Opinión

Opinión

El Juego de Tronos de la sociedad valenciana

Publicado: 05/05/2026 · 06:00
Actualizado: 05/05/2026 · 06:00
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

Llego tarde, son las cinco y todavía no he comido. Cuando toda España ha visto Juego de Tronos un servidor la acaba de empezar ahora. En Invernalia ha llegado el invierno y aquí se ha ido hace ya tiempo. Quizá por eso nos parecemos más como sociedad a los sureños de Desembarco del Rey que a los lobos huargo del norte en el que gobierna la ley del más fuerte. En el sur, simplemente basta con jugar bien tus cartas, mover las piezas de los peones en el tablero del juego de tronos. España fue uno de los escenarios en los que se rodó la serie inspirada en las novelas de George R.R. Martin, es normal que escogieran Peñíscola para recrear la ciudad de Meereen en la sexta temporada, pues la sociedad valenciana tiene muchas similitudes con la idiosincrasia de la sociedad de los siete reinos.

No he podido evitar sentir reflejadas las costumbres del ambiente medieval con nuestro entorno mediterráneo y fenicio. Si los habitantes de los siete reinos hacían del trueque y de los intereses su modo de vida hasta el punto de que decidían con ese criterio de contrapartida las uniones matrimoniales, aquí, salvo eso, nos parecemos mucho. Bueno, conozco a algunas parejas que están juntas por sospechosos motivos económicos, no hemos evolucionado tanto.

Vamos de modernos, pero nuestras sociedades continúan en el medievo. Dicen que quien tiene padrino se bautiza, aquí no solo necesitas un padrino que te bautice sino uno que te acompañe hasta la extrema unción. No sólo tú, también tus familiares, antepasados y descendientes. Si en la sociedad de Juego de Tronos se presentaban citando de quien eran hijos y a qué familia pertenecían, aquí también plantamos un árbol genealógico al relacionarnos. Todo se mueve por las filias familiares, por las relaciones que estas comunidades sanguíneas tienen con otras. El tipo de sangre que sube por tu torrente sanguíneo determina el tipo de escalera que subirás. Al que no se le conoce su familia suele recibir miradas de desconfianza, recelo e intrusismo, es algo así como una sociedad secreta en la que no sólo necesitan tus propios avales sino los de tu familia.

Cuando Jesús de Nazaret hizo sus primeros milagros, sus vecinos se preguntaban si aquel no era el hijo del carpintero. A pesar de que como dicen los estudiosos de las escrituras, José era un hombre trabajador pero que venía de buena familia ascendiente del Rey David, miraban a su primogénito con elitismo. En nuestra sociedad no hay que tener dinero e influencia, tiene que parecer que lo tienes, por eso a la hora de la verdad, como escribió Garton Ash, "hay poca gente importante, y la gente que es importante lo es menos de lo que ellos creen". Los Lannister de Juego de Tronos eran conocidos por ser los más ricos de los siete reinos, aquí el que presume de ser el más acaudalado seguramente no lo sea. Es de las pocas cosas que nos diferencian entre la sociedad de antaño y la de ahora.

Lo que destaca por encima de todo, es la endogamia heredada de siglos y siglos, una que, si se hace notar en la capital, la sufrimos más en las ciudades de provincias con ínfulas de gran ciudad. El problema es que no somos tan cosmopolitas como creemos y nos seguimos agachando ante los que creemos que tienen sangre azul o tienen a los dragones como sus antepasados. El primer arraigo que se jura ante notario es el que certifican los regentes de la ley de los clanes familiares. De la misma forma que el mercado está copado por dos o tres marcas de la que dependen otras cientos de filiales, la sociedad valenciana depende de dos o tres familias de las que dependen cientos de sus hijos bastardos y legítimos.

Recibe toda la actualidad
Alicante Plaza

Recibe toda la actualidad de Alicante Plaza en tu correo

100 millones de turistas, 500 mil inmigrantes