Opinión

Benidorm, ante el delirio nacional

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Benidorm ha anunciado el cierre del ejercicio presupuestario de 2025 con remanente total de tesorería de 78 millones de euros, destacando una sólida salud financiera con 43’3 millones de euros de ahorro directo para gastos generales, sin aumentar impuestos, permitiendo financiar inversiones, manteniendo servicios y confirmando un nuevo bonoconsumo para la quincena final de diciembre. Y mientras, nos enfrentábamos a una realidad nacional terrorífica donde cada español paga en impuestos cada vez más para obtener menos y estar peor.

Las cuentas de Benidorm están saneadas y cumplen todos los parámetros que la ley establece bajo administraciones municipales de Toni Pérez y del Partido Popular que ha sido capaz de voltear la realidad socialista previa. Entre 2015 y 2021 se redujo la deuda en un 90%; y, a partir de 2021, se es capaz de culminar acciones infraestructurales y mejoras en la ciudad llegando a situación de deuda contenida demostrando el ayuntamiento capacidad para generar superávit, lo que evidencia una muy buena gestión que, en las próximas fechas, se complementará con un plan económico-financiero que permita -en el año en curso y en el siguiente- el cumplimiento de los objetivos de estabilidad y la regla de gasto.

Y frente a esta realidad, desde 2018, los gobiernos de Pedro Sánchez y de su Partido Socialista nos han subido los impuestos y las cotizaciones en más de 140 ocasiones: 63 alzas de impuestos explícitas; 46 alzas encubiertas, por no deflactar el IRPF; 32 revisiones catastrales y el último paquete colocado desde enero de este año. El Estado sanchista recauda un 53’6% más, lo que nos hace converger con Europa por la vía fiscal y no por la de la renta, lo que penaliza a los españoles.

España recauda en impuestos y cotizaciones el 37% de su PIB; sí, la media europea está en el 40% pero es que, aún sin llegar a la media, el esfuerzo a que se nos somete es altísimo y está a años luz de la premisa que equipara impuestos altos y servicios de calidad.

En España, desde que Pedro Sánchez es inquilino en La Moncloa, el Estado ha ingresado unos 513.000 millones de euros más; y la deuda ha aumentado en 507.000 millones de euros. ¡Terrible!; de nada ha servido exprimir a los españoles. ¡Demoledor!; refleja lo manirrotos que son con el dinero público. Con Sánchez, impuestos, cotizaciones e inflación nos han empujado a una pérdida de poder adquisitivo sin parangón, apretando el cinturón de las familias españolas. Hasta los pensionistas han visto que con el sanchismo su pensión media ha perdido más de 1.200 euros en términos reales. Para todos, llegar a fin de mes es un desafío.

Y mientras padecemos esta situación, Pedro Sánchez y sus acólitos sacan a pasear el PIB; pero la macroeconomía no se traduce en bienestar por habitante.

El sanchismo ha disparado los impuestos al trabajo bajo la premisa de “llenar la hucha de las pensiones”. Pero la deuda de la Seguridad Social ha aumentado un 260%, suma un patrimonio negativo neto de 100.000 millones y terminará 2026 con un déficit contributivo añadido de 51.000 millones más. Este agujero no se tapa con políticas socialistas; mucho menos con políticas sanchistas, que solo ofrecen infraestructuras desatendidas y deterioro preogresivo de los servicios públicos. Y para colmo, se inventan cogobernanzas dejando a otras administraciones responsabilidades y competencias económicas que no quieren asumir, como en el actual proceso de regularización.

Y, encima, cada excusa coyuntural que esgrimen -pandemia, guerras y conflictos, crisis climatológicas, inflación galopante… lo que sea- se trasforma en argumento para elevar el expolio fiscal. El 80% de la factura por las subidas de impuestos sanchistas recae en las clases medias, en los autónomos, en las pymes y en los asalariados.

Frente a ello, en Benidorm Toni Pérez y el PP ofrecen gestión y servicios a sus vecinos; ha liquidado el presupuesto con remanente; consigue e invierte fondos europeos, patrimonializa recursos, monetiza acciones y busca hacer la vida más fácil a sus ciudadanos; una diferencia clara y notable.

Hasta el paro acaba de marcar su peor trimestre desde 2013; se alerta de la destrucción nacional de empleo. Y en el colmo del delirio sanchista, resulta sorprende el optimismo con el que se han analizado estos datos que suponen la mayor destrucción de empleo en 12 años. Y ni se sonrojan; e incluso hay quien no lo quiere ver.

Pues sí, habrá que ir hablando de la prioridad nacional que no es otra que ¡elecciones ya!

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