VALÈNCIA. La falta de suelo listo para construir se ha convertido en uno de los grandes problemas del mercado inmobiliario valenciano en un momento de alta demanda residencial. El aumento de población y la creación de nuevos hogares están elevando unas necesidades habitacionales que, en estos momentos, la oferta es incapaz de absorber al mismo ritmo, alimentando la escalada de precios y agravando la actual emergencia habitacional. Sin embargo, el problema no es tanto la ausencia de suelo como su disponibilidad real para entrar en carga.
La Comunitat Valenciana cuenta con una vasta extensión de terrenos pendientes de desarrollar, pero ni todos tienen uso residencial ni se localizan necesariamente en zonas donde exista demanda suficiente para hacer viable una promoción. A ello se suma que buena parte de esas bolsas deben atravesar previamente una tramitación urbanística que no siempre resulta sencilla ni rápida. Y es precisamente ahí donde una parte del sector sitúa uno de los grandes retos para los próximos años: agilizar y desbloquear suelo apto para vivienda con el que anticiparse a unas necesidades residenciales que seguirán creciendo al calor del incremento demográfico.
La fotografía catastral permite dimensionar esa bolsa de suelo urbano pendiente. Según los datos del Catastro Urbano correspondientes al segundo trimestre de 2026, la Comunitat Valenciana cuenta con un tercio de su superficie urbana, el 30,67%, sin edificar, es decir, 325.113.741 metros cuadrados. No obstante, el hecho de que una parcela figure como urbana y sin edificar no significa necesariamente que esté lista para construir ni que su destino vaya a ser residencial. Y es que dentro de esta bolsa existen suelos con situaciones y usos muy diferentes.
Los datos por municipios muestran, además, una distribución muy desigual de esta superficie. Si se atiende al número de parcelas urbanas sin edificar, son precisamente las principales ciudades y grandes núcleos de población valencianos los que encabezan la clasificación. En concreto, València cuenta con 4.895 parcelas sin edificar, la cifra más elevada de la Comunitat, aunque estas representan el 17,9% de su superficie urbana. Le siguen Xàbia, con 3.960 parcelas; Alicante, con 3.776; Orihuela, con 2.698; y Elche, con 2.598.
También destacan Sagunt, con 2.571 parcelas pendientes de edificar; Castelló de la Plana, con 2.501; Burriana, con 2.341; la Pobla de Vallbona, con 2.337; y Llíria, con 2.262. No obstante, el número de parcelas no refleja por sí solo el volumen de suelo pendiente, ya que el tamaño de las mismas varía notablemente de un término municipal a otro.
De hecho, al analizar la superficie, el ránking cambia. Así, la ciudad de Alicante acumula 9,53 millones de metros cuadrados urbanos sin edificar y Sagunt otros 9,40 millones, las mayores bolsas entre los municipios que encabezan la clasificación por número de parcelas. Por detrás se sitúan Xàbia, con 7,47 millones de metros cuadrados; Orihuela, con 7,39 millones; y Elche, con 6,37 millones. València, pese a liderar en número de parcelas, suma 5,31 millones de metros cuadrados sin edificar, el 17,9% de sus cerca de 29,65 millones de metros cuadrados de superficie urbana.
En cambio, los municipios con menos terrenos vacíos son Tollos, con un suelo pendiente y 96 metros cuadrados sin ejecutar; Palanques, 2 unidades y 212 metros cuadrados; la Serratella, con siete solares y 328 metros cuadrados, y Emperador, con 2 y 356 metros cuadrados.
Los mayores porcentajes, en pequeños municipios
Muy diferente es la clasificación cuando se analiza qué porcentaje de la superficie urbana de cada municipio permanece sin edificar. En este caso, los primeros puestos están copados fundamentalmente por localidades de menor tamaño, donde una bolsa de suelo mucho más reducida en términos absolutos puede representar buena parte de toda su superficie urbana.
El caso más extremo es el de San Rafael del Río, en Castellón, donde el 91,9% de la superficie urbana figura sin edificar, con 2,14 millones de metros cuadrados vacantes sobre un total de 2,33 millones. Le sigue Benavites, en Valencia, con un 83,4%, mientras que Alquerías del Niño Perdido alcanza el 79,1%; Xilxes, el 78,8%; y Benimuslem, el 78,4%.
También presentan porcentajes muy elevados Jacarilla, con un 75,9%; Planes, con un 73,9%; Alfara de la Baronia y Llíber, ambas con un 73,6%; y Vall d’Alba, con un 73,2%. Unos porcentajes que no implican necesariamente que estas localidades concentren las mayores bolsas de suelo urbano pendiente de la Comunitat, sino que por su tamaño esos vacíos urbanos tienen más peso. De hecho, son las grandes ciudades y núcleos de mayor tamaño los que acumulan varios millones aunque su peso porcentual sea sensiblemente inferior.
En este sentido, Alicante, por ejemplo, tiene el 24,2% de su suelo urbano sin ejecutar, mientras que en Castelló de la Plana es el 23,8%. Asimismo, otras grandes urbes tienen desarrollos pendientes como Sagunt, que están por encima con el 43,5% o Bétera que acumula el 35,5% de su suelo pendiente. También, Xàbia, con el 31,5% u Orihuela, con el 26,2%.