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por amor al arte / OPINIÓN

Sophia Loren

24/03/2019 - 

Pablo Casado está concentrado en las listas de Alicante que le acaba de pasar Teo García-Egea, que, como buen secretario general, sale huyendo sin rumbo conocido en un coche -sonando a toda leche Taburete, Richard Wagner, José Manuel Soto y Bertín Osborne- cargado de venenosas intenciones y con la única y sacra misión de enzarzar el destino. Regreso al futuro. Ante un Casado, delgado, puntiagudo y mediovestido, su mujer se atusa la combinación, suspira y ya añora allí mismo aquel antiguo Huerto del Cura que su padre acaba de vender a Toni Mayor, el alma del Bloc del País Valencià y presidente de HOSBEC. Y, de repente, Isabel Orts, levanta la mirada. Un trayazo. Las pantallas escupen indistintamente la imagen de su esposo, la de Santiago Abascal o la de Albert Rivera. Su vida anda revuelta. Así es su marido: un desastre de habitación. El ventilador de Peret.  Observa, tirados en la moqueta,  los poemas inéditos de Miguel Hernández que acaba de publicar Jesucristo Riquelme. Lejos, pero muy cerca, el dosier que Enrique Ortiz reparte sobre su familia. Los periódicos de antes de ayer vuelan, dispersándose, tiznando en la red las noticias de la semana que viene. Más allá, apilados en un peñasco tambaleante, se suicidan en una catarata incontenible los mensajes encriptados de Trump y Putin y de Europa Chistri, el partido polaco de Steve Bannon. Los informes de los servicios secretos sobre el speaker Bercow y de Theresa May sepultan la novela Los Asquerosos recién empezada -y abandonada- de Santiago Lorenzo. Está cansada de besar y a desconocidos y odia a los amigos. No soporta a José Císcar. Y menos a Eva Ortiz. Su marido, futuro presidente del reino de España ya ni sufre ni siente. Alguien entra y grita: ¡llueve!. Carraspea la punta de algún cigarro entre los nenúfares del estanque. Espera. Sale a respirar la luna y llama a Begoña Gómez Fernández. Sí, tenemos que hablar. Que tampoco se entere Pedro.

Pablo Iglesias se santigua y sale al escenario. El gobierno socialista pone reparos a la ley LGTBI de Mónica Oltra. Luis Barcala mira otra, sí, mira otra vez el techo de escayola. Y pide otro Cantueso Oro. Pedro Sánchez y Ximo Puig sonríen eufóricos junto a Paco Sanguino. Luis Enrique sube al andamio. Un rayo de luz dibuja sobre el césped todas las alineaciones y lanza un sonido gutural selvático. Que resuena en el estadio vacío. Alfonso Guerra prefiere un pacto con Ciudadanos. Vicente del Bosque saborea una copa de Haydn. Purgas. euforias, abandonos.  Promesas bíblicas. Sangre, lágrimas, tierras prometidas. Notarios que regalan Segways. Matrículas gratuitas. Mañana lunes todos los partidos cuadrarán las listas a martillazos. La llumenà. Casado se queda Madrid. Isabel Bonig salva los muebles. Su sustituta será -Ave María Purísima, Dios nos coja confedasísimos- María José Catalá. Regresa la derecha extrema, el niño del negocio Zaplana: José Joaquín Ripoll. Macarena Montesinos arrastra también a la vieja -Sanchís y Naseiro- guardia popular a la zaplanaesfera y más allá hasta el intercambio neolítico y pirenaico del poder valenciano que no quiso o pudo huir a C’S. Juan Francisco García, el jefe del gabinete de Eduardo, cobraba una mordida Levy Strauss mensual de 3.158 euros por la concesión de la televisión en los hospitales públicos. Terror en la UE por la vuelta a sus paises de orígenes de los yihadistas del Califato de ISIS.

Cayetana Álvarez de Toledo, la Messi de Aznar, se jacta de no querer aprender a hablar catalán. Inés Arrimadas está ganando la batalla cultural del escapulario, el turbio asalto a la embajada de Corea del Norte, el cuchillo jamonero, las vigilias de matadero y el palmarés de militares franquistas. José Ignacio Goirigolzarri desde Bankia pide paz al dinero. Mari Carmen Sánchez, turgente como Eva Ortiz y amb el coneiximent y la antológica agilidad mental del flamante fichaje María Muñoz y Toni Cantó juntos en comunión, abre el camarín de la Santa Faç. Pablo Iglesias echa de menos a Íñigo Errejón. La estrella rutilante, el hombre orquesta, el guapísimo francotirador Julià Álvaro envenena el difícil pacto de EUPV con el mortecino Rubén Martínez Dalmau de Podem. El sector de Julia Angulo se retira en Alacant. Tutankamon y el cartel de San Isidro 2019.  Vectalia factura 200 milllones. Farmaindustria nos deja sin drogas. Compromís es la única realidad. Se presenta como la xeperudeta, la capitana sagrada de la diócesis, el tuétano, la chapa y pintura centenaria del A munt València, Batman i Lo Rat Penat. Como “el sostén, calor y color” del Botànic 2. En una Plaza de toros desierta, los muleros arrastran estas divinas palabras. Todo un reportaje en À Punt. Mónica Oltra. Magdalena Vítol.

Manolo Mata, granota y socialista, protesta con un strandid instagram. Juan Carlos I presenta la Feria de San Isidro con un ojo a la funerala. Miley Cyrus celebra la primavera con un desnudo. El periodismo y comentarismo político 2019 definitivamente somos Rosalía, la del medio de Los Chunguitos. Semos, ai senyor! la canción Me quedo contigo, cariño.

Casi las tres de la mañana. Las niñas sueñan.  No paran de reir. Los dos nos abrazamos desnudos al fondo del agua helada de Aguas Negras. Miquel González, mi nunca bien ponderado ni pagado Herr Direktor sale de la cueva cibernaútica y me suelta: 921 palabras de rabiosa electoral en 61 minutos o vuelves a estar despedido. Me siento en Beberly Hills. Como Sophia Loren. A l’aguait. En plena campaña electoral. En la Vall.

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Es sabido que la canícula veraniega recalienta las meninges a más de uno. Lo tórrido de la estación no disculpa a los políticos. Más de un ciudadano se pregunta para qué va a las urnas si luego sus representantes no se ponen de acuerdo para gobernar. Y ya no vale que estemos en tiempo de tanteo y de juegos más o menos florentinos. Aún no lo hemos visto todo

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