Ilusión desbordante en el PSPV

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LA OPINIÓN PUBLICADA
Publicado: 04/07/2026 · 06:00
Actualizado: 04/07/2026 · 06:00
  • La secretaria general del PSPV, Diana Morant.
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Diana Morant ha sido confirmada como candidata del PSPV a la presidencia de la Generalitat Valenciana. La ministra y secretaria general del PSPV se dio un baño de masas (o un baño de cargos del PSPV, más bien) en su ciudad natal, Gandia, para comenzar la andadura de su candidatura.

La candidata tiene a su favor el lamentable balance de gestión del PP en la Comunitat Valenciana, con el imborrable desastre de la Dana y su comportamiento, durante y después de, dicho desastre. Normalmente, una tragedia de esta dimensión, combinada con la actuación del entonces president, Carlos Mazón, y con el claro continuismo de su sucesor, Juanfran Pérez Llorca, serían razones más que suficientes para propiciar un cambio de Gobierno en la Generalitat.

  • El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, junto a su antecesor, Carlos Mazón. 

Pero en su contra, Diana Morant tiene todo lo que tiene que ver con su vinculación con el Gobierno de España y el PSOE. Lo mismo que decimos de Mazón, Pérez Llorca y el PP valenciano, exactamente lo mismo, podemos decirlo de Pedro Sánchez, el Gobierno español y el PSOE, que está desarrollando una legislatura inane cuyo único principio motor parece ser resistir a ultranza para que no manden los otros. Pero no porque se estén adoptando medidas progresistas y de protección a la ciudadanía por contraste con lo que se supone que harán PP y Vox, pues no se está haciendo (ni se puede hacer, sin mayoría parlamentaria ni Presupuestos) nada de nada. Y todo con el telón de fondo del rosario de imputaciones del entorno del presidente, del PSOE y del Gobierno (la última, la directora de la Guardia Civil), que sinceramente son tantas y de tanta diversidad que resulta ridículo deslegitimarlas de un plumazo como una compleja conspiración de lawfare (y claro que en la policía, la guardia civil y la judicatura no hay demasiadas simpatías por el gobierno de coalición, eso es evidente y se deja traslucir de muchas maneras; pero eso no significa que los casos que se han abierto sean invenciones y no haya responsabilidades políticas que asumir, como parece defender el Gobierno).

Diana Morant no ha destacado particularmente en este Gobierno, pero al menos no lo ha hecho en negativo; como ministra, puede esgrimir la apertura de líneas de financiación a la investigación que intentan recuperar el talento emigrado hacia el exterior, o singularizar nuevos enfoques específicos de investigación. Su principal haber es lo que no tiene, esto es: no tiene en su haber “éxitos” como el ministro Marlaska (con su directora de la Guardia Civil recién imputada) o el inefable Óscar Puente, que va por la vida insultando y chuleando como si no fueran con él los muertos del accidente ferroviario de Adamuz, responsabilidad directa de su Ministerio y por los que no ha asumido ninguna responsabilidad, como es costumbre en el Gobierno.

Sin embargo, Diana Morant, como candidata, actualmente es un lastre para su partido, el PSPV, por su vinculación con dicho Gobierno, electoralmente tóxico. Como ministra de Pedro Sánchez, que es también el factor por el que llegó a la secretaría general del PSPV y ahora a la candidatura, desvincularse del “sanchismo” es difícil, pero hay algo que sí está en la mano de la candidata: ser candidata a tiempo completo. Dedicar todo su tiempo y su energía a la campaña en la Comunitat Valenciana, a tratar de recuperar la Generalitat para la izquierda. Y, para ello, ha de abandonar el Gobierno de Sánchez. Entre otras cosas, porque estos meses hemos tenido ocasión de comprobar hasta qué punto formar parte de dicho Gobierno supone una pesada carga para cualquier candidata, como experimentaron en sus carnes las ahora exministras Pilar Alegría en Aragón y María Jesús Montero en Andalucía, con resultados electorales a cual más terrible. Por contraste, el candidato del PSOE en Castilla y León, el alcalde de Soria, Carlos Martínez, obtuvo un buen resultado (dadas las circunstancias), quedándose a tres escaños y cinco puntos del PP; esencialmente, mantuvo las distancias respecto a 2023. Sin embargo, Pilar Alegría bajó de 23 diputados a 18 (8 menos que el PP) y María Jesús Montero bajó de 30 a 28 (25 menos que el PP).

  • El presidente del Gobierno y secretario general, Pedro Sánchez, y la Ministra de Universidades, Diana Morant. 

En la Comunitat Valenciana, la victoria del PP de 2023 y su mayoría con Vox tuvieron bastante que ver con las contingencias de la política nacional, que produjeron una importante movilización del voto conservador. Los resultados se dejaron sentir en casi todas las comunidades autónomas, pero la derrota (clara) en nuestro territorio fue particularmente sonada, porque el balance del gobierno del Botànic no era ni mucho menos horroroso (tampoco magnífico), a pesar de la dimisión de la vicepresidenta Mónica Oltra en 2022. Ahora, en cambio, el balance del actual Consell no puede considerarse, ni desde la afinidad ideológica, que sea positivo. El desgaste es evidente, y la oposición podría aprovecharlo electoralmente. Pero para ello es preciso que los partidos de oposición se alejen de la gestión y la vinculación con un Gobierno, el de Pedro Sánchez, que cada semana que pasa parece más amortizado.

Así, el mejor favor que podría hacerle el presidente del Gobierno a la izquierda valenciana (y española) sería adelantar las elecciones generales, de manera que su gestión dejase de ser un factor determinante en las elecciones autonómicas y locales. Pero, por su parte, Diana Morant también debería dar el paso y abandonar el Ministerio. Por respeto a los valencianos, que no se merecen una candidata a tiempo parcial, pero sobre todo para mejorar sus expectativas electorales. El puesto de candidata se lo ha dado, fundamentalmente, el dedo de Pedro Sánchez. Pero la presidencia de la Generalitat ha de ganarla ella, o al menos propiciar con sus acciones que la pierda el PP.

Todo ello en un entorno en el que los sondeos electorales muestran un escenario muy igualado, un empate técnico, en la Comunitat Valenciana entre los bloques de izquierda y derecha. Y un empate, además, en el que ni siquiera está claro qué partido prevalecerá en cada bloque, esto es: Compromís podría hacer el sorpasso al PSPV, y también Vox, como las cosas sigan así (de mal) en la Generalitat, podría aspirar a hacer lo propio con el PPCV. Y esto sucede, como es evidente, por el enorme desgaste y pérdida de credibilidad de los dos grandes partidos por su gestión, respectivamente, en la Comunitat Valenciana y en España. Pérez Llorca podría aspirar a desvincularse de la herencia del mazonismo, cosa que por ahora no parece tener ninguna intención de hacer (su Consell es clara herencia de Mazón, que sigue teniendo mucha influencia desde fuera), pero Diana Morant sí que podría hacer lo propio del Gobierno de Sánchez, por la vía de salir de él. Porque el argumento de que el ministerio es un pedestal para adquirir visibilidad pierde toda su fuerza desde el momento en que dicha visibilidad es, nítidamente, negativa.

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