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tribuna libre / OPINIÓN

Pavos reales

4/05/2018 - 

Los autores de novelas, al hacer el planteamiento suelen describir el perfil de cada uno de los personajes, de cada uno de los paisajes, de cada uno de los tiempos, que basarán el nudo y se desarrollará el desenlace. Definir los actores en cada escenario, es fundamental para conocer sus características y posibles reacciones, para, en fin, saber que pretenden. Escenarios que no son sólo los de las representaciones teatrales, cinematográficas, también en los escenarios sociales. En el escenario de la actividad portuaria, el papel de la Asociación de Trabajadores Dependientes de la Actividad del Puerto de Alicante (ATDAPA) es la defensa de los intereses de los trabajadores dependientes de la actividad portuaria, siendo el primero el puesto de trabajo. Es evidente que la promoción de la actividad portuaria, es una manera de defender los puestos de trabajo de los asociados. Por el contrario, no todos los que están interviniendo en este escenario pueden decir con esta claridad y transparencia su papel, su cometido, sus fines.

En este escenario están interviniendo unos mismos actores con denominaciones distintas. Una de las denominaciones de estos actores es Plataforma de Afectados por las Descargas Tóxicas del Puerto que, recientemente, ha contestado a unas declaraciones del presidente de la Autoridad Portuaria de Alicante. La otra denominación es Asociación de Vecinos Gran Vía Sur – Puerto, a la que criticó el presidente de la Autoridad Portuaria. Tiene otras denominaciones, pero, el actor, es el mismo. En función de cómo se plantee cada una de las situaciones, los dirigentes de ambas utilizan la que entienden que les es más conveniente. De suerte que bajo cada una de las denominaciones realiza una conocida doble función: quieren mostrar algo distinto de lo que significa su literalidad y, a la vez, ocultan aquello que no quieren mostrar. Simulan y disimulan que son organizaciones distintas, cuando son lo mismo. Simulación y disimulo son las características propias de un tipo de actuación social conocida. Se llama hipocresía. Técnicamente es así. Es bueno llamar a las cosas por su nombre y si de denominaciones hay que hablar, en el escenario de la actividad portuaria, con ambas denominaciones se desarrolla una actividad hipócrita. En otros escenarios, no se sabe. En otros tiempos, la denominación que se utilizaba era Plataforma de Defensa del Puerto. La acción de dejar al descubierto el papel del hipócrita, se denomina desenmascarar, quitar la máscara para descubrir cuál es el verdadero papel en el escenario. En su día se desenmascaró a la llamada Plataforma de Defensa del Puerto de Alicante, conviene ahora comenzar el desenmascaramiento de alguna de estas denominaciones. De momento, parece claro que los dirigentes son los mismos, aunque formalmente no aparezcan así. Es más, su principal exponente no suele expresarse como miembro de estas entidades, sino como el valedor a quien sostienen.

Un primer dato para aproximar la cuestión es la representatividad de la Asociación de Vecinos Gran Vía Sur – Puerto. Esta asociación, como todas, representa a sus asociados. A nadie más y a nadie menos. Afirmar que la opinión de los directivos o portavoces de esta Asociación es la opinión de todos los vecinos del barrio, es una proposición, por sí, falsa. Afirmar que la opinión de los citados directivos o portavoces es la mayoritaria entre los vecinos es, como mínimo, discutible. En el escenario de la actividad portuaria hacer la afirmación, es una temeridad. Una parte importante de los miembros de ATDAPA somos vecinos del barrio y la opinión que palpamos día a día entre nuestros convecinos no es la que expresan esos directivos y portavoces. Es otra. Así que cada vez que los portavoces de esta Asociación dicen que la opinión de los vecinos sobre la actividad portuaria es una u otra, hay que entender que su opinión personal es la que manifiestan, que probablemente coincidirán con la mayoría de sus asociados y que no tiene por qué coincidir con la mayoría de los vecinos. Desde luego, no coincide, en absoluto con la opinión de los vecinos del barrio que somos asociados de ATDAPA, ni con la de nuestros conocidos, que no son pocos. 

