X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información

'DIKTAT', ESTRENO ABSOLUTO DEL COL·LECTIU INTERMITENT

Morgan Blasco: "Manipular los nacionalismos lleva a que dos personas cercanas se vean como extrañas"

17/10/2019 - 

ALICANTE. "¿El recuerdo de genocidios nos salva alguna vez de nuevos genocidios?" O, reformulando la pregunta, ¿haber exterminado ya a una etnia, a una población, garantiza que no se vuelva a llevar a cabo una matanza igual? Un interrogante que llama a la memoria, a la responsabilidad del tiempo y los actos pasados. La pregunta, atemporal -ya que seguimos viviendo en el olvido de la historia y en su consecuente condena a repetirla-, está extraída de la obra de teatro Diktat, escrita por el francés Enzo Cormann, quien pone en boca de Val, uno de sus protagonistas, este amargo interrogante. En esta ocasión, las palabras del personaje las dispara a modo de reflexión Morgan Blasco, el actor alicantino que impulsó hace poco más de un año el Col·lectiu intermitent, una agrupación "de inquietudes artísticas" que surgen del propio actor y de sus colegas de gremio. Es desde esta neonata iniciativa que Diktat –con su traducción al castellano a manos de Fernando Gómez Grande– llega al Arniches el viernes 18 de octubre con un estreno absoluto, un espectáculo con el que el Teatro inaugura el ciclo Des d’ací, con el que desea "apoyar las producciones profesionales vinculadas a las comarcas del Sur", destapan las intenciones desde el espacio escénico.

"Yo hacía tiempo que había leído el texto, pero al volver a hacerlo observo una lectura muy vigente hoy en día con cualquier conflicto étnico o ideológico. Solo hay que fijarse en lo que está pasando en otro país o incluso aquí, precisamente ahora mismo. Es muy actual, pero también me parece que habla de un aspecto de la condición humana que prevalece por encima de todos esos conflictos", justifica la elección de la obra Blasco. El afecto, el cariño, el vínculo entre personas es esa característica humana que sobrevive por encima de todo, olvidando incluso el pasado y su memoria. Y es que la trama coloca en el escenario a dos hermanos de madre (Piet, el mayor, interpretado por Toni Misó y Val, el menor, interpretado por Morgan Blasco) y los lleva a una guerra entre dos bandos -los tracios y los triballos-, encontrándose cada uno en el lado opuesto, debido a que sus padres pertenecen a etnias distintas.

"Más que una pelea entre hermanos lo que importa son los enfrentamientos étnicos, porque ellos son hermanos, pero podrían ser primos, amigos o vecinos. La manipulación de los nacionalismos y los totalitarismos provoca que dos personas cercanas se vean como extrañas debido a una diferencia ideológica, sentimental o de culturas. Es por ello que la lectura que intentamos hacer, la excusa para hablar, se basa en cómo la manipulación de los nacionalismos y totalitarismos llega a generar estos conflictos, pasando por encima de las relaciones humanas", profundiza el actor. Intereses políticos, guerras, la memoria o el enfrentamiento entre pensamientos diferentes son algunos de los temas que se tratan a lo largo de la obra, lo que provoca que, desligándolos de la historia personal, de los "dos seres humanos que están reclamándose el uno al otro como hermanos-" -apunta Blasco-, se pueda encontrar una realidad carente de ficción teatral y a la orden del día: "La historia está basada en la guerra yugoslaba, la guerra de los Balcanes, pero no tiene nada que ver. Si ves la obra la puedes relacionar, pero hoy por hoy también se puede extrapolar al conflicto de Siria o al palestino-israelí", ejemplifica con casos actuales.

En el transcurso de la representación, el hermano menor secuestra al mayor después de haber pasado 25 años separados por la guerra y sin saber el uno del otro. Cuando el diálogo se crea entre ellos, "en un primer momento puede parecer que Val le está reprochando la responsabilidad por haberse unido a las fuerzas enemigas y por la pérdida de su padre a causa de la guerra. En principio, parece que refleja toda esa culpa. Pero, al final, lo que le está reclamando es que le trate como un hermano; quiere reencontrarse con él", interpreta la historia y los sentimientos quien encarna a Val. Es en este acto de superación, de intentar dejar atrás el pasado, cuando Blasco, a través del personaje que ha tenido que sentir como su yo, se autocuestiona si aún cree en el valor de la memoria: "Somos tú y yo aquí y ahora, plantea Val, un personaje que se supone que es la víctima de la guerra, porque está en el bando perdedor. Pero, al final, nos damos cuenta de que en las guerras todos pierden", extrae como conclusión el actor.

La obra está dirigida por otro alicantino, Juan Pastor, el mismo con el que Blasco estudió interpretación. "Es una maravilla"", responde al hecho de estar bajo las órdenes de su maestro otra vez. "Hacía tiempo que quería volver a trabajar con él y cuando leí este texto lo vi claro. Además, se trata de una obra difícil y de un gran trabajo actoral, por lo que pensé que esto era para Juan, quien posee una extensísima experiencia como director de escena y de actores y, además, una experiencia vital que a mí siempre me ha fascinado", confiesa el impulsor del Col·lectiu intermitent. Esta es la primera obra grande del conjunto de artistas que forman el colectivo (entre los que se cuenta con las figuras de los actores, directores, escenógrafos, luces, comunicación, etc.), "ya que antes habíamos interpretado piezas más performáticas y pequeñas", menciona. Y, además, se muestra encantado por haberse metido "en este berenjenal, porque me he rodeado de un equipo maravilloso y con el apoyo incondicional del Teatro Arniches y de l’Institut Valencià de Cultura (IVC), a quien pedí ayuda para proyectos emergentes".

Una petición concedida que llegó en cifra de 11.459 euros, con el objetivo de "apostar por el teatro profesional, lo que conlleva una inversión de dinero. Yo, como actor, intento dignificarlo todo. Estoy asustadísimo pero encantado", expone su mezcla de sentimientos. Un impulso agradecido y necesario para fomentar las iniciativas culturales y, en este caso, las artes escénicas, un sector que en Alicante está experimentando cierto movimiento: "Están sucediendo cosas muy chulas en la provincia. El otro día vi a los chicos de La Trócola y me quedé fascinado; son unos campeones y unos valientes. También quiero destacar, por ejemplo, a Esclafit Teatre, quienes están haciendo un gran teatro. Somos un montón de compañías que estamos intentando llevar proyectos adelante, porque es la única forma de hacernos visibles. Resistir es hacer", concluye reivindicativo Blasco.

Noticias relacionadas

next
x