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ciudadana / OPINIÓN

La lotería de Navidad

8/12/2019 - 

Las navidades no empiezan cuando dan las vacaciones a los escolares ni tampoco en la Noche Buena. Desde siempre estas fiestas tan señaladas comienzan el día del sorteo de la lotería. Recuerdo cuando era pequeña, que ese día ya no solía haber colegio y en mi casa siempre estaba encendida la radio o la tele en el dial de la retransmisión del sorteo. Se sigue haciendo. Las voces de los niños de San Idelfonso cantando los números eran mi despertador. Ya no se podía dormir más en casa. Todavía a fecha de hoy, aunque ese día estés trabajando o vayas por la calle, se oyen las voces de los niños a través de las radios de los coches o de los establecimientos. Se trata de una de las pocas tradiciones que perduran. La lotería de Navidad genera muchas ilusiones, incluso aquellas personas (entre las que me incluyo) que no son compradoras habituales de la suerte, suelen caer en la tentación en esas fechas.

Pero la venta de lotería en sitios distintos de las administraciones de lotería se ha ido de madre. Hace muchos años eran los grupos de algunos colegios los que te vendían lotería con algún recargo para sacar un dinero para el viaje previsto de fin de curso. También podían ofrecerte lotería desde alguna asociación u ONG con el fin de que contribuyeras a una buena causa. Pero llevamos ya unos cuantos años donde la práctica de vender lotería con recargo de tres euros ha sido instalada en todos los comercios minoristas. Te plantifican delante de tus narices una fotocopia tamaño poster del décimo que se les ha ocurrido comprar a los dueños del establecimiento y te incitan indirectamente o te invitan a comprar. El recargo no va en esa ocasión destinado a sufragar una ONG ni a la investigación en ciencia, sino que va a la cuenta de beneficios de la empresa. No comparto esta práctica en absoluto. Es más, me parece fatal. Bien pudieran decirte que ellos han comprado ese décimo y si quieres lo compras a precio de administración, sin lucro, o bien como práctica de marketing pudieran regalarte una papeleta con una participación de pequeña cantidad en ese número. Sin embargo en vez de premiar a los clientes habituales, parece que estén penalizando la fidelidad. Resulta que estás todo el año tomando el café en el mismo sitio y sino compras el maldito décimo de 23 euros, te quedas con el miedo en el cuerpo por si luego toca. Y para colmo en algunos sitios llevan hasta dos números distintos, ¡a ver qué haces!

No se puede, o al menos yo no puedo, comprar un décimo en la frutería, otro en la cafetería, otro en la carnicería…porque al final ahorrando lo que te puedes llegar a gastar ya casi te toca un pellizco. Si compras un décimo en cada sitio que frecuentas todo el año, te comes la extra de navidad.

Ya me pasó una vez, que tocó el tercer premio en el bar donde cada mañana tomaba el café. Evidentemente, ya se pueden imaginar que a mí no me tocó. Este año, confío en que salga alguno de los poquitos décimos que llevo por obligación pero no se crean que tengo mucha fe. Yo me identifico mucho más con el refrán que dice “que no hay mejor lotería que el trabajo y la economía”. Y sino ya saben, el día 22 la gran mayoría de los españoles que no seremos agraciados celebraremos que tenemos salud, que al fin y al cabo es lo que de verdad importa.

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