Opinión

Opinión

Juanfran Pérez Llorca y su divorcio de Ciudadanos

Publicado: 17/02/2026 ·06:00
Actualizado: 17/02/2026 · 06:00
  • El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca.
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

No sé por qué, pero en más de una ocasión he terminado hablando con gente sobre si los fantasmas existen. Mis alegatos místicos chocan siempre con la pared del escepticismo de mis interlocutores. Ese optimismo quizá sea fruto de que, en ocasiones, "veo muertos", como decía aquel niño de la película El sexto sentido. El fantasma que me acecha y que se me aparece en sueños como a Scrooge es el de las navidades pasadas de Ciudadanos.

 

Me parece inquietante cómo un partido sin un líder reconocible —más allá de las diversas conexiones con otra lideresa tampoco conocida para el gran público como Miriam González— dé muestras de supervivencia o de impulsos inducidos por la respiración asistida del poco dinero que les queda en las arcas de una edad dorada. Mientras determinadas personalidades invocan a este espectro de ultratumba en un féretro que se niega a cerrarse, algunos que mandaban en Ciudadanos cogieron, en un arrebato también de supervivencia, y se fueron al Partido Popular.

 

Los polizones invitados en el barco de Génova eran un dolor de cabeza para los dirigentes del PP; algo así como los tontos útiles a los que había que subvencionar con la "paguita del tonto". Plasmaron en su máxima expresión aquello que le dijo el candidato a vicepresidente a una colaboradora en la serie Sucesor designado: que, si no existe un cargo para colocarla, se lo inventan. Así fue; aparecieron en los organigramas de diferentes administraciones diversas estratagemas con nomenclatura de cargo de confianza para acomodar a los nuevos vecinos. No sé por qué el PP critica tanto a la inmigración si ellos han sido los primeros en cobijar a los que vinieron de fuera de su partido. Es una broma, como la pantomima que fue para algunos el fichaje de ciertas figuras procedentes del equipo de Albert Rivera. El pago con las treinta monedas de plata no fue más que un trámite necesario para agradecer los servicios de detonación prestados. Una vez demolido Ciudadanos, ya no tiene sentido estar costeando los

caprichos de unos niños caprichosos.

 

Escuchaba el otro día a Juanfran Pérez Llorca, mostrar su malestar con el tema de las viviendas de VPO en Alicante; pero, en el fondo de sus ojos, se alegraba de que se había librado de uno de los mantenidos: el jefe de Gabinete de la consellera de Turismo, Miguel Ángel Sánchez. Ese que, siendo asesor gracias a Cs, se puso a encabezar un séquito de friki fans más hooligans que los propios militantes del PP cuando todavía estaba en la formación naranja; incluso llegó a escribir un artículo en apoyo a Carlos Mazón en 2023. Él no era más que uno más de toda la "banda del patio" que quería beneficios colegiales por chivarse al director de las trastadas de sus compañeros.

 

Me estoy acordando de la reunión de Emilio Argüeso con Pérez Llorca de la que este diario se hizo eco. Tanto el expresident como el actual, seguramente inducidos por el mando de Teodoro García Egea —quien dio otro carguito a la mano derecha de Albert Rivera, Fran Hervías—, mimaron más a la gente de Cs que a los suyos propios. Ahora, por fin, se pueden librar de ellos. Todos los que hicieron el trasvase del río revuelto de Ciudadanos al afluente navegable del PP buscaron servirse de la política y no practicarla como un servicio. El tiempo ha demostrado que eran unos vividores y unos oportunistas; menos mal que el destino y las circunstancias han propiciado que se los quiten de encima. Todos los militantes populares que dejaron de ir en listas porque había que hacer hueco a los traidores estarán descorchando el champán; eso sí, seguramente muchos se habrán dado de baja del PP.

 

Recibe toda la actualidad
Alicante Plaza

Recibe toda la actualidad de Alicante Plaza en tu correo