Por eso, cuando los dirigentes y portavoces de la mencionada  Asociación de Vecinos opinan sobre la actividad portuaria, no pueden decir que hablan en nombre del vecindario, sino que lo hacen en nombre de una parte del mismo. Si dicen que hablan en nombre de los vecinos, al menos cuando lo hacen en cuestiones portuarias, simulan y, seguramente, disimulan: actúan de una manera hipócrita. Seguramente, cuando esos mismos dirigentes y portavoces hablan de otras cuestiones, no será así. Queda eliminada así, por evidente, una de las máscaras.

En el ámbito de la actividad portuaria una de las constantes de la opinión de los dirigentes y portavoces de la Asociación de Vecinos, léase también Plataforma de Afectados, es sostener que las emisiones de las descargas de mercancía del puerto, especialmente de graneles, son tóxicas y perjudiciales para la salud, especialmente para los vecinos de mayor y menor edad. Esta afirmación es esencialmente incierta. Los dirigentes y portavoces lo saben. A pesar de ello lo proclaman a los cuatro vientos. Esta reiterada proclamación, no se puede calificar técnicamente de hipocresía. Tiene otra calificación que, por evidente respeto, no mencionaremos y respecto de la cual, simplemente, haremos mutis por el foro. Al menos, de momento. Otra cosa es que los dirigentes y portavoces no quieran manifestar que, en su versión, las mencionadas descargas puedan generar, junto con otras causas, inmisiones mínimamente contaminantes, sin que constituyan peligro para la salud. Aquí hay que volver al desenmascaramiento. Sabiendo que disponen de una versión los de hechos, errónea o no, no la divulguen en sus propios términos, sino situándola fuera del contexto que conocen que existe o, al menos, deberían conocer. Es pues un acto de hipocresía, simular que las inmisiones son dañinas para la salud y que sólo son imputables a la emisión de la actividad portuaria y disimular que ellos saben que no es así. En este punto, es donde hay que contextualizar las declaraciones del presidente de la Autoridad Portuaria.

Los dirigentes de la Asociación/Plataforma tienen la citada versión de los hechos: inmisión mínimamente contaminante, sin daño para la salud, sin que  esta situación sea imputable, exclusivamente, a las emisiones de las emisiones procedentes de la actividad portuaria. En tanto, en cuanto, utilicen la descontextualización de los datos como método de simulación, realizan un acto de hipocresía. Sin embargo, cuando transmiten la opinión sobre la descontextualización y la trasmiten como versión, es cuando tienden a lo denunciado por el presidente de la Autoridad Portuaria. En relación con las declaraciones del señor Gisbert se ha producido un nuevo fenómeno a añadir a la hipocresía y al denominado terrorismo, cuya denominación se concretará más tarde. Se trata de la crítica al informe del Instituto de Ingeniería Química de la Universidad de Alicante, en el sentido que carece del reconocimiento de Entidad Colaboradora en Materia de Calidad Ambiental y que por ellos sus mediciones y opiniones carecen de fiabilidad. Si no fuera por la seriedad de la cuestión, la crítica debería calificarse de una broma de mal gusto, generada por ignorantes con bastante mal talante o por personas que elevaron sus conocimientos con alto grado de ingesta de espirituosas. Naturalmente que el Instituto carece de tal reconocimiento. Las instituciones científicas no son organizaciones que ejecuten procedimientos, que es lo que hacen las EMCAs. Son instituciones que generan los procedimientos y que sólo cuando están en condiciones de ser utilizados, hacen proyectos como el realizado para la Autoridad Portuaria. Por decirlo con otras palabras, las EMCAs trabajan en un ámbito establecido, las instituciones científicas sientan las bases del ámbito en el que se desarrollan las actividades de las EMCAs. Vaya, que descalificar los trabajos del citado Instituto, por carecer de la condición de EMCA es, en lenguaje popular, una gilipollez. En el caso de los dirigentes de la Asociación/Plataforma es, además, un caso de tremenda gilipollez. Veamos. En todos los foros donde acuden, sientan como mayor fundamento de su versión de los hechos el Plan de Calidad del Aire de l’Alacantí Occidental. Entre los autores del citado Plan están los científicos que se integran en el mencionado Instituto. Así, los mismos científicos tienen autoridad para suscribir un Plan y no la tienen para la obtención de mediciones y elaboración de informes. Es más, el Ayuntamiento de Alicante encargó a los mismos profesionales, un estudio basado, en parte, en mediciones obtenidas desde la azotea del Colegio Benalúa, al que parece ser los dirigentes y portavoces le otorgan toda credibilidad. Como dice uno de nuestros asociados, un por cierto. Cuándo actúan los citados científicos haciendo estudios de parte y supuestamente "a la carta de quien paga" cuando trabajan para la Generalitat Valenciana, cuando lo hacen para el Ayuntamiento de Alicante o cuando lo hacen para la Autoridad Portuaria. Esta  última pregunta se la deberían hacer tanto los aludidos dirigentes y portavoces, como algún alto cargo de la Generalitat Valenciana, como el Ayuntamiento de Alicante, como la Autoridad Portuaria y tan sospechosa de lo contrario puede ser cualquier órgano de cualquiera de las tres Administraciones Públicas. Parece que la convivencia exige un mínimo de respeto institucional, al menos entre las Administraciones Públicas.

