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tribuna libre / OPINIÓN

El antes y después del covid en los negocios

30/06/2020 - 

El covid-19 ha sumido al mundo del trabajo en una crisis violenta y profunda. Violenta por su magnitud y por las desigualdades sociales que ha puesto de manifiesto día tras día. Profunda, por sus consecuencias para la salud, pero también para el entorno económico y psicológico. Y aunque parece que de momento el aspecto sanitario está controlado, lo cierto es que el virus seguirá teniendo impacto en los próximos meses y probablemente en los próximos años.

Una crisis sanitaria, que ha afectado a la esfera profesional

A principios de marzo, el miedo al contagio, inicialmente difuso y distante cuando afectaba a Asia, de repente se hizo más generalizado. Desde entonces, las preguntas e incertidumbres relacionadas con el virus (modos de transmisión, inmunidad, personas vulnerables) han sido la fuente de muchas llamadas en las plataformas de apoyo psicológico que han tenido de poner en marcha las empresas no solo en España presentes en Francia o Italia.

A esta incertidumbre se agregó un estresor más, la ansiedad por la posible cercania de la muerte, y luego, con las primeras muertes, ésta se convirtió para algunas personas, en una realidad trágica. Al tocar directa o indirectamente a un colega, un superior, un proveedor de servicios, la muerte ha cruzado los límites de la empresa. Poco a poco ha invadido las redes sociales profesionales, y se ha hecho un hueco en nuestra vida diaria durante dos meses.

En Italia, el país europeo que ha pagado el precio más alto por esta pandemia, las repercusiones psicológicas de COVID están detrás de más del 53% de las llamadas a las líneas de atención psicológica. En Francia y España, la proporción es apenas menor, con un 46% de llamadas desde el comienzo de la crisis.

El "trabajo conjunto" destrozado

En algunos sectores, el teletrabajo se ha vuelto indispensable y masivo. Los gerentes y los departamentos de recursos humanos han perdido contacto cercano con todo o parte de sus equipos. Al mismo tiempo, los esfuerzos se han centrado en reorganizar, mantener o guardar una actividad, no ha habido espacio para cuidar al otro o para cuidarse a uno mismo.

En cuanto a los trabajadores forzados a cambiar a una actividad parcial, observaron impotentes cómo se rompió el vínculo con sus colegas. Para aquellos que mantenían actividades en el lugar habitual de trabajo, el distanciamiento social era esencial. Los descansos para el almuerzo entre colegas han sido reemplazados por un almuerzo para comer en su puesto de trabajo, o por rotaciones en las salas de descanso. Las personas tuvieron que convivir más que colaborar. El valor del colectivo solo podría expresarse en el sentido que se encuentra en la producción de bienes que responden a problemas vitales: hacer máscaras, suministrar a cuidadores, producir gel hidroalcohólico ...

COVID-19 altera los organigramas

La actividad parcial y el teletrabajo, junto con el cuidado infantil, han reducido brutalmente la disponibilidad del personal, por lo que los gerentes tuvieron que organizar el trabajo teniendo en cuenta la diversidad de las limitaciones personales. El trabajo estaba desorganizado en un contexto económico muy exigente, que fue un estresante importante. Esto se evidencia en las razones para usar la línea de apoyo psicológico que describe las condiciones de trabajo.:

  • El teletrabajo es sinónimo de exceso de trabajo, con días interminables y condiciones difíciles, tanto en términos materiales como humanos.
  • Miedo a ser infectado con el virus durante los viajes de negocios, o en el curso de negocios.
  • El sentimiento de impotencia de algunos gerentes que se preguntan cómo manejar a sus equipos bajo estas condiciones.

Cómo responder a cientos o incluso miles de empleados desorientados o preocupados

Frente a esta ola emocional sin precedentes, las células médico-sociales de empresas, los departamentos de recursos humanos y los líderes empresariales se sintieron impotentes. Bajas por enfermedad, para el cuidado de los hijos, por muerte, nadie estaba preparado para gestionar, no una situación individual aislada, sino una multitud de situaciones a veces individuales pero también colectivas.

El apoyo psicológico y social se ha convertido en una necesidad para las empresas

Poder proponer una escucha 24H/24, 7/7 a los asalariados, orientarlos hacia profesionales para tomar el relevo sobre problemáticas que no dependen de las competencias de Recursos Humanos o de los directivos. La crisis sanitaria ha confirmado así la utilidad y la necesidad de las líneas de apoyo psicológico a distancia y del acompañamiento social para los trabajadores.

Las empresas ya equipadas con estas herramientas han podido orientar rápidamente a los trabajadores y ofrecerles así una respuesta humana y profesional a sus necesidades.

Este precedente marca un punto de inflexión en la forma de anticipar las crisis en las empresas.

Con esta pandemia, nadie puede ignorar la importancia de anticipar y prepararse para la gestión de crisis. Debido a la globalización y la movilidad de las personas en todo el mundo, no somos inmunes a la contención u otras epidemias.

Anticipar significa primero identificar y capacitar a los actores clave internamente, para que puedan establecer células de crisis e implementar procedimientos de gestión adecuados. El desafío es permitirles manejar dos restricciones contradictorias: actuar rápidamente como en un sprint y mantenerse en el tiempo como en un maratón.

Anticipar es también implantar, estructurar y dirigir una política global para la prevención del riesgo psicosocial de los cuales el apoyo psicológico es solo uno de los tres componentes. De hecho, es esencial abordar los otros dos componentes : la evaluación de riesgos (realizar mediciones periódicas de la tasa de hiperestrés y la tasa de motivación autónoma de los equipos, especialmente durante los períodos de confinamiento y luego desconfinamiento), y por último,  la capacitación de todos los empleados para proporcionarles las habilidades emocionales y relacionales esenciales durante este período.

Aurélie Judlin, directora de Operaciones de Stimulus- Human&Work

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