Desde hace tiempo ha habido en Alicante y provincia un debate sobre la tasa turística. De un lado, los empresarios hoteleros siempre se han opuesto a su posible implantación. Y del otro, dependiendo del signo político de las instituciones públicas, ha habido tímidos intentos de instaurarla, o ninguno.
Como analista económica del sector turismo soy una fiel defensora de la necesidad de la tasa turística en ciudades y provincias como Alicante con un elevado peso del sector turismo y millones de pernoctaciones hoteleras y de otra índole. Cuando viajo de forma personal o a congresos por mi trabajo, en muchas ocasiones me cobran la tasa turística. Suele ser una pequeña cantidad entre 2 y 4 euros por pernoctación, en Italia, Francia, Portugal y en España en Barcelona. Esto apenas repercute en mi gasto total en la estancia, pero contribuyo a la mejora turística del destino en el que me hospedo.
Muchas veces me hago cruces que en destinos masificados como Alicante o Benidorm no tengamos una tasa turística. Esta recaudación serviría para ayudar en el enorme gasto de mantenimiento de los servicios turísticos que ofrecemos. No creo ni por un momento que esta pequeña cantidad que se cobra por pernoctación repercuta ni un ápice en la demanda turística del destino. Las reticencias de los hoteleros y demás alojamientos no deberían ir más allá que las molestias de su gestión y recaudación.
Sin embargo, los beneficios están claros, ya que tenemos la ciudad masificada y los residentes sufren esta sobrecarga en la ciudad. Qué menos que los visitantes contribuyan en algo, aunque sea una mínima parte al gasto público en turismo. No hacerlo, no implantar una tasa turística, es una pérdida de recursos que no nos podemos permitir.
Otro tema es la regulación de los alojamientos turísticos, sobre todo de apartamentos turísticos y la persecución de alojamientos no declarados. Soy fiel defensora del sistema hotelero reglado, pagan sus impuestos, están sometidos a fuertes reglamentaciones y ofrecen un servicio de calidad y seguro. Deberíamos potenciar los hoteles en detrimento de un conglomerado de alojamientos no hoteleros que solo nos están suponiendo en Alicante incrementos de precios en los alquileres de viviendas y en los precios de las viviendas. Pero este es como he dicho otro tema al que dedicaré otro artículo más exhaustivo por que el tema lo merece.
De momento, que este sirva para un llamamiento a las autoridades implicadas en la gestión turística de la necesidad de la tasa turística por pernoctación en Alicante para todo tipo de alojamientos. Espero que tomen nota, es una necesidad real e imperiosa para la ciudad de Alicante, Benidorm y otros destinos de la provincia.
Adelaida Lillo Bañuls
Profesora titular de Economía Aplicada de la Universidad de Alicante