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desde la bancada / OPINIÓN

Barracones y cantos de sirena

17/09/2017 - 

Como empiezan los cuentos, hace no mucho tiempo los padres y madres de la Comunidad Valenciana veían con perplejidad como sus niños y niñas tenían que estudiar en aulas prefabricadas, mientras algunos llenaban sus bolsillos particulares. Y se producían cientos y cientos de millones de sobrecostes en la construcción de centros. Y es que en este cuento hubo una empresa pública que se llamaba Ciegsa.

Este cuento, por no decir pesadilla, llegó a Alicante, donde los padres, madres, profesores y niños del Colegio Público la Almadraba, Colegio Público Cañada del Fenollar y del Colegio de educación especial Santo Ángel de la Guarda, han tenido que sufrir y padecer la mala gestión del Partido Popular, por no prever el aumento de la demanda y de no haber gestionado bien nuestros recursos en una época convulsa.

Los padres y madres de los más de 3.000 niños afectados en toda la Comunidad por los barracones, tenían que escuchar toda clase de cuentos, de unos y otros, por un lado los cuentos del Partido Popular, intentando explicar que era algo momentáneo y escudándose en la falta de recursos mientras hacían bambalinas y malabares para que alguien comprase su discurso con la que estaba cayendo de corrupción.  Mientras que por el otro lado, la oposición les intentaban seducir con cantos de sirenas, garantizando que cuando ellos llegasen al gobierno se eliminarían los barracones de manera inmediata.

Pues el tiempo ha hecho que el Partido Popular pase a la oposición y que las sirenas que prometían el paraíso de forma inmediata pasen a gobernar. Los primeros no pueden hablar del tema porque no son creíbles después de venderles tantas falsas promesas y los segundos que estaban encabezando manifestaciones, concentraciones y que tenían un discurso agresivo con ese tema, ahora son igual de pasivos que los anteriores.

Porque no es solo que no hayan quitado barracones, es que han añadido 4 barracones más en el Colegio de la Almadraba, colegio que comparte desde hace cinco años edificio escolar con un instituto y cada vez es más difícil gestionar el espacio. Los centros educativos de la zona de Playas de la ciudad de Alicante están masificados, por ende se reclaman diversas soluciones, como de dotar una partida presupuestaria para ampliar las instalaciones actuales, o para hacer un colegio nuevo, que no se termina de presupuestar a pesar de ser una eterna promesa. Y las Ampas ya han comunicado movilizaciones al respecto, solo que esta vez dirigidas a los que prometían cosas en la oposición.

Dos cuartos de lo mismo pasa con el Colegio dela Cañada del Fenollar, en el que no se tuvo encuentra la demanda y en poco tiempo,la misma superó a la oferta vigente. Hecho que les llevó a parchear el error con los famosos barracones. En este caso además está generando una despoblación de las zonas rurales de nuestra ciudad al verse obligados a irse a la zona urbana ante la falta de una oferta educativa, o que muchos padres pidan la adscripción al IES Haygón.

En el colegio de la Almadraba los padres y madres llevan escuchando cuentos de unos y otros durante mucho tiempo. Mientras, es la cruda realidad, 167 alumnos tienen que asistir a las clases en dos barracones independientes y un módulo de dos pisos en vertical con 11 aulas prefabricadas y baños soportando el asfixiante calor del campo y las inundaciones que se producen en las partidas por las ramblas, inundaciones que son un peligro para profesores y alumnos debido al sistema eléctrico.

Es un problema vigente y que debería de ser prioritario de solucionar, pues entiendo que el dinero público debe estar para cuestiones esenciales como la educación y la sanidad, para garantizar una igualdad y una equidad. Estamos hablando de una problemática que afecta a muchos niños y niñas y está en juego la calidad educativa y su futuro. Creo que uno tiene que ser consecuente con sus palabras, y si lo que prometieron hasta el empacho era rescatar personas deben demostrar que no lo decían solo por una cuestión de rédito electoral, sino porque realmente existe una voluntad de hacerlo. A lo mejor habría que sacar al conseller Vicent Marzà de su estupendo despacho del Gobierno de la Generalitat y ponerlo en un barracón hasta que cumpla con su promesa.

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