Sigamos con la operación de quitar la máscara. Los dirigentes y portavoces tantas veces referidos en estas líneas claman por la construcción de naves cerradas en depresión, como solución a la descarga de graneles. No es el momento de discutir o no si esta solución es la adecuada. Sí lo es, en cambio, la de afirmar que el Puerto de Alicante ya existen naves cerradas en depresión. Para eso tan sólo hay que visitar el muelle 21. Podría ser que los dirigentes no conociesen ese dato. Pero resulta que sí lo conocen. Lo conocen tanto, como que se opusieron a su construcción. Otra simulación. Si su objetivo es que se construyan más naves en depresión, nunca debieron oponerse a las construidas. Si se opusieron es que su objetivo no es que se construyan naves en depresión, como medio de preservar la salud. El objetivo, necesariamente, tiene que ser otro y aquí aparece el segundo elemento de la hipocresía: la disimulación.

En la información que se suele distribuir entre los medios de comunicación social se suele afirmar por los dirigentes y portavoces que el SEPRONA de la Guardia Civil ha formulado denuncias sobre la emisión potencialmente contaminante procedente de las descargas de graneles. Salvo error, no existe ni una sóla denuncia formulada por la Guardia Civil. Otra cosa es que el SEPRONA levante actas para comprobar las denuncias formuladas por los dirigentes y portavoces. Pero la denunciante no es la Guardia Civil, sino los dirigentes y portavoces. Otra simulación, otro elemento de la actividad propia de la hipocresía. Como simulación es afirmar que existen denuncias de la Policía Autonómica, del Defensor del Pueblo o del Síndic de Greuges. Hay actuaciones de estas instituciones como consecuencia de denuncias o quejas de los dirigentes. Naturalmente que estas instituciones atienden las denuncias y quejas y comprueban su veracidad. Quizás los dirigentes preferirían que sus afirmaciones no se comprobasen y se aceptasen como verdad absoluta. Eso no sería simulación, sería otra cosa que, por la salud e integridad personal de los ciudadanos de Alicante, sería mejor que nunca se produjese. La disimulación consiste en no manifestar el efectivo resultado de las denuncias y quejas.

Llegados a este punto, es necesario hacer algunas referencias a algunos comportamientos que no parecen muy recomendables. Es poco recomendable actuar al son de denuncias y querellas de una de las partes en un conflicto, cuando las otras partes no utilizan la vía penal, sino que acuden a mecanismos más lógicos y proporcionados, porque animan a estos últimos a cambiar de opinión. Tampoco es muy recomendable utilizar un método que se realizaba en los años 30 del siglo pasado: la visita "amigable". Ni lo es comer conservas caducadas. Ni conducir por la Gran Vía intentando atropellar a quienes, por edad, les cuesta un poco más los pasos de peatones. Son cosas muy feas.

Para finalizar, de momento, se formula una pregunta clásica Quid prodest? A quién beneficia. La actividad de ATDAPA ya se ha expuesto al inicio de estos párrafos. La de los dirigentes y portavoces sólo se conocerá conforme se vayan quitando máscaras, aunque es conocido que los pavos reales necesitan comer todos los días y precisan tener espectadores que observen su plumaje.

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