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POR AMOR AL ARTE / OPINIÓN

Margaret Qualley 

25/08/2019 - 

España está siendo operada a tumba abierta. Quizás por última vez. El sistema de regadíos del 78 se obstruye. El pudridero. La alarma saltó, una lanzada mortal, cuando los Aznar, que pretendían ser los Kennedy de la república independiente de la Moncloa,  humillaron al monarca con la Boda Imperial de en El Escorial. Trump calienta el G-7, aboca al mundo a la crisis económica y lanza un tweet destemplado intentando comparle a los Franco el Pazo de Meirás, Rota, el Condado de Barcelona y alrededores: las Groenlandias españolas. Alguien en el Pentágono avisa código rojo que eso ya se hizo el siglo pasado. Los neoliberales de monopolio sin reglas Marcos de Quinto, los Garrigues Walker y alguno de los Trénor, que gozaron de la distribución exclusiva por la gracia de dios del borde de una peseta, brindan con ostras Coca Cola Zero en la cima del planeta. Por el neonacionalismo medieval. Bolsonaro nos quema la casa. El profesor se va de La Casa de Papel.

La Vuelta. Los ciclistas saludan al personal colocándose el paquete -nada que ver con el entreverado de Díaz Ayuso y la foto fúnebre, el primer plano de Los Soprano, de su gobierno- mientras que Mari Carmen Sánchez, siempre feliz, se rasca la cabeza  -el tinte- y piensa que su sueño se ha hecho realidad: ha sido alcaldesa por unos días. Luis Barcala apatrulla a ritmo Cantueso Oro la futura central policial alicantina. Inspira, tose tres veces, se santigua y huye. Paco Sanguino ha vuelto pletórico y desbordante -ai mare- de Bilbao. Se extiende el Dragón Amarillo. El Castelló aborigen se retira al interior. Exactamente entre el Espinosaúrido de Vallibona y la casa pairal de Vicente Boluda en Navajas. Joan Ribó, bien, gracias. Plácido Domingo también.

La tierra tiembla en el Poble Nou de Benitaxell. Se despeña el otoño sobre nuestra tierra. Un mar mediterráneo generoso y caliente nos devuelve fardos de droga de excelente calidad. También ahogados. Demasiados. Carmen Calvo no ha estado, escribamos con propiedad, especialmente brillante en la gestión de la crisis del Open Arms. Juanma Moreno, su consejero de Sanidad y Familia y  todo el Sagrado Tripartito -la Cofradía del Marisco y el Santo Silencio- debería dimitir en Andalucía por la dejadez e indolencia ante el desastre de la listeriosis. El dueño de La Mechá se llama José Antonio Marín Ponce. A Consuelo Álvarez de Toledo le ha dado otro ataque de inseguridad Ada Colau. 160 años. 86, 80 litros por metro cuadrado. Temps de collir figues.

Ximo Puig saca las tijeras. Dalmau y el Oltrismo Frente del Nueve el trabuco: la revolució en els Moros i Cristians. Nadie de ningún partido o facción contesta. Perdón, sí. Toni Mayor presidente de Hosbec y dueño del castell de Benidorm i el tresor de Compromís arremete contra las tasas -la turística también- y repite que sin financiación no hay solución. Ni Isabel Bonig, ni Pepe Císcar, ni nuestra chica Afganistán Bond Eva Ortiz se van a dejar inmolar por la barba modo “principín” Pablo Casado. Que piensa venir  a Benidorm en plan BBCE -Bodas, Bautizos, Comuniones y Extremauciones- el 7 de septiembre a inaugurar el curso escolar popular. Sin trileros. El socialismo indígena oscila entre la pizarra de Manolo Mata, el anarquismo fundacional refugiado en la red y la arquitectura neogótica de Ábalos y Puig. Angelina Jolie se emociona al llevar a su hijo Maddox a la Universidad. En Compromís se masca la tragedia. El Gran Salto o la trinchera. El PNV o Las Mareas. Los Mollá o Natxo Bellido. Aunque a mí, personalmente, Mónica Oltra me encanta. Ciudadanos del País Valencià, desconcertados por Toni Cantó y la falta de consignas, andan cantando Bella Ciao por las verbenas de las urbanizaciones. Inés Arrimadas no ha muerto, seguro. Ha empezado la Liga. Un hombre de 79, saliendo de la vaqueta de Castalla deja a su mujer, 62, abandonada en al autopista A-7. 4 horas. Nadie la socorre. Una bola luminiscente surca el cielo.

Una niña interrumpe la audiencia del Papa. Gran Canaria ilumina, la luna y a los demás satélites amazónicos en pleno aniversario del incendio de Sierrra Cortina, la mayor pinada del Mediterráneo: el principio de todo. Terra Mítica. Eduardo Zaplana. El alfa y omega de las tres derechas valencianas. Almodóvar, Amenábar y Simó. El Festival de Venecia presentará la restauración de Éxtasis, el primer desnudo integral de la historia del cine protagonizado por Hedy Lamarr, deslumbrante acriz y científica, descubridora de lo que ahora llamamos wifi. Y coronará a Penélope Cruz. La clave no está en Biarritz. Los banqueros centrales se citan en Jackson Hole, Wyoming, para certificar la crisis y la vuelta de Jhon Maynard Keynes. Quentin Tarantino consigue dividir el mundo entre los que lo odian y le adoran, revive a Charles Manson, inspira Mindhunter. Y lanza a una nueva musa, Margaret Quaelly, que opaca a su madre Andie MacDowell y a la mismísima Uma Thurman. No existe planeta B. Un delfín espía acaba de saltar al lado del velero que lleva a Greta Thunberg a New York.

Amanece. Repica el campanario de Matet. Los olmos, el nevero, el olor de la tierra y las moreras predicen gota fría a mitad de semana. Mi nunca bien poderado ni pagado Herr Direktor Miquel González me llama para decirme que no me despide porque esta vez no he nombrado la cueva, al Faro Impostor, las trincheras ni me he bañado desnudo en el pozo hondo. Las niñas suben a Penyagolosa. Oigo la voz de Inmaculada De la Concepción narrando las noticias. Rompe a llover. Los veranos no existen.

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