Plaza Inmobiliaria

La falta de mano de obra frena el abaratamiento de la vivienda y la guerra de Irán suma presión

El aumento del coste laboral en la construcción y las nuevas tensiones energéticas amenazan con seguir encareciendo el precio de la vivienda nueva.

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VALÈNCIA. La falta de mano de obra se ha convertido en uno de los principales factores que presionan al alza los costes de construcción. Aunque el precio de algunos materiales ha comenzado a moderarse tras los fuertes incrementos de los últimos años, la escasez de trabajadores en el sector está contrarrestando ese efecto a la baja, manteniendo la presión sobre los coses y, por tanto, presionando al alza el precio final de la vivienda nueva. A ello se suma ahora un nuevo elemento de incertidumbre: la guerra, que amenaza con provocar un encarecimiento adicional de los materiales.

Esta situación se produce en un contexto de moderación de la inflación. Según datos de la firma de valoración Tinsa, en 2025 el IPC cerró el año en el 2,3%, aproximándose al objetivo del 2% fijado por el Banco Central Europeo, y el coste de los materiales de construcción se estabilizó después de las fuertes subidas registradas entre 2021 y 2023. De hecho, señala que durante el último año continuó creciendo por debajo de la inflación.

Sin embargo, si se analiza la evolución de los últimos años, el impacto sobre la construcción ha sido notable. Entre 2021 y 2023, los costes de construcción registraron un crecimiento medio del 7,3%, por encima del incremento medio del IPC, que se situó en el 5,9%. Desde 2024, la moderación del precio de los materiales ha coincidido con un aumento significativo del coste de la mano de obra, lo que está contribuyendo a encarecer el coste total de las obras y explica parte del crecimiento del precio final de la vivienda de nueva construcción. Este incremento del coste laboral responde tanto a la escasez de trabajadores cualificados como a las revisiones salariales recogidas en los convenios del sector, que han elevado el coste por empleado para las empresas constructoras.

Por tanto, aunque el valor de los materiales se ha moderado, la falta de profesionales cualificados está tensionando la cadena y se ha convertido, según la consultora inmobiliaria, en uno de los principales factores que explican el encarecimiento de la obra nueva. Aunque no es el único. Y, además, en estos momentos se introduce un nuevo elemento en la ecuación: el conflicto en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo y el gas mundial.

Por el momento, la guerra ya ha provocado aumentos en el precio de la gasolina y la amenaza de una nueva escalada inflacionista global está sobre la mesa. Todo dependerá, en gran medida, de la duración de la contienda. En cualquier caso, las presiones en las cadenas de suministro ya están afectando a diversos sectores económicos, entre ellos la construcción, que empieza a detectar subidas en el precio de materiales relevantes como el aluminio, el hierro y el acero.

  • Imagen de archivo -

Al respecto, David Ruiz, presidente de la patronal de la construcción de Castellón, explica el alza de precios en los citados productos vinculados a la edificación y apunta que el impacto dependerá finalmente de la duración de la contienda. El sector se ha encontrado con esta guerra en un momento de crecimiento, con registros récord de compraventas y con nuevas promociones de vivienda. Además, el precio de una vivienda podría todavía crecer más por los nuevos costes adicionales en los inmuebles que se construyan.

La obra nueva, imparable

Solo en 2025, el valor medio de la vivienda nueva en España se incrementó un 10,4% hasta los 2.567 euros por metro cuadrado, según un informe de Tinsa by Accumin. De este modo, el precio de la vivienda nueva se situó un 43% por encima del promedio de la vivienda de segunda mano, que se encareció un 11,9% en 2025. Y, como viene siendo habitual, la Comunitat Valenciana se situó como una de las autonomías con mayor aumento, un 12%, solo por detrás de Asturias, Baleares y Cantabria. 

En términos de accesibilidad, el estudio constata que la vivienda de nueva construcción concentra los niveles de esfuerzo de compra más tensionados. Así, apunta que un hogar medio necesita el 44% de la renta disponible para pagar el primer año de una hipoteca de una vivienda nueva en España, frente al 35% que supone la tasa de esfuerzo general (considerando obra nueva y usada). De nuevo, la Comunitat Valenciana es la tercera región con mayor gasto doméstico en vivienda, ya que hay que destinar el 51% de la renta disponible. En la ciudad de València, el esfuerzo de compra en el segmento de obra nueva alcanza el 55% de la renta disponible; en Alicante, el 59%; y en Castellón, el 38%.

El estudio apunta que se mantiene el patrón de concentración de visados de obra nueva en municipios que se encuentran próximos a otros que tradicionalmente aglutinaban altos volúmenes de construcción. "El aumento continuado de la demanda ha seguido encontrando un contexto de déficit de oferta que ha derivado en una concentración de las compraventas en el segmento de la vivienda de segunda mano, mientras que las compraventas de vivienda nueva continúan limitadas por el ritmo de construcción a pesar de existir demanda", explica Cristina Arias, directora del Servicio de Estudios de Tinsa by Accumin.

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