PRESENTAN EN EL FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN UNA DOCUSERIE SOBRE EL ARTISTA PARA MOVISTAR+ 

Raphael, ¿realidad o ficción? Charlie Arnaiz y Alberto Ortega resuelven la eterna pregunta

20/09/2021 - 

ALICANTE. La nominación al Goya por el documental Anatomía de un dandy, que se mete de lleno en la vida y obra de Francisco Umbral, ha abierto muchas puertas profesionales al tándem que forma el alicantino Charlie Arnaiz y su socio Alberto Ortega. Son muchos los nuevos proyectos que han llegado hasta su despacho en la productora Dada Films desde aquel momento, pero no es el caso de Raphaelismo, la docuserie sobre el mítico Raphael que se ha presentado este domingo en el Festival de Cine de San Sebastián, donde se proyectó solo un capítulo, el segundo, de un documental que tendrá cuatro episodios y que verá la luz al completo en Movistar+ en 2022.

“Es un proyecto muy largo que venía gestándose desde hace mucho tiempo con Universal”, explica Arnaiz. Sin embargo, la incorporación de Movistar+ le dió fuerza, hasta el punto de convertir en un documental seriado lo que iba a ser solo una película. “Lo más importante es el reconocimiento que hemos tenido por parte de la profesión, pero es cierto que el simple hecho de estar nominado al Goya te da un caché que te pone en órbita, y eso ha hecho que varias plataformas se hayan puesto en contacto con nosotros para ver si teníamos más ideas por desarrollar”, describe Ortega.


“Nos consideramos creadores de contenido y la gran mayoría de cosas que hacemos surgen por iniciativa propia”, explica. En esa búsqueda constante de historias, pensaron en Raphael, cuando se cumplían seis décadas del artista sobre los escenarios. Un vínculo familiar con el cantante y una estrecha relación con Universal fue suficiente para que cuajara la idea y fuera cogiendo forma. “Queríamos hacer un documental que fuera un homenaje”, recuerdan. Lo que se ha visto estos días en Francia por el funeral de Jean-Paul Belmondo es algo que no se suele ver en España, así que por iniciativa propia tratan de resaltar a esas figuras que deberían formar parte del patrimonio cultural nacional con mayor énfasis. “Aquí tenemos la memoria más corta que en otros países”, afirma Arnaiz. Así que Raphaelismo es ese ejercicio de memoria con el que Arnaiz y Ortega quieren mostrarle a la gente quién es Raphael y lo que ha supuesto en este más de medio siglo que lleva trabajando. Un artista que, como el propio titular de la docuserie destaca, ha creado un género en sí mismo. 

Es un símbolo; te guste o no, es una persona que crea opinión y que lleva sesenta años en los escenarios y en los medios de comunicación de todo el mundo abriendo también las puertas a otros artistas que han ido detrás”, afirman los autores. 

Especialistas en adentrarse en la intimidad y en lo biográfico con una delicadeza extrema y el máximo respeto, han llevado a cabo diversos documentales como el de Umbral, pero también todo tipo de contenido audiovisual como el documental La ciencia de la vida: longevidad, para National Geographic y Fox. Sin embargo, esta es la primera vez que el tándem Arnaiz-Ortega lleva a cabo una serie con cuatro capítulos extensos. “Es otra forma de hacerlo, porque es como cuatro documentales en uno y cada capítulo tiene una entidad propia”, describe.

El primer capítulo aborda los inicios del artista y lo que llegó a conseguir en España. Después, la segunda parte trata su proyección internacional. Desde sus orígenes humildes, con reducido equipo formado Manuel Alejandro, Paco Gordillo y Francisco Bermúdez, hasta que logró explotar a nivel mundial. “Del Madison Square Garden de Nueva York al escenario central del Sonorama, del extinto Palacio de la Música a las noches mágicas en el londinense Talk of the Town, de las fiestas mexicanas en El Patio al lleno total del Santiago Bernabéu”, enumera el director. El documental continúa con un tercer capítulo que se introduce en la faceta más personal del artista. Por último, el episodio final habla del nuevo Raphael y su reinvención. Su constante sed de futuro porque, como dice en el teaser, "el pasado no existe" y siempre está "pensando en el mañana, buscando el calor del público".

Ese tercer capítulo que describen como el más íntimo es, por supuesto, el favorito de los autores. Y es que les apasiona zambullirse en las hemerotecas y los archivos fotográficos o audiovisuales más personales. Esa disección biográfica es una constante en la trayectoria de estos dos creadores, formando ya parte esencial del ADN de la productora que fundaron y dirigen. “Nos gusta mostrar la parte íntima y lo que nadie ha visto hasta el momento”, explican. Pero en esta ocasión no era sencillo. Con una vida tan expuesta, sería difícil encontrar algo que pudiese sorprender realmente

“Hemos conseguido momentos de mucha emoción e historias que, dicho por él mismo, nunca antes había contado”

“Ese era el mayor objetivo que teníamos a la hora de abordar a Raphael”, confiesan. Y es que hay mucho registro audiovisual, pero costaba encontrarle fuera del personaje. “Creo que ese sería uno de los grandes logros de esta docuserie”, afirma Ortega. Quitarle esa capa que cubre al personaje para dejar ver a Miguel Rafael Martos Sánchez. “Hemos conseguido momentos de mucha emoción e historias que, dicho por él mismo, nunca antes había contado”, apunta. 

Todo eso, unido al acceso a un material personal que nunca había visto la luz, gracias a la predisposición que han encontrado por parte de toda la familia, compone lo que ellos describen como la “serie ideal” con la que plasmar un buen reflejo de lo que es Raphael y lo que significa para la historia de la música en España. “La gente tendrá ahora una mirilla con la que observar cómo es él en la intimidad, que es algo que nadie ha visto porque, cuando se ha intentado hacer, nunca se había despojado de la pose del personaje”, describe Arnaiz. Conversaciones en la intimidad de su familia, celebraciones y cumpleaños de sus hijos, vacaciones, etcétera. “Será la primera vez que se vea cómo es él realmente para poder resolver la eterna pregunta; si hay dos ‘Raphaeles’ o si uno se comió a otro”, sentencia Arnaiz. Una pregunta para la que incluso su entorno más cercano da respuestas contradictorias. “Habrá que ver la docuserie para que cada uno obtenga su respuesta”.

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