opinión

La amenaza de la estanflación ante el riesgo monetario y el geopolítico

Refugios más clásicos -oro y dólar- podrían confirmar su definición como tales; mientras que mucho cuidado con las criptodivisas como advierte el experto

8/03/2022 - 

MADRID. Se conoce por estanflación al proceso por el que la economía de un país, de una zona o la economía global se estanca (no crece) coincidiendo con una elevada inflación. Se trata de una de las situaciones más graves que se puede dar en la economía.

No queremos ser alarmistas, pero si combinamos los riesgos geopolíticos derivados de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, la respuesta de los aliados occidentales, las nuevas presiones sobre los precios de las materias primas, el estrechamiento de los cuellos de botella en las cadenas globales de suministros y los nuevos riesgos financieros y de liquidez que pueden generar las sanciones a Rusia, el cóctel puede ser explosivo y nos acerca mucho a ese escenario terrible de la estanflación.

Hace apenas un par de semanas había un riesgo importante de que el proceso inflacionario provocado por el aumento de la demanda agregada y un lento ajuste de la oferta -después de los momentos más graves de la pandemia- acabaran generando nuevas subidas de precios y en definitiva una inflación más consistente. Pero también era previsible que el ajuste de la oferta con la demanda se realizase más rápido, y que con el impulso de la demanda a través de algunas medidas de política monetaria más restrictivas, pudiera conseguirse evitar la desaceleración económica y una estabilización de los precios.

Hoy esa esperanza ha saltado por los aires. La combinación de nuevas presiones inflacionistas no ya sólo en el entorno de los carburantes sino en el de las materias primas en general -industriales y agrícolas-, la presión en la liquidez global tras el aislamiento del sistema financiero ruso y la incertidumbre asociada a la evolución del conflicto provocado por Rusia pueden lastrar la recuperación económica global.

No se puede atacar a la inflación y recesión a la vez

Ante una situación así la salida es complicada, ya que ni la política fiscal ni la política monetaria tienen margen: no pueden atacar a ambos males (inflación y recesión) a la vez. ¿Qué hacer de confirmarse un período de estanflación? Recientemente no hemos tenido una experiencia en una situación así de la economía. Tendríamos que remontarnos a los años 70 del siglo pasado y desde entonces mucho han cambiado las cosas, pero de confirmarse, habrá que tener muchísima precaución con la renta variable. En este sentido debería comportarse mejor la americana que la europea, por la mayor exposición del Viejo Continente al conflicto bélico.

Mucha precaución con los emergentes. Países como China, Taiwán, Corea del Sur o India son importadores de petróleo. Además, puede haber contagio del riesgo ruso en los países de Europa del Este y Turquía. Países en Iberoamérica pueden verse beneficiados en un primer momento por sus exportaciones de materias primas, un dólar fuerte les podría perjudicar.


En Europa, Alemania, Francia, Italia y Países Bajos pueden pasarlo especialmente mal. España en un primer momento se está comportando mejor, por su menor exposición a Rusia y Ucrania, pero en una situación de estanflación, su condición de periférico generará problemas.

Por sectores, energía y materiales básicos pueden verse favorecidos en un primer momento, pero una recesión generalizada podría terminar lastrándoles. Dentro del tecnológico -muy perjudicado en las primeras semanas del año ante la perspectiva de subidas de tipos de interés- habría que prestar especial interés a las compañías más grandes y globales, y sobre todo a las empresas relacionadas con ciberseguridad.

Cuidado con las criptodivisas

El sector defensa se debería ver beneficiado después de los anuncios de mayores inversiones en la defensa de Europa. Cuidado, sin embargo, con los valores asociados a la aviación comercial (por ejemplo Airbus y Boeing), que podrían volver a sufrir un nuevo golpe, primero por la confianza de los consumidores para viajar y segundo ante un parón económico.

Por último, refugios más clásicos -como el oro y dólar- podrían confirmar su definición como tales; mientras que mucho cuidado con las criptodivisas, que siguen mostrando debilidad ante episodios de volatilidad y aunque algunos les han calificado como refugio, lo cierto es que no parece que se estén comportando como tal.

Antonio Castelo es estratega de iBroker

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