ALICANTE. El posicionamiento digital ya no es un complemento: es el escaparate comercial y, en muchos casos, el primer filtro de confianza. Mientras algunas empresas avanzan en su posicionamiento otras siguen sin una presencia mínima que sostenga su reputación. En este contexto, Aitana García Abad, fundadora de la agencia de negocio y marketing digital The Digital Thinking, resume el momento con una idea clara: sin estrategia, la visibilidad es ruido.
— Durante años se decía que “si no estás en internet, no existes”. Hoy, ¿qué dirías qué ocurre si una empresa no trabaja su posicionamiento online?
— Que deja de ser considerada. Ya no hablamos solo de estar o no estar, sino de qué imagen proyectas cuando te buscan. Cuando el usuario quiere buscar algo acerca de un negocio, suele buscar a través de varios activadores como son Google, redes sociales y ahora también IA como por ejemplo Chat GPT, Copilot... Cuando te buscan pueden pasar varias cosas: que no te encuentren. Aunque parece mentira a día de hoy hay muchos negocios que no tienen presencia online sobre todo del sector servicios. Si no te encuentran fácilmente pasarás al olvido y te sustituirán por otro negocio.
También puede pasar que encuentren contenido que no estás controlando o dirigiendo tú. Esto es muy peligroso ya que el usuario se puede llevar una opinión muy equivocada de tu negocio. Y por último que te encuentren. Aquí hay que tener cuidado, porque no sirve tener una web o una red social, solo para que te encuentren. Tienes que dar la imagen y la información necesaria para que genere la confianza suficiente para convertir a compra. En este último caso es muy importante trabajar esta visibilidad para mejorar nuestro posicionamiento y con esto conseguir el reconocimiento de nuestro comprador.
— Como dices hay muchas empresas que todavía no han empezado su comunicación online especialmente en el sector servicios. ¿Por qué crees que ocurre y qué implicaciones tiene esto?
— Esto suele pasar mucho en negocios que han vivido del boca a boca. Esta forma de funcionar ha asegurado sus ventas durante mucho tiempo. El problema es que el boca a boca ya no termina en una recomendación: termina en una búsqueda. Ahora los usuarios siempre que tienen una recomendación acaban haciendo una validación a través de Google, redes sociales o Chat Gpt.
Si tu web está desactualizada, no transmite valor, imagen o no hay contenido que respalde tu experiencia, se rompe la cadena de confianza. Lo mismo ocurre con las redes sociales, que son hoy en día el canal de comunicación más importante en una estrategia digital. Si te encuentran en este canal y no cumple con la expectativa del usuario jamás volverá a visitarte y seguirá buscando alternativas. Una empresa sin posicionamiento online queda fuera del radar.
— ¿Dónde se juega hoy la decisión de compra: en Google o en redes sociales?
— La verdad es que ambos canales son clave. Google captura la demanda: “necesito” o “quiero”. Las redes construyen deseo y confianza: “me encaja”, “me inspira”, “me fio”. Lo importante es tener una estrategia 360º en el que todos los canales de comunicación trabajen con un objetivo común: que el cliente te encuentre, te entienda y te elija.
— En un entorno tan saturado como es el online, ¿cómo se diferencia una marca? ¿Qué pesa más, el producto o el relato?
— El producto y el relato ya no se separan. Puedes tener un servicio excelente, pero si no sabes explicarlo, no existe para quien te descubre por primera vez. Y aquí entra algo que repetimos mucho: el contenido no es un “extra”, es la herramienta que traduce tu propuesta de valor. El contenido bien trabajado convierte complejidad en claridad. Y claridad es conversión.
— Hace muchos años que en marketing digital se trabaja el concepto “el contenido es el Rey”. ¿Qué significa en términos estratégicos
— Significa que el contenido es el activo que alimenta todo el ecosistema: SEO, redes sociales, publicidad, Google, email marketing… Y que sin el no podemos seguir avanzando en la estrategia. Pero no vale cualquier contenido. Hay que crear una estrategia de contenido que no se crea para “publicar” sino para cumplir una función dentro del embudo de ventas: atraer, convencer o convertir. Las estrategias de contenido se han complicado muchísimo en los últimos tiempos. El consumo de contenido cada vez es más rápido por lo que necesitamos producir más y, al mismo tiempo, tenemos más sitios donde distribuirlo que hace que todo sea mucho más costoso nivel esfuerzo de trabajo y presupuestos.
— Si una empresa te pide “quiero posicionarme”, ¿cuál es tu punto de partida real?
— En el caso de The Digital Thinking, trabajamos muy a detalle los proyectos. Siempre empezamos por la estrategia antes que por la táctica. En primer lugar siempre hacemos una análisis de contexto con un análisis de competencia y valoración de la situación de mercado respecto a su sector así como un análisis de quién es el cliente/consumidor. En segundo lugar planteamos una propuesta de valor y diferenciación que marcará nuestra estrategia de contenido multicanal. Y en tercer lugar definimos toda la arquitectura digital con todos los canales de comunicación que van a entrar en la estrategia. Sin ese orden, lo habitual es invertir en acciones sueltas que no acumulan valor.
— Hablemos de inversión. Muchas empresas sienten que la publicidad “ya no rinde como antes”. ¿Qué ha cambiado en performance?
— Lo que ha cambiado es que plataformas son cada vez más automáticas, y eso desplaza el foco. Antes se pensaba que optimizar era tocar pujas y segmentaciones; hoy optimizar es, sobre todo, mejorar el material que el algoritmo usa: creatividades, mensajes, landing pages y oferta. Si tu contenido no es diferencial, tu inversión compite por precio. Y competir por precio es una carrera muy incómoda y difícil de ganar.
— A nivel plataforma web, Shopify está en el centro de muchas migraciones y, a la vez, se habla cada vez más del “Comercio Unificado 2026”, donde B2C y B2B convergen en un mismo ecosistema. ¿Qué está ocurriendo y cómo se traduce esto en una empresa?
— Shopify se está consolidando como una plataforma base para crecer sin fricción: permite pasar de una tienda sencilla a operaciones más complejas con internacionalización, automatización, personalización y B2B. Por eso muchas migraciones ya no buscan “una web nueva”, sino un sistema que pueda evolucionar rápido. Y ahí encaja el Comercio Unificado: operar con una sola visión del negocio, con catálogo unificado, inventario sincronizado, precios y condiciones por tipo de cliente y una experiencia coherente en todos los canales. Sin duda es la opción más segura para los próximos años tanto en venta de servicio como de producto.
— La IA está acelerando todo. ¿Qué impacto real está teniendo en marketing digital?
— La verdad es que todo está cambiando muy rápido, cada mes hay novedades. En el caso de Marketing digital está impactando mucho sobre todo en proceso. Ahora podemos ser más eficientes y más rápidos así como mejorar la personalización en todo lo que hacemos. Además todas las herramientas que utilizamos están introduciendo muchos cambios con IA en sus últimas actualizaciones como por ejemplo en el caso de Shopify. En su última actualización anunció que ya tiene preparada la integración de productos con Chat GpT, Copilot y Perplexity. Por lo que los E-Commerce que estén en Shopify podrán mostrar sus productos en estos canales cuando los usuarios hagan búsquedas. Esto es muy novedoso y naturalmente afectará a las ventas de las empresas porque estos canales de búsqueda se están utilizando ya de forma generalizada.
— En un entorno en el que todo es comparable, estamos viendo cómo los usuarios son cada vez más infieles. ¿Cómo crees que los negocios pueden combatir esta infidelidad del consumidor creciente?
— El consumidor es cada día más infiel porque está más informado y tiene más opciones. En este contexto diferenciarse es fundamental para poder resultar ser el “elegido” de los usuarios. Trabajar la marca y su autoridad es fundamental para poder ser relevantes. Y como hemos dicho antes, el contenido en todos sus formatos es fundamental para poder trabajar en este sentido.
— Si una empresa quiere competir de verdad online en 2026, ¿cuál sería tu recomendación estratégica?
— Pues le recomendaría varias cosas. En primer lugar revisar su presencia online y valorar los cambios necesarios para mejorar su imagen. Por otra parte dejar de pensar en acciones sueltas y definir una estrategia 360º que le permita tener una operativa funcional a nivel equipo y alcanzar los objetivos de venta. Por otra parte, definir el mix de marketing correcto con los canales de comunicación que realmente aportan valor al negocio con las redes sociales en el foco. Y por último trabajar de forma estratégica el contenido para conseguir conectar con el consumidor y generar confianza para que convierta.