Vivimos una etapa marcada por la incertidumbre, la transformación tecnológica y la redefinición constante de los modelos de gestión empresarial. En este escenario, el Colegio de Economistas de Alicante se ha convertido en una brújula esencial para quienes ejercemos la economía como profesión y vocación. Nuestra institución ha intensificado, en el último año, su papel como referente de pensamiento económico en la provincia, promoviendo el rigor técnico, la formación continua y la adaptación del sector a los nuevos desafíos globales. El ejercicio del economista ha cambiado radicalmente. Ya no se trata solo de analizar balances o diseñar planes estratégicos; hoy somos protagonistas de la transformación digital de las empresas, impulsores de la sostenibilidad y gestores de la incertidumbre. Por ello, el colegio se ha consolidado como punto de encuentro entre profesionales, empresas, instituciones y jóvenes economistas que desean incorporarse a un entorno cada vez más multidisciplinar.
El economista del siglo XXI debe ser un profesional con una visión amplia, capaz de interpretar datos, anticipar tendencias y ofrecer soluciones reales a los problemas de competitividad. En el colegio hemos redoblado esfuerzos para que nuestros colegiados sean agentes activos del cambio, reforzando la formación, la digitalización y el vínculo con el tejido empresarial."
Nuestra misión es acompañar a las empresas en su crecimiento, aportando valor a través del conocimiento económico. Durante el último año, hemos impulsado programas para mejorar la competitividad de las empresas alicantinas, fomentando la profesionalización de la gestión y el asesoramiento estratégico. Desde jornadas sobre inteligencia artificial aplicada a la economía, hasta encuentros sobre fiscalidad, vivienda, inversión sostenible o fondos europeos, hemos diseñado una agenda práctica que une teoría y empresa.
Las compañías necesitan economistas capaces de traducir la información en decisiones acertadas. Esa es la esencia de nuestra labor: formar y guiar a los profesionales que sostienen el tejido productivo. En esta línea, hemos reforzado la colaboración con universidades, cámaras de comercio y asociaciones empresariales, buscando alinear la formación académica con las necesidades reales del mercado.
Uno de nuestros grandes retos es atraer a los jóvenes a la profesión y al colegio. En un mundo dominado por la digitalización, incorporar talento joven se ha convertido en una prioridad estratégica. El futuro de la economía requiere savia nueva: jóvenes con mentalidad digital, pensamiento crítico y capacidad analítica.
Desde el colegio estamos abriendo espacios de participación, mentoría y formación adaptada para que los recién titulados encuentren en nuestra institución un aliado para su desarrollo profesional. A través de programas de orientación laboral, prácticas y networking, trabajamos para reducir la brecha entre la universidad y la realidad de las empresas. Queremos que los jóvenes economistas sientan que este colegio es también su casa.
No podemos hablar del futuro de la profesión sin abordar el papel de la tecnología. La inteligencia artificial, la automatización y el uso masivo de datos están transformando la economía, y los economistas debemos entender la tecnología como una aliada del crecimiento. Desde el colegio impulsamos una visión moderna y humanista de la profesión, en la que economía, sostenibilidad e innovación caminen de la mano. La transición ecológica, los nuevos modelos energéticos y la gestión responsable de los recursos abren campos de actuación en los que los economistas somos imprescindibles. Nuestra función es acompañar a empresas y administraciones en la toma de decisiones sostenibles, eficientes y socialmente responsables.