los tejidos compactos preexistentes o por la incompatibilidad con la infraestructura verde del territorio. De ahí la batería de medidas que se quieren desarrollar a partir de los análisis de estos informes. Una forma de reducir al menos parte de estas externalidades negativas es potenciar el transporte sostenible y la coordinación urbanística de áreas metropolitanas como la de sendas ciudades.

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