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del derecho y del revés / OPINIÓN

COP 25 en Madrid

6/12/2019 - 

En estos días se celebra en Madrid la Cumbre sobre la Acción Climática ONU 2019, que se ha venido a llamar COP 25. Empiezo por decir que esta Cumbre ha supuesto un verdadero reto organizativo, no sólo para la Institución Ferial de Madrid sino para España en general. El ofrecimiento de Sánchez para que este importante encuentro internacional se celebrara en España tuvo acogida por no ser capaz Chile, debido a la actual situación política de este país, de garantizar la seguridad de los numerosos dignatarios que iban a asistir a la Cumbre. Lo cierto es que parecía imposible tenerlo todo preparado en un mes. Sin embargo, al final se consiguió, con lo que Sánchez se ha apuntado un buen tanto a nivel internacional y España también. Aparte de fustigarnos por todas las cosas que no funcionan en España, lo que hacemos con verdadero afán, también me parece útil que seamos conscientes de lo bueno que nos sucede o hacemos aquí y que lo pongamos de manifiesto. 

Para todo hay diversas opiniones, pero parece evidente que el clima del planeta está cambiando, aunque algunos negacionistas se empeñen en afirmar lo contrario. En este sentido, el Premio Jaime I de Protección del Medio Ambiente de este año, José Antonio Sobrino, ha dicho que: “La contundencia de las imágenes de satélite se puede mostrar a nivel de deforestación, desertización, contaminación, aumento de temperatura y deshielo. Es sorprendente que siga habiendo negacionistas. Los satélites muestran imágenes claras del cambio climático que valen más que mil palabras”. Piensen si no en que cada vez hay más días de calor y menos de frío a lo largo del año, en las DANA que se van sucediendo con sus correspondientes inundaciones cada vez con más frecuencia, o bien en el desastre ecológico de algunos de nuestros mares, mercurio incluido, que ingerimos con los pescados que consumimos. Y estos son sólo algunos ejemplos.

Podremos discutir si se deben o no estos cambios únicamente a la acción humana, aunque las personas estamos demostrando ser la especie más invasora del planeta. También es cierto que la población mundial está creciendo. Que contaminamos es claro, y además mucho. Globalmente son responsables los países, si bien es cierto que unos más que otros, las fábricas, los oleoductos y las calderas de carbón, entre otros muchos centros especialmente contaminantes. Pero particularmente lo somos también todos y cada uno de nosotros cuando vamos al trabajo en vehículo particular en lugar de coger el transporte público, o cuando aceptamos que en la pescadería nos pongan los boquerones en barquetas de plástico. Y no digamos cuando tiramos todo junto a la basura, cartones con vidrio y con basura orgánica, sin separar para reciclar. Son pequeñas acciones que están en nuestra mano y de las que pasamos por lo general olímpicamente, porque no nos son cómodas. No les echemos la culpa de todo a los gases de las vacas, por favor, que no pueden defenderse.

El activista medioambiental y economista Jeremy Rifkin, consultor de grandes gobiernos mundiales, incluso de esos que más contaminan como China, ha dicho que: “Estamos ante la sexta extinción masiva, este siglo perderemos el 50% de todas las formas de vida conocidas. El panel del cambio climático de la ONU dijo en 2018 que teníamos 12 años para reducir las emisiones en un 45% respecto a los niveles de 1990. Ya hemos aumentado la temperatura global en un grado; si superamos el grado y medio se producirán una seria de consecuencias en cadena que ni siquiera podemos anticipar. Hay que actuar”.

Tenemos una tarea de primer nivel encima de la mesa. Tendremos que pasar a las energías renovables, en las que España puede estar a la cabeza tanto en la solar como en la eólica, y en la que de hecho ya somos el segundo país de Europa. Esta energía, si bien molesta a la vista con sus molinos, es sin duda más limpia que la procedente de los combustibles fósiles, que tiene los días contados. Tendrá que haber una transición para que los sectores que hoy dependen de formas de producción más contaminantes se puedan adaptar y puedan sobrevivir, pero deberá hacerse sin solución de continuidad. Las nuevas tecnologías han de contribuir a lograrlo, porque nos jugamos el tipo, ni más ni menos. De ahí que la relevancia de la Cumbre que se celebra estos días en nuestro país sea muy superior a intervenciones más o menos esperadas, como la de Greta Thunberg, una joven idealista y con coraje, que aporta sin duda el toque de color al encuentro, que puede ser una nueva líder para la juventud, tan necesitada de referentes positivos. Los jóvenes, que felizmente están ya encabezando la defensa del cambio climático, a fin de cuentas son quienes van a heredar el mundo y por tanto quienes más lo han de defender. En todo caso, no hemos de perder la atención de lo importante, que es que este problema es de todos. Y ello porque con demasiada frecuencia nos quedamos con las hojas y despreciamos el rábano. Así que elijan bien lo que consumen a todos los niveles y aquella parte orgánica que no vayan a querer ya saben dónde tirarla.

Mónica Nombela

@monicanom

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