En esta entrega especial de La Plaza de las Letras, el presentador Aitor Pilán de Miguel, acompañado por los colaboradores Javier Hernández y Mamen Monsoriu, ofrece un programa que oscila entre la polémica tecnológica y la belleza artística. La sesión se divide en dos grandes bloques: un acalorado debate sobre la inteligencia artificial en la literatura y una entrevista a la ilustradora Rosa Fuster.
La primera mitad del programa aborda la ética y la legitimidad del uso de la Inteligencia Artificial generativa en la escritura. La conversación se detona a raíz de la autopublicación masiva de libros escritos por IA. Mamen Monsoriu sostiene una postura crítica, defendiendo que el acto de escribir requiere un esfuerzo humano insustituible y la búsqueda de una "voz" propia; para ella, delegar la redacción a una máquina desvirtúa el título de "autor". En contraposición, Aitor defiende el uso de la IA como una herramienta válida (equiparable a una calculadora o un corrector), argumentando que el autor es quien dirige la herramienta y que, en última instancia, es el mercado quien juzga si un producto es válido, independientemente de cómo se haya gestado.
En la segunda parte, el ambiente se torna más cultural con la visita de Rosa Fuster, ilustradora del libro Valencia, luz y ceniza (colección Tinta Blanca), coautorado con la escritora Raquel Bada. Fuster describe la obra como un "libro objeto" que funciona tanto para el viajero como para el local. La ilustradora destaca el proceso creativo orgánico y colaborativo con Bada, logrando una simbiosis entre texto e imagen que captura la esencia de la ciudad. Un detalle revelador es la elección del color de la portada, un tono arena que busca replicar exactamente cómo incide la luz del sol sobre la piedra de los monumentos valencianos.