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ciudadana / OPINIÓN

Elites políticas 

4/08/2019 - 

Leo que Javier Maroto que no consiguió escaño por su tierra natal; Álava, se ha empadronado de prisa y corriendo por una localidad de Segovia para ser elegido senador territorial por la Junta de Castilla y León. Qué más da la procedencia o vinculación con la circunscripción electoral.

Las agencias de colocación de los partidos son muy eficaces, no se necesita un curriculum brillante, ni pasar una oposición, ni tener relación con la ciudad por la que vas a ser incluido en las listas electorales. Sólo se necesita contar con el beneplácito de la cúpula del partido.

Los ineptos o pelotas, siempre encuentran un hueco para seguir viviendo de la cosa pública aunque no tengan vocación política, ni hayan demostrado algo parecido a lo largo de su trayectoria vital. Es más, si eres un traidor o desleal seguramente tengas “premio” y para no tenerte cerca, en más de una ocasión te mandan a alguna institución lejana donde cualquier intelectual sacaría mucho provecho colectivo.

Decía el catedrático Alejandro Nieto: en un sistema “tan perversamente partitocrático como el español en el que los partidos han patrimonializado los poderes del Estado y los grupos oligárquicos han patrimonializado los partidos, el resultado es que unos grupos reducidos ocupan directa y personalmente el poder beneficiándose de él”.

La fortaleza de los partidos políticos, su preeminencia en las instituciones, la fuerza numérica en las asambleas representativas, la anulación del militante como factor de influencia y la falta de rendición de cuentas son algunos de los fallos que se detectan en el desarrollo de estos importantes instrumentos de representación. Todo ello provoca, que los dirigentes de los partidos, sabedores de sus posibilidades, usen y abusen de las instituciones en provecho propio.

La casuística nos ofrece perfiles, candidatos, y datos de todos los colores, da igual el partido político. Todos hacen lo mismo. Luis Crisol montó un pollo en Elche en plena campaña electoral para favorecer a su hija sin importarle el daño que hizo a su partido en plenas elecciones municipales. También colocó de número uno al Senado a un perfecto desconocido que ni siquiera llegó a colaborar en su propia campaña. El secretario de organización provincial de Ciudadanos, con el consentimiento necesario del secretario autonómico, parte el bacalao y reparte cargos entre amigos y familiares.

Pasqual Mollá, negociador del Botánic 2 y uno de los pesos pesados de Compromís, no se sonroja de colocar a su hija de consellera. No tengo nada contra Mireia Mollà, pero parece poco ético que el padre coloque a la hija. Hay más militantes ilicitanas en la coalición valencianista. Pero aquí todos callan y nadie dice nada, hemos normalizado el nepotismo. 

Hoy por ti y mañana por mí. La coalición de la sonrisa tiene a la gente de Compromís, bastante cabreada, y se han quejado de falta de democracia interna y de que los veteranos utilizan también los dedazos para bloquear. La semana pasada tres alcaldes de Compromís se daban de baja de la coalición. Los fundadores siguen controlando y la gran cantidad de gente que se adhirió al proyecto en 2015 fueron una ola fresca que mejoró la imagen externa de la coalición pero no han tenido tiempo ni posibilidad para resetear el fondo ni la esencia de la vieja izquierda valencianista. Lo reconocía el propio Vicent Marzà en una publicación de la Vanguardia el día 25 de julio, “entiendo a la gente de Compromís porque en lugar de avanzar en una plataforma nos hemos instalado en una coalición pura y dura de partidos”. Gran parte de las culpas se echan a Iniciativa PV. A fecha de hoy el afiliado en cualquier partido ha perdido toda capacidad de influencia cuando no forma parte del grupo de poder ni de la cúpula dominante. Luego nos hablan de regeneración de proyectos o regeneración de valores.

Tampoco tenemos a los mejores en la escena pública, esa es la pena de nuestra élite política. Y para muestra, la investidura fallida de julio, donde cuatro líderes de los principales partidos de ámbito nacional han sido incapaces de elegir a un Presidente.


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