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Oportunidad en Castalia

26/03/2019 - 

ALICANTE. Tiene el Hércules una muy buena oportunidad éste próximo fin de semana. La tiene por diferentes motivos, que agregan, además de optimismo, un grado de presión al porvenir inmediato de los blanquiazules. Parece mentira, pero gracias a la irregularidad de los equipos de arriba, con los alicantinos incluidos, los hombres de Planagumà siguen con todas las opciones del mundo en las últimas jornadas de una competición que sigue otorgándoles oportunidades.

El pasado fin de semana solo ganaron dos de los conjuntos que copan las cinco primeras plazas, tramo de la tabla donde se encuentran los principales candidatos a la promoción de ascenso. El Baleares, líder del grupo III, confirmó aún más su condición de primer clasificado superando a domicilio al Espanyol B, y si el Hércules sufrió para deshacerse por la mínima a un gran Olot, el resto de conjuntos no tuvo una jornada de vino y rosas. El Villarreal B y el Cornellà empataron ante Ontinyent y

Peralada respectivamente, con la derrota del Lleida ante un resucitado Castellón, todos ellos rivales de la zona baja de la tabla. Así están las cosas.

Precisamente es el conjunto de la capital de La Plana el rival del Hércules el próximo sábado. Magdalena mediante, el duelo en Castalia promete ambiente de otra categoría. Servidor ya vivió en sus carnes ese aroma a fútbol que se destila en el feudo 'orellut' allá por junio, cuando el conjunto blanquinegro consumó su regreso a Segunda B ante el Portugalete. Envidia sana de aquel ambiente pese a algún gamberro que quiso hacerse el protagonista al final del duelo, entre la fiesta. El partido se ha catalogado de alto riesgo, con el antecedente del partido de ida en Alicante, día en el cual un grupo de salvajes aprovechó el fútbol como excusa para cosechar violencia.

El Hércules viene de cuatro puntos cosechados en sus dos últimos compromisos jugados en el Rico Pérez, ante Lleida y Olot, con empate y victoria respectivamente. Del primer duelo recibí noticias entre las murallas de Ávila, quedando incrédulo ante la imposibilidad del equipo de superar al combinado catalán, que jugó gran parte del duelo con un jugador menos. Hay quien se deshacía en elogios hacia el equipo a pesar del resultado insuficiente, por ello el partido ante los de La Garrotxa fue un examen. Lo sacó con nota el conjunto de Planagumà, aunque una vez más, faltó el segundo gol y sufrir menos en los minutos finales.

El único hecho que me alteró fue el "numerito" formado en la banda. SI bien es cierto, desde la grada pudimos constatar que el colegiado no hizo gran caso de la voluntad del banquillo blanquiazul de efectuar un cambio, pero la reacción del delegado herculano fue, cuanto menos, sobreactuada. La figura de Quique Sala, hombre con larga trayectoria en el club blanquiazul en diferentes áreas, ha de ser la de conductor de la banda desde la serenidad, algo que no cumplió en esos momentos. No podemos obviar que el corazón puede ir a mil por hora en según que instantes, pero la profesionalidad y el buen hacer que merece una entidad casi centenaria no se vieron reflejadas en aquella actuación.

Incidentes aparte, el rendimiento en bloque del equipo mejoró según lo visto en jornadas precedentes. Los debates en torno a la figura del entrenador pueden acabar en los próximos compromisos si se mantiene una línea ascendente, no ya de resultados, si no de la recuperación de la plantilla. Los laterales volvieron a marcar territorio, con un Juanjo Nieto reivindicándose a lo grande, y un Nani superlativo con gol incluido. Benja volvió a demostrar ser un jugador de otra categoría, y aunque Carlos Martínez tuvo destellos de su calidad, sigue

demostrando llegar contra las cuerdas al tramo definitivo de la liga. Urge dar descanso al atacante catalán, pero el riesgo de no tenerle sobre el campo es también importante.

Hay motivos que evidencian la mejora del equipo, no es ya cuestión de ser optimista o 'Planagumista', si no de ver una realidad que fluctúa con el pasar de las jornadas. Aquí tienen ustedes ésta opinión como prueba si la comparan con la de hace algunos meses, donde el conjunto alicantino atravesaba malos momentos, y así lo expresaba desde éste espacio que me otorga Óscar Manteca, y oigan, yo encantado. Nunca he sido muy de trincheras, hoy tan de moda. Creo que mucho debemos aprender de como en la Primera Guerra Mundial algunos hombres tuvieron que convivir en ellas, entre ratas y barro. La vida, como el fútbol, es una cuestión de grises y contradicciones entre las que se esconde la objetividad.

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