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ciudadana / OPINIÓN

Zaplana no tiene quién le escriba

27/05/2018 - 

La jornada de huelga convocada por todas las Asociaciones de Jueces y Fiscales del día 22 de mayo quedó ensombrecida en los medios de comunicación por una actuación judicial, la detención de Eduardo Zaplana en el marco de la operación Erial.

Zaplana fue un político de gran ambición, inició su carrera política no de forma ilegal, sino de forma tramposa, apoyado en una tránsfuga a la que luego premiaría con sueldo público como asesora. Muchos años después el transfuguismo se sigue practicado y cuenta con el aval del Tribunal Constitucional, puede verse http://alicanteplaza.es/el-transfuguismo-no-tiene-arreglo. El último ejemplo lo tenemos en el Ayuntamiento de Alicante hace escasas semanas. 

Zaplana, cartagenero de nacimiento, había militado en la UCD y fue capaz de apartar a históricos pesos pesados como Agramunt, o Manuel Ortuño que estaban antes que él en el PP. Con estas y otras estrategias se hizo con el control del partido en la Comunidad Valenciana y de ahí saltó a la Presidencia de la Generalitat. Su gestión arroja luces y sombras, entre las luces, vertebró la Comunidad, esa frase era suya y ese fue también su mérito. Nunca antes ni tampoco después los ciudadanos alicantinos se habían visto en el centro de la acción política del Gobierno de la Generalitat. Un cartagenero puso en el mapa la provincia de Alicante, que dejó de ser el "Sur del Sur", expresión muy gráfica y sobrenombre bajo el que escribe Miquel González, director de Alicante Plaza

Entre las sombras, grandes proyectos faraónicos que resultaron ruinosos como La Ciudad de la Luz o Terra Mítica. Pero nadie puede negar que diera un vuelco a la Comunidad Valenciana y realizara inversiones importantes en infraestructuras en la provincia de Alicante. Es verdad que entonces había dinero, al tripartito que tomó el relevo de la Generalitat le ha tocado gestionar la infrafinanciación. 

Cuando se fue a Madrid para formar parte del Gobierno de Aznar como titular de la cartera de Trabajo, tuvo la habilidad para negociar con sindicatos y no hubo protestas laborales durante su gestión. Se llevaba muy bien con el socialista Bono, y eso le facilitaba las cosas. Se comió a Unión Valenciana, aquel partido cuyo representante, el bueno de Lizondo, se llevaba una naranja al Congreso. Ahora el cántabro, Miguel Revilla se lleva anchoas cuando acude de visita institucional a Madrid. 

Se rodeó de gente joven en el partido, sobre todo centristas, acogió a los militantes que quedaban del CDS de Suárez y con todo ese capital gobernó la Generalitat desde 1995 hasta 2002. El mismo día que en el Teatro Principal de Alicante, Zaplana cedía el testigo a Francisco Camps, se acababa la edad de oro del Partido Popular en la Comunidad Valenciana.

Yo definiría a Zaplana como un "animal político", un político muy hábil pero la ambición ha arruinado su legado. El otro día leía a un Director de un Diario lamentarse de que ninguno de sus colaboradores cercanos haya salido a darle ánimo. Al coordinador general del PP, Martínez Maíllo, le ha faltado tiempo para expulsarle del partido. No hacía falta, era una decisión fácil, Zaplana hace mucho tiempo que estaba desvinculado del partido e iba por libre. Hace poco daba una conferencia en Valencia y llenó el auditorio, donde también asistían políticos actuales y de otro signo. Pero los amigos desparecen cuando públicamente te caes, los seres humanos somos así, y la historia nos da muchos testimonios de ello. En tan sólo unas horas la muchedumbre pasa de adularte a pisarte. Ya nadie se acercará a él porque está manchado, la sombra de la corrupción le vigilaba de cerca hasta que al final le ha alcanzado.

Victoria Rodríguez Blanco

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