y una fábrica en la ciudad ilicitana que sigue creciendo

La ilicitana Hawkers va hacia los 65 millones de facturación y acelera hacia a la sostenibilidad 

Hawkers
25/05/2024 - 

ELCHE. La emblemática marca de gafas de sol ilicitana Hawkers sigue en una senda de facturación al alza, amplía su fabricación made in Spain y camina con paso firme hacia la sostenibilidad. Este diario ha visitado la fábrica de Hawkers en Elche, la única de gafas de sol que existe en España para conocer las novedades y previsiones de crecimiento de la empresa en Elche Parque Empresarial. Así, Claudio Scagni, director de Producción de Hawkers y Anabel Ríos, directora de Producto de Hawkers cuentan los detalles de la firma a corto y medio plazo.

En 2023 Hawkers facturó 55 millones de euros. Este año esperan facturar, aproximadamente, 65 millones de euros tal y como asegura el CEO de Hawkers, Pedro Beneyto. Por otra parte, también está en proceso de poner sus cuentas al día. En concreto, las de su empresa matriz, Saldum Ventures, el holding mixta que engloba las firmas del negocio de Hawkers y otras de sus marcas y que presta servicios a sus participadas, recursos humanos, contrataciones globales, o marketing que se dedica a participar en sociedades. Tal y como asegura Beneyto, en 2023, ya tuvieron Ebitda positivo, "y esperamos seguir mejorando nuestros resultados con el aumento de nuestra facturación".

El negocio de Hawkers está en plena expansión retail y prepara aperturas de tiendas en España, como fuera de España, especialmente en México. Este 2024 van a abrir unas 20 tiendas, fundamentalmente en el segundo semestre del año. Eso sí, en la facturación, la parte online, que incluye marketplaces, sigue siendo la más importante con aproximadamente el 65% del total de la facturación.

Dentro del diseño y la fabricación en Elche

Las instalaciones de Hawkers en Elche Parque Empresarial pone en marcha desde diseño hasta parte de la producción. Gran parte del equipo de finanzas, creatividad, marketing, producto, diseño, comunicación y redes sociales, estudio de fotografía, devoluciones...-y más áreas- trabajan en las instalaciones ilicitanas donde conviven los puestos de trabajo con salas de reuniones, más o menos grandes u oficiales -todas equipadas también para la para la comunicación en remoto- y con espacios de esparcimiento y ocio. Eso sí, ya no están todos esos lugares mezclados como en los orígenes más "alocados" de la compañía. Ese ambiente, según explica Scagni, ha evolucionado aunque continúa la esencia fresca de la marca (y las mesas de ping-pong o billar en las instalaciones). También hay una biblioteca para el descanso donde pueden encontrarse ediciones limitadas de algunos libros y, también premios o publicaciones de la propia empresa.

En un ambiente de continuo movimiento de trabajo, en una de las salas más tranquilas trabaja el equipo de diseño en nuevas colecciones y productos. Y también en incluir nuevos materiales e incluso un nuevo packaging -a punto de estrenarse- mucho más ecológico y sostenible. En una sala con un showroom con multitud de modelos de gafas -eyewear, colaboraciones, nuevos y antiguos modelos- preparan ya la temporada de 2025. 

Desde Hawkers, tal y como explica Anabel Ríos, crean alrededor de 225 nuevos modelos al año. "Es cierto que partimos de un número de iconos muy grande, que es el buque insignia de Hawkers desde el principio y que se siguen comprando año tras año". Esos iconos se van reciclando y renovando cada temporada y se fabrican desde Elche. La investigación de materiales para la fábrica va en el nuevo ADN sostenible de la marca, así como en el proceso de empaquetado que vivirá un cambio e irá en papel reciclado crudo y a una tinta. 

Hacia una línea técnica

Por primera vez, la compañía ha creado una línea de gafas técnica dirigida a deportistas, tanto runners como pilotos de motociclismo -como Alex Márquez- o ciclistas. En este caso, los materiales y las partes son made in Italy pero están ensambladas en Elche. Ya tenían, para esquí, una línea técnica realizada en Italia con lentes Zeiss de altas prestaciones. Poco a poco están consiguiendo incluir las lentes Zeiss en monturas de Hawkers -ahora solo están en la parte técnica, pero trabajan para que puedan incluirse en las eyewear más de diario que se fabrican desde Elche-. En la gama de gafas graduadas se está creciendo desde la empresa ilicitana y hay una apuesta por este tipo de gafas y por el aumento del establecimiento retail con ellas. 

La producción en Elche

En 2020 empezó a idearse la que sería una prueba para fabricación en Elche y una preinstalación. La fábrica nació con dos máquinas de inyección y ensamblaje. El mismo año se expandieron con otras dos nuevas máquinas de inyección. Ahora funciona con un área de inyección, otra de ensamblaje y almacén de lentes y materia prima. Por ejemplo, trabajan con materiales del fabricante suizo de productos poliméricos EMS. "Preferimos este material, que es más caro, pero que ofrece una calidad superior para las monturas de las gafas", según el directos de Producción.

El proceso y el resultado de la fabricación pasa por varios controles de calidad, tanto internos como externos, un doble check obligatorio. "Es el cliente quien agradece este control, que compra y valora el producto", según asegura Ríos.

En maquinaria, la tecnología usada (con máquinas italianas, especialistas en el sector y tecnología japonesa) permite crear los moldes de las diferentes partes de las gafas -tanto patillas como frontales-. Si alguna pieza sale defectuosa o hay materiales sobrantes, estos vuelven a triturarse y reciclarse para nuevas gafas. No se desperdicia nada de material. Y lo consiguen con un estricto control y separación de materias primas. 

Además, están eliminando pinturas o pegamentos en la medida de lo posible y consiguen que cada molde inyectado no deba pasar por capas de pintura antes de ser ensamblados, sino que salgan listos -con textura brillante, rugosa, o con patrones- directo de la máquina a la sala de montaje. El hecho de no tener que pintar cada parte de las gafas consigue que sean más eficientes a la hora de moldear y, también, usar menos químicos en el proceso, perder menos pintura y conseguir un color puro de material con matices propios que no saltan. Incluso, están comenzando a marcar con láser las impresiones de letras en el interior de cada gafa para usar menos tintas y pegamentos en sus procesos. El proceso artesanal también queda se cuida con el troquelado, el grabado, la estampación, los semielaborados o el atornillado de las gafas. 

"Los clientes más jóvenes valoran mucho el compromiso por la sostenibilidad y el proceso de creación de las gafas, y estamos trabajando por hacerlo lo más sostenible a nivel social y medioambiental y que se note, también, de forma visual", asegura la responsable de Producto. 

En la fábrica trabajan actualmente en tres turnos y quieren fabricar cada vez más en Elche y depender menos de Asia para ganar en fuerza de industria y diferenciación. En logística, Hawkers contará en Europa con almacenes en Alemania, Países Bajos, Italia y Grecia. Ya no surtirán solo desde Elche, sino que cuentan con ese desdoble de puntos de distribución para la rapidez en las entregas y para contribuir a la sostenibilidad restando huella de emisiones por transporte.

La capacidad de producción actual puede llegar a las 120.000 unidades de gafas al mes pero están en una media de entre 80.000 y 100.000 unidades. Al año pueden fabricar desde la ciudad ilicitana más de un millón de ellas. Ahora están trabajando solo con inyección, pero quieren avanzar por incluir próximamente la producción de gafas de acetato con semielaborados y, después, metales. Necesitan, además, más terreno para ampliar instalaciones y seguir apostando por la fabricación en Elche (no hay otra fábrica de gafas en el país y hay pocas en Europa). A largo plazo quieren que la mayor parte de la producción sea made in Spain. 